El mito de la 4T
Acabaron de un plumazo con los organismos autónomos que regulaban el ejercicio del poder y exigían rendición de cuentas a los gobernantes
Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios.
Qué es lo verdaderamente lo que ha hecho la autollamada “Cuarta transformación” en los últimos seis años y en lo que va del presente sexenio: destruir lo que nos daba estabilidad social y fortaleza estructural para un desarrollo auténtico para superar la pobreza, mejorar la educación y generar mejores oportunidades de inversiones, empleo, educación y seguridad social.
Efectivamente, acabaron de un plumazo con los organismos autónomos que regulaban el ejercicio del poder y exigían rendición de cuentas a los gobernantes, anularon la división de poderes arrebatando ilegalmente la mayoría en el Congreso y destruyeron cínicamente el Poder Judicial.
¿Cómo han podido lograr todo esto contra la voluntad de la mayoría de los mexicanos? Con una consistente política pública de subsidios populares entregando directamente en mano recursos económicos a diversos sectores de la sociedad con fines electorales. Por supuesto que algunos están perfectamente justificados como son los que corresponden a las personas mayores y a los discapacitados por diferentes causas, es un acto de elemental justicia social.
Pero no se puede justificar de ninguna manera la inmoral entrega de dinero económico a los jóvenes que requieren educación y trabajo y no dádivas, tampoco a los niños y adolescentes, que requieren de una educación pública verdaderamente gratuita y de calidad, contando además con escuelas de tiempo completo y programas de alimentación, formación cultural y deportiva que les aleja de la delincuencia y
los vicios.
No debemos olvidar que la mayoría de los actuales gobernantes son fruto de un sistema fraudulento. Solamente con una fuerte conciencia ciudadana y un claro compromiso de todos los mexicanos podremos recuperar nuestro país democrático, unido y con nuestra identidad nacional.
MÁS ARTÍCULOS DEL AUTOR:
La reforma judicial es inaceptable
*Los artículos de opinión son responsabilidad del autor y no necesariamente representan el punto de vista de Desde la fe.