Opinión

Apertura a la misericordia

-¿Cómo vas?
-Pues ya sabes, aquí encerrado.

Preguntas y respuestas recurrentes para los que se han quedado en casa dan espacio a poder retomar mucho de la riqueza del catolicismo como una elección de vida.

Dicen que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Cuando cerramos la de casa para no salir, podemos abrir la puerta de la Misericordia.


Las catorce obras, siete materiales y siete espirituales, se pueden convertir en un interesante ejercicio de reflexión que a su vez nos puede llevar a la acción, a ejercitar ese libre albedrío en función de la salvación de quienes nos acompañan en casa y de nosotros mismos.

Comenzando con ser paciente con los defectos de los demás, la creatividad nos puede llevar a un viaje a nuestro interior para buscar constantemente estrategias para servir al prójimo de acuerdo al ejemplo de Jesús, que acá en la Tierra nos dejó muy claro que no vino a ser servido sino a servir.

Ser acomedidos para preparar los alimentos y compartir con el que no tiene, puede ser muy obvio pero no por ello descartado. Consolar al triste, pero ser solidario en escucharlo en su tristeza y así recorrer las catorce obras que nos llevarán a salir de nuestro encierro, no tanto el físico sino también el mental, a través de la donación a los demás.

A ejemplo de Santa Teresa del Niño Jesús, que nunca salió de su convento en Lisieux, pero cuya vida de oración, meditación y entrega le valió para ser nombrada patrona de las Misiones, también nosotros hagamos de esta situación de quedarnos en casa la oportunidad de trascender a través de aplicar con los que tenemos cerca, tanto físicamente como espiritualmente, las obras de Misericordia.

Queda de tarea que aprovechando que tenemos mucho tiempo libre, repasemos, estudiemos y apliquemos esas obras.

Comentarios