Cuaresma, tiempo de revitalizar nuestra fe

La Cuaresma nos invita a la conversión personal y comunitaria. ¿qué mejor que aprovechar las gracias que Dios nos da en estos tiempos?
Acércate a tu parroquia, confiésate, únete a la oración de toda la Iglesia y renueva tu fe. Foto: Cathopic
Acércate a tu parroquia, confiésate, únete a la oración de toda la Iglesia y renueva tu fe. Foto: Cathopic

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 28 de febrero podrás conversar con el autor de este texto sobre la Cuaresma, el Arzobispo Primado de México, Mons. Carlos Aguiar Retes.

 

Cada año tenemos la oportunidad de vivir la Cuaresma. Cada año llega a nosotros la posibilidad de crecer en nuestro amor a Jesús. Cada año tenemos la oportunidad de valorar más el Misterio de la Cruz. Cada año comenzamos este camino de amor con la imposición de la ceniza. Y cada año, probablemente, pensamos que vivimos la misma Cuaresma.


Ciertamente, cada año la Cuaresma recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto orando y en ayuno; y por ello nos unimos a Jesús con nuestro ayuno, oración y limosna. Sin embargo, no hemos de olvidar ¿qué buscaba Jesús al pasar esos 40 días en el desierto? Jesús buscaba comprender cómo vivir con fidelidad su vocación de “Hijo muy amado del Padre y Ungido del Señor. Es decir, Jesús buscaba la fidelidad de su vocación.

La Cuaresma no solo recuerda el camino de Jesús en el desierto, sino sobre todo, el camino que Jesús recorrió viviendo como Hijo del Padre, Ungido del Espíritu. Este camino lo llevaría a Jerusalén hasta dar testimonio en la Cruz del amor de Dios Padre por su Pueblo. No es un camino hacia la muerte, sino hacia la vida; como la Resurrección lo testimonió.

Por ello, la Cuaresma no es tiempo de sufrimiento sino de renovación; es el tiempo para renovar nuestra vocación y nuestra gratitud a Dios por tanto amor. No es el fin la abstinencia, sino la gratitud; no es la privación del ayuno, sino el recordar que sólo su amor nos sacia y nos trae la verdadera felicidad.

Después de dos años de pandemia, esta Cuaresma es un excelente momento para renovar nuestro compromiso con Dios y revitalizar nuestra fe. Hemos estado alejados de nuestra parroquia y de las actividades ordinarias de los grupos pastorales. Muchos, tal vez, ya se acostumbraron a vivir la Misa de manera digital y no acercarse a su parroquia para compartir la fe y reconciliarse con Dios.

Pues es tiempo de renovar nuestra fe y la Cuaresma puede ser un excelente momento de hacerlo. La Cuaresma nos invita a la conversión personal y comunitaria. ¿qué mejor que aprovechar las gracias que Dios nos da en estos tiempos, y regresar, renovados, a compartir nuestra fe. Recuerden lo que el Papa Francisco nos dijo: “si después de esta pandemia terminamos igual, hemos desperdiciado una gran oportunidad”. Acércate a tu parroquia, únete a la oración de toda la Iglesia y renueva tu fe.

Este año, además del “Mes de la familia”, que cada marzo celebramos, hemos sugerido unirnos todos durante las cinco semanas de Cuaresma para vivir un gesto común:

-La primera semana: orar en familia.

-La segunda, reflexionar nuestra fe en los ejercicios cuaresmales

-La tercera, reconciliarnos todos

-La cuarta, hacer juntos una obra de caridad

-La quinta y última, orar juntos como comunidad.

 

No dejes de participar y ¡revitalicemos todos juntos nuestra fe!

 

 

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