Abuelos y mayores, no se jubilen de una tarea fundamental: evangelizar

A propósito de la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Mayores, hablemos de la alianza que hay entre generaciones.
La devoción y el amor a Dios se inculcan en familia. Foto: María Langarica
La devoción y el amor a Dios se inculcan en familia. Foto: María Langarica

Participa cada lunes a las 21:00 horas (tiempo del centro de México) en La Voz del Obispo en Facebook Live.  Este lunes 19 de julio podrás conversar con el autor de este texto, Mons. Salvador González, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México. 

 

“Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos: bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos” Mt 28, 19-20.


Este texto me gusta mucho, lo he ocupado en varias ocasiones para iluminar el nacimiento de nuevos hijos de la Iglesia en el Bautismo. Justamente el último versículo es tomado como título por el Santo Padre para dirigir un mensaje a los abuelos y convocar una Jornada Mundial para el próximo 25 de julio.

La idea primera desarrollada en el mensaje es precisamente que el Señor cumple su promesa de no dejar solos a sus discípulos, a los abuelos y los mayores, asegura el Papa, Dios les es cercano por muchos medios y por tantos rostros como lo son los hijos, los nietos y de un modo especial por su Palabra, la cual les recomienda leer con frecuencia, cotidianamente.

En este sentido, el Santo Padre se muestra solidario con ellos en la conciencia de ser un contemporáneo de los ancianos, y vuelve sobre la conciencia del tiempo de confinamiento que la pandemia ha dejado a muchos pero especialmente a los mayores, los comprende, es solidario pero también les muestra como Nuestro Padre Dios no les ha dejado a través de sus “ángeles” de sus mensajeros que toman el rostro de sus familiares y amigos.

Una vez que ha asegurado el Papa poner esta certeza de la compañía de Dios, vuelve a la vocación de esta generación de los “mayores”, quienes no deben “jubilarse” de una tarea fundamental: Evangelizar.

Así es, dice Francisco: si estas aún en activo, si eres un abuelo o abuela “joven”, si estás limitado en la marcha, si necesitas de la ayuda de un bastón, sea cual sea la condición el Señor ha dicho “Vayan, pues, y hagan discípulos…”.

Los mayores se pueden preguntar ¿en esté momento de mi vida? O como Nicodemo ¿puede un hombre viejo nacer de nuevo? Y la respuesta es sí, precisamente en este momento los abuelos tienen todo para seguir custodiando las raíces, ayudando a otros a recibir la herencia de la que ellos son depositarios, especialmente la fe.

Por eso el Santo Padre invita a los mayores a sentirse participes de la construcción del mundo del mañana, en fraternidad y amistad social, propiamente en este tiempo en el que esperamos salir de la tormenta, pero habiendo preparado el futuro, a los abuelos y a las abuelas se les pide ser protagonistas. Y pone como elementos para esta construcción: los sueños, la memoria y la oración.

Dice el Papa: “El profeta Joel pronunció en una ocasión esta promesa: «Sus ancianos tendrán sueños, y sus jóvenes, visiones» (3,1). El futuro del mundo reside en esta alianza entre los jóvenes y los mayores. ¿Quiénes, si no los jóvenes, pueden tomar los sueños de los mayores y llevarlos adelante? Pero para ello es necesario seguir soñando: en nuestros sueños de justicia, de paz y de solidaridad está la posibilidad de que nuestros jóvenes tengan nuevas visiones, y juntos podamos construir el futuro.

Es necesario que tú también des testimonio de que es posible salir renovado de una experiencia difícil. Y estoy seguro de que no será la única, porque habrás tenido muchas en tu vida, y has conseguido salir de ellas. Aprende también de aquella experiencia para salir ahora de esta”. Es bella la invitación del Santo Padre, a soñar y comunicar los sueños a las jóvenes generaciones:

“Los sueños, por eso, están entrelazados con la memoria. Pienso en lo importante que es el doloroso recuerdo de la guerra y en lo mucho que las nuevas generaciones pueden aprender de él sobre el valor de la paz. Y eres tú quien lo transmite, al haber vivido el dolor de las guerras. Recordar es una verdadera misión para toda persona mayor: la memoria, y llevar la memoria a los demás”[…]

“También pienso en mis abuelos y en los que entre ustedes tuvieron que emigrar y saben lo duro que es dejar el hogar, como hacen todavía hoy tantos en busca de un futuro. Algunos de ellos, tal vez, los tenemos a nuestro lado y nos cuidan. Esta memoria puede ayudar a construir un mundo más humano, más acogedor. Pero sin la memoria no se puede construir; sin cimientos nunca construirás una casa, nunca. Y los cimientos de la vida son la memoria”.

Impresionante la manera en la que vuelve sobre este aspecto de la memoria, en otros momentos a toda la Iglesia nos ha dicho que necesitamos ser un pueblo “memorioso”, a nuestros mayores hoy les desvela el porqué de la memoria; el cimiento sobre el cual se construye todo.

“Por último, la oración. Como dijo una vez mi predecesor, el Papa Benedicto, santo anciano que continúa rezando y trabajando por la Iglesia: «La oración de los ancianos puede proteger al mundo, ayudándole tal vez de manera más incisiva que la solicitud de muchos». Esto lo dijo casi al final de su pontificado en 2012. Es hermoso. Tu oración es un recurso muy valioso: es un pulmón del que la Iglesia y el mundo no pueden privarse (cf. Evangelii gaudium, 262). Sobre todo en este momento difícil para la humanidad, mientras atravesamos, todos en la misma barca, el mar tormentoso de la pandemia, tu intercesión por el mundo y por la Iglesia no es en vano, sino que indica a todos la serena confianza de un lugar de llegada”.

La riqueza de la oración, la cual todos conocemos, pero que para los abuelos es una tarea particularmente valiosa y a la cual ellos atienden de modo casi natural.

Todos deseamos que la próxima Jornada de los Abuelos y de los Mayores sirva para una nueva experiencia de la presencia de Dios en sus vidas, que redunde en la bendición que son cada uno de ellos para nuestro presente y el futuro que vamos todos construyendo.

 

 

Este texto pertenece a nuestra sección La Voz del Obispo y se complementa con la transmisión en vivo que realizará su autor este lunes 19 de julio a través de Facebook Live a las 9 PM. ¡Participa!

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