‘Desde fuera no se salva al mundo’, ¿qué nos dice la frase de Pablo VI?

El Papa Pablo VI nos regaló esta frase en su primer encíclica 'Ecclesiam suam', y es una muy actual.
Las personas están sedientas de esperanza, de cercanía, de contacto humano.
Las personas están sedientas de esperanza, de cercanía, de contacto humano.

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 25 de octubre podrás conversar con el autor de este texto, Mons. Héctor Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México. 

 

Hace 57 años, en agosto de 1964, el papa Pablo VI nos regalaba su primer encíclica llamada Ecclesiam suam, y en ella encontramos esta frase: “Desde fuera no se salva al mundo”.


La frase era una invitación a los fieles cristianos a no tener miedo de dialogar con los hombres de su tiempo. El Papa advertía que este diálogo no sería fácil, pues fuera de la Iglesia existían hombres contrarios a ella, y otros más que alardeaban un proyecto de humanidad sostenido desde la ciencia y el progreso moderno. Sin embargo, renunciar a dialogar era renunciar a la experiencia que nos fundó: El Verbo de Dios encarnado para dialogar con su Pueblo.

Por eso el Papa sostenía: “Como el Verbo de Dios, que se ha hecho hombre, hace falta hacerse una misma cosa, hasta cierto punto, con las formas de vida de aquellos a quienes se quiere llevar el mensaje de Cristo; hace falta compartir —sin que medie distancia de privilegios o diafragma de lenguaje incomprensible— las costumbres comunes, con tal que sean humanas y honestas, sobre todo las de los más pequeños, si queremos ser oídos y comprendidos.

Hace falta, aun antes de hablar, escuchar la voz, más aún, el corazón del hombre, comprenderlo y respetarlo en la medida de lo posible y, cuando lo merece, secundarlo. Hace falta hacerse hermanos de los hombres en el momento mismo que queremos ser sus pastores, padres y maestros”.

¡Cómo hacen falta estos consejos el día de hoy! Vivimos una realidad social, política, e incluso religiosa, tan llena de polarizaciones, de violencia verbal y física, divisiones y radicalismos que condenan a todo aquel que disienta. Urge el diálogo, el encuentro, la tolerancia y la capacidad de admiración y escucha del diverso.

Tal como lo hacía el papa Pablo VI, el Papa Francisco nos ha llamado también a la búsqueda de esta fraternidad y amistad social que haga posible una convivencia sana y pacífica: “Reconocer a cada ser humano como un hermano o una hermana y buscar una amistad social que integre a todos, no son meras utopías. Exigen la decisión y la capacidad para encontrar los caminos eficaces que las hagan realmente posibles. Cualquier empeño en esta línea se convierte en un ejercicio supremo de la caridad.”

En estas semanas hemos estado realizando las visitas pastorales a las primeras parroquias de la Arquidiócesis de México; cada visita ha sido un momento muy rico de encuentro. En cada visita he podido caminar por las calles de las parroquias, visitar enfermos, bendecir negocios, reír y llorar con quienes viven sus vidas desde los límites que les ha impuesto la pandemia.

En esas calles de Axotla y de los barrios de La Era y Barrio Norte he podido constatar que las personas están sedientas de esperanza, de cercanía, de un contacto humano que les recuerde la fraternidad. En cada una de las parroquias hemos sostenido un diálogo, sincero y esperanzador con los consejos parroquiales; sin excepción, he visto en sus ojos el deseo de retomar sus programas de evangelización, de sostener el encuentro cercano, el diálogo amistoso, la liturgia presencial y la cercanía con quienes se han alejado.

En un ámbito más amplio, también he podido sostener reuniones con personas que quieren ofrecer una posibilidad de diálogo con quienes tienen una opinión diversa a nuestra concepción antropológica, a nuestra valoración de la vida y de la dignidad de toda persona. Qué importante es promover un ambiente de diálogo y encuentro que haga posible un crecimiento como humanidad; un ambiente donde todos nos escuchemos con respeto y no nos descalifiquemos por ideologías.

En ambas experiencias encuentro el sentido más profundo de esta frase de Pablo VI: “¡Desde fuera no se salva el mundo!” Solo mirándonos a los ojos y respetando la obra de Dios en nosotros podremos experimentar y dar testimonio de la obra salvífica de Cristo, Verbo de Dios, muerto y resucitado.

 

Puedes leer: Los tres objetivos de la visita pastoral en la Arquidiócesis de México

 

Este texto pertenece a nuestra sección La Voz del Obispo y se complementa con la transmisión en vivo que realizará su autor este lunes 25 de octubre a través de Facebook Live a las 9 PM. ¡Participa!