Confesarse por teléfono o por internet, ¿por qué no es válido?

Una pregunta frecuente de los fieles es ¿me puedo confesar por teléfono o internet? Un sacerdote explica las razones por las que no es válido.
¿Es válido confesarse por teléfono o videollamada?
¿Es válido confesarse por teléfono o videollamada?

¿Es posible confesarse por teléfono o internet? La experiencia de la pandemia de covid-19 trastornó nuestra vida y tal parece que esa enfermedad se va a quedar activa entre nosotros durante mucho tiempo.

Qué impresionante ver las ciudades del mundo y las nuestras con sus plazas y calles vacías. Se cerraron todos los lugares de encuentro entre las personas, playas, estadios, centros nocturnos, restaurantes, jardines y parques.

También se cerraron las iglesias y no se celebraron los Sacramentos a no ser a través de los medios de comunicación. Muchos católicos participaron de la Santa Misa a larga distancia y para ellos fue un consuelo espiritual muy importante… pero no era lo mismo.




Transmisión de una Misa por internet. Foto: AP

Transmisión de una Misa por internet a través del uso de un teléfono celular. Foto: AP

Se quedaron con hambre de la Eucaristía, en ocasiones nos hemos quedamos sin comulgar y tuvimos que conformarnos con nuestra comunión espiritual. Sufrimos un ayuno eucarístico y tuvimos hambre de la Santa Comunión.

¿Se puede recibir la comunión de forma virtual?

Desde luego que NO. Se puede participar en la celebración de una Misa trasmitida en vivo por televisión o internet, pero el hecho de que no podamos recibir la santa Comunión en ella nos hace ver la necesidad de la presencia real tanto del ministro como la de los participantes en la celebración Eucarística.

Puedes leer: ¿Cómo debo participar cuando veo una Misa por internet o TV?

Las Misas trasmitidas son un excelente consuelo para los ausentes, pero no se pueden celebrar los sacramentos a larga distancia. La celebración de cada uno exige la presencia física.

Lo mismo pasa con el Sacramento de la Reconciliación.

La confesión debe ser presencial

Aunque ustedes no lo crean todavía hay mucha, mucha, gente que acostumbra confesarse con frecuencia. Para ellos, el no haber tenido sacerdotes disponibles fue una experiencia dolorosa, sobre todo porque sentían  muy cercano el peligro de la muerte.

Indudablemente, al reabrirse las iglesias los sacerdotes tuvimos mucho trabajo confesando a los feligreses que también tienen hambre del perdón de los pecados por medio del Sacramento de la Reconciliación.

La Confesión en tiempos de COVID-19.

La Confesión en tiempos de COVID-19.

Puedes leer: ¿Cómo debe ser la Confesión en tiempos de covid-19?

¿Es posible confesarse por teléfono?

Una pregunta frecuente que los fieles hicieron durante el aislamiento social por la pandemia de covid-19 es si se puede hacer una confesión por teléfono o por alguna plataforma en internet.

La respuesta también es NO, no es posible confesarse por teléfono, ni por internet. 

Y no se trata solamente de la inseguridad de las vías de comunicación que pondrían en peligro el secreto de la confesión, sino del hecho de que para la validez de los Sacramentos se requiere la presencia física del ministro y de los que reciben los sacramentos. Así lo pide la Iglesia.

Las confesiones por teléfono o internet no son válidas. Foto: Cathopic.

Las confesiones por teléfono o internet no son válidas. Foto: Cathopic.

A mí me maravilla la previsión de la Iglesia y su oportunidad en cualquier tiempo de nuestra vida. El 20 de junio de 1602, la Iglesia, a través de un decreto del Santo Oficio, declaraba que no es válido confesarse ante un confesor ausente y recibir la absolución de él, por medio de una carta o de un mensajero.

En 2002 la Iglesia publicó el documento La Iglesia e Internet, en el que leemos (9): “La realidad virtual no sustituye la presencia real de Cristo en la Eucaristía, ni la realidad sacramental de los otros Sacramentos, ni tampoco el culto compartido en una comunidad humana de carne y hueso. No existen los Sacramentos en internet…”

El Sacramento de la Confesión experimentará algunos cambios mientras la pandemia de COVID-19 esté latente. Foto: María Langarica

El Sacramento de la Confesión en tiempos de covid-19 se realiza con precauciones como el uso de cubrebocas y careta. Foto: María Langarica

Un obispo dijo…

Se supone que los obispos son los maestros de la comunidad, pero no falta por ahí algún obispo que enseña algo diferente a lo que enseñan los demás obispos, lo que no tendría importancia si fuera sobre algo circunstancial.

Lamentablemente alguno ha permitido a sus fieles confesarse por teléfono. Esperamos que la Iglesia lo invite a retractarse. Cabe la posibilidad de que haya sido mal interpretado y que lo que quiso decir es que es posible prepararse a la confesión por teléfono en espera del confesor.

El Sacramento de la Confesión experimentará algunos cambios mientras la pandemia de COVID-19 esté latente.

El Sacramento de la Confesión no puede detenerse, por lo que se realiza con precauciones para evitar contagios de covid-19

¿Hay confesión espiritual?

Sí. Se llama “un acto de contrición”. La contrición es una respuesta del pecador a la gracia divina que lo lleva a detestar el pecado no por miedo al castigo, sino por el amor de Dios y a Dios. Implica el propósito de no volver a pecar, de satisfacer por los pecados cometidos y la promesa de confesarse lo antes posible.

La Iglesia Católica siempre ha enseñado que, por ejemplo, en peligro de muerte o ante la ausencia de confesores, un acto de contrición perfecta nos justifica delante de Dios en espera de recibir la reconciliación de la Iglesia.

Puedes leer: Oraciones para un realizar un acto de contrición perfecta

El acto penitencial al principio de nuestras Misas puede llamarse una reconciliación espiritual y lo mismo pasa con otros actos de piedad.

En las escuelas de los jesuitas se enseñaba a los alumnos a hacer un examen de conciencia antes de ir a dormir y a pedir perdón de los pecados.

Los fieles piadosos acostumbran rezar el “Yo pecador” en ocasiones de peligro.

Es bueno ser conscientes de que somos pecadores, y es bueno pedir constantemente perdón a Dios y dar las gracias por su gracia.

 

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