En el aniversario de la Revolución Mexicana

Que las jóvenes generaciones de este país tan rico y plural nos ayuden con su apertura y sensibilidad, para que sea realidad que sus “visiones” correspondan a los “sueños” de los que vamos delante.
Jóvenes estudiantes disfrutando del verano
Jóvenes estudiantes disfrutando del verano

Un artículo sobre las tres revoluciones mexicanas de Jan Bazant, describe la revolución como “la directa interferencia de las masas en los acontecimientos históricos”, con una fuerza capaz de derrocar en poco tiempo antiguas instituciones y crear nuevas. Y en opinión del autor las revoluciones, las dictaduras, son consecuencia de sociedades que no son capaces de desarrollarse armónicamente, encontrando en la oposición y la crítica válvulas de escape para mantener tranquilos a los ciudadanos.

Pensando un poco en lo que hoy vivimos como país, con la riqueza multicultural, con la variedad de personas que nos llamamos mexicanos, me tocaba particularmente el mensaje que el Papa Francisco ha dirigido a jóvenes de diferentes credos en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús de Awali en el Reino de Baréin, el pasado 5 de noviembre, pues creo que necesitamos hablar con sinceridad a los jóvenes de México para que nos ayuden a desarrollar con armonía nuestro México, y las palabras dirigidas a aquellos jóvenes bien pueden ser para nuestras jóvenes generaciones, quienes pueden ser sujetos del cambio que tanto anhelamos.

El Santo Padre les ha hablado como jóvenes de diferentes culturas y credos, ¿cómo es posible la convivencia entre los diferentes? Cuando los que entran en contacto no tienen miedo a la diferencia, y simplemente quieren estar; Jóvenes, ustedes son los que, como viajeros inquietos y abiertos a lo inédito, no tienen miedo de enfrentarse, dialogar, “hacer ruido” y mezclarse con los demás, convirtiéndose en la base de una sociedad amiga y solidaria”.

Y es que eso es lo que se descubre en los jóvenes, una actitud abierta que nos llena de esperanza para transformar autenticamente nuestra sociedad. Así, el Papa les hace tres invitaciones: Abrazar la cultura del cuidado, Sembrar fraternidad, Tomar decisiones en la vida. Miremos cómo lo expresa y la fuerza que imprimen sus palabras para los más jóvenes y para todos los que soñamos con un país mejor.

Abrazar la cultura del cuidado:Hacerse cargo, cuidar, significa desarrollar una actitud interior de empatía, una mirada atenta que nos lleva a salir de nosotros mismos, una presencia amable que supera la indiferencia y nos impulsa a interesarnos por los demás”.

Sembrar fraternidad:Constatamos con tristeza que en muchas regiones las tensiones y las amenazas aumentan, y a veces los conflictos estallan. Pero esto a menudo sucede porque no se trabaja el propio corazón, porque se permite que en las relaciones con los demás las distancias se agranden, y de este mismo modo las diferencias étnicas, culturales, religiosas y de otro tipo se convierten en problemas y temores que aíslan, y no en oportunidades para crecer juntos. Y cuando parecen ser más fuertes que la fraternidad que nos une, se corre el riesgo del enfrentamiento”.

Tomar decisiones en la vida: Ustedes lo saben bien, por la experiencia de cada día, no existe una vida sin desafíos que afrontar. Y siempre, frente a un desafío, como ante una encrucijada, es necesario elegir, involucrarse, arriesgarse, decidir”.

Las revoluciones que ha vivido nuestro país dan cuenta de luchas entre grupos diferentes que no encontraron la forma de desarrollar y hacer crecer las instituciones resultado de la conformación de un pueblo, por caminos pacíficos; hoy celebramos a nivel civil una de esas luchas y creo que la mejor manera sería celebrar presentando nuestra postura de hombres de fe que apuestan por el cuidado de los demás, el trabajo por la fraternidad que abre a la esperaza de un futuro, así como la capacidad de asumir los desafíos con decisiones adecuadas siempre con el apoyo de sabios compañeros de camino. Que las jóvenes generaciones de este país tan rico y plural nos ayuden con su apertura y sensibilidad, para que sea realidad que sus “visiones” correspondan a los “sueños” de los que vamos delante en este camino de la vida.

 

 

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