¿Cómo recuperar la paz en un México marcado por la violencia?

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COLUMNA

Granito de mostaza

¿Cómo recuperar la paz en un México marcado por la violencia?

El gobierno que haga lo que le toca; nosotros ofrecemos a Jesucristo, garantía de una patria nueva

25 febrero, 2026

HECHOS
Nuestro país ha vivido momentos muy tensos tras haber sido abatido el máximo líder del cartel Jalisco Nueva Generación, por parte del Ejército y de la Guardia Nacional. Es motivo de esperanza el hecho de que nuestro gobierno federal haya decidido, por fin, cambiar la obsesión permisiva e interesada de abrazos, no balazos. Aunque haya sido con ayuda y quizá por presión económica de los Estados Unidos, esperamos que esto marque un nuevo rumbo en la política para evitar tanto poder que tienen esos grupos armados, quienes se han sentido dueños de regiones y estructuras.

No nos alegramos de la muerte de nadie, y lamentamos tantos decesos ocurridos en esta operación. Los deoracilincuentes ya saben que a eso se exponen: a que los detengan y los encarcelen, o a que los maten.

Cierto que son seres humanos, pero no se les pueden dejar las manos libres para que hagan lo que quieran a costa de tanta gente inocente y trabajadora a quienes explotan y matan si no se ciñen a sus requerimientos. Es muy doloroso que hayan sido asesinados tantos miembros del orden, quienes han dado su vida por el servicio del pueblo. Nuestro reconocimiento para ellos y nuestra oración por todos
y por sus familias.

Los sacerdotes y obispos, las religiosas y demás agentes de pastoral, no podemos desinteresarnos de estas realidades. La mayoría de los integrantes de grupos criminales se declaran católicos y siempre tienen consigo imágenes religiosas. Nuestra vocación y misión es estar con nuestro pueblo, acompañarlo en sus incertidumbres y peligros, orar por sus intenciones y necesidades, consolarlo en sus penas, demostrar que somos pastores hermanos, cercanos y solidarios. Nos preocupa que no haya calado a profundidad la fe cristiana en los delincuentes y esto nos urge un replanteamiento de nuestras catequesis. Sufrimos con nuestro pueblo y hacemos lo que podemos para salir de esta situación tan preocupante, a partir de nuestra fe en Jesucristo, vencedor del pecado y de las tentaciones.

ILUMINACION
¿Qué tenemos que ofrecer a nuestro pueblo ante estas realidades? Lo primero es acompañar, estar cerca de nuestro pueblo. Dice el Papa Francisco: “La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo. La comunidad evangelizadora se dispone a acompañar. Acompaña a la humanidad en todos sus procesos, por más duros y
prolongados que sean” (EG 24).

¿Qué ofrecemos a nuestra patria? No tenemos ejércitos, ni recetas, pero sí tenemos una respuesta fundamental: “Somos conscientes que es fundamental descubrir que ante esta realidad que nos desafía y cuestiona, a todos nos toca recomenzar desde Cristo. Partir de este encuentro personal y transformador de cada creyente con Jesús en su vida, que abre un auténtico proceso de conversión, comunión y solidaridad. Este momento de encuentro con el Hijo de Dios es fundamental en la vida de todo cristiano” (PGP 85).

“Desde esta mirada del Dios Redentor, estamos interpelados los pastores a ser más sensibles y más cercanos al pueblo y así enfrentar los desafíos de nuestro país. La realidad es una teofanía, es decir, Dios nos sigue hablando a través de los signos de los tiempos. No podemos ser ajenos a las periferias geográficas y existenciales que nos demandan salir de nuestras zonas de confort” (PGP 145).

En Aparecida, decimos: “No tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, en Iglesia, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Éste es el mejor servicio –¡su servicio!– que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y naciones” (DA 3). “Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado” (DA 18). “La alegría que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo, …
deseamos que llegue a todos… Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (DA 29).

ACCIONES
¿Qué ofrecemos a nuestro pueblo ante estos hechos violentos? Repito: No tenemos oro ni plata, mucho menos ejércitos para protegerlo; pero tenemos lo que le puede dar un sentido diferente a la vida y a la sociedad. Tenemos el tesoro de Jesucristo, camino, verdad y vida, fuente de paz y de fraternidad, y estamos seguros de que conocerlo y seguirlo es lo que nos garantiza que haya otras familias y otra sociedad, donde todos somos hermanos, incapaces de dañar a los demás, respetuosos y solidarios con todos. El gobierno que haga lo que le toca; nosotros ofrecemos a Jesucristo, garantía de una patria
nueva.