Demagogia y populismo que daña la educación
Las verdaderas becas no consisten en la entrega de dinero con fines electorales, sino favorecer la participación de nuestros estudiantes en instalaciones y programas educativos de calidad para que nuestras futuras generaciones salgan de la pobreza laboral.
Comisionado de la Doctrina de la Fe en la Arquidiócesis Primada de México y miembro de la Comisión Teológica Internacional (CTI). Es director del Observatorio Nacional de la Conferencia del Episcopado Mexicano y fue rector de la Universidad Pontificia de México, cargo que ocupó durante tres trienios.
Una de las principales responsabilidades de un Estado es la educación de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes de tal forma que en una gran parte de países en el mundo los gobiernos propician leyes para que las instituciones oficiales y las instituciones particulares dedicadas a la educación reciban los recursos suficientes para que desarrollen esta importante tarea.
Solamente como un ejemplo entre muchos, los gobiernos de la mayor parte de países de la Unión Europea, como España e Italia, destinan una cantidad muy importante de recursos económicos para apoyar el sistema educativo que incluye escuelas oficiales y privadas, de tal forma que los padres de familia tengan distintas opciones para la educación de sus hijos.e
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Muy distinto es lo que sucede en México donde nunca hay recursos suficientes ni para mejorar las instalaciones ni para remunerar dignamente a las maestras y maestros que dedican su vida a la educación. La atención del gobierno se dirige únicamente a las escuelas oficiales, ignorando totalmente a las escuelas particulares que no reciben ningún apoyo ni directamente, ni por medio de incentivos fiscales para los padres de familia que buscan otras opciones educativas.
Sobra decir que la diferencia entre los alumnos que se preparan en planteles oficiales generalmente es muy deficiente con relación a la educación privada.
La señora presidente de México ha puesto al frente de la Secretaría de Educación Pública a un personaje impresentable que hace unas semanas había tomado la decisión de abreviar un mes y medio el presente ciclo escolar 2025-2026, solamente porque habría una larga temporada de calor y algunos partidos del Mundial del futbol. Pero lo más grave es haber desmantelado las escuelas de tiempo completo, haber introducido los libros de texto llenos de ideología gubernamental y vacíos de formación básica para leer, escribir y contar. Estamos en el último lugar entre los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
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Por si algo faltara este gobierno, populista y demagogo, se ha dedicado a dar subsidios económicos en todos los niveles, desde la preescolar hasta la universidad, dando unos cuantos pesos al mes entregados directamente sin mayor control ni evaluación, lo que provoca que pocas veces se utilice para causas educativas, pero funcione perfectamente para causas electorales, sin importar que las instalaciones sigan en condiciones muy limitadas y los maestros cooptados por los sindicatos corruptos
Es evidente que lo último que le interesa a este gobierno de cuarta es la educación de calidad en México y la promoción de la formación docente y la consolidación de los grandes centros de investigación y cultura. Las verdaderas becas no consisten en la entrega de dinero con fines electorales, sino favorecer la participación de nuestros estudiantes en instalaciones y programas educativos de calidad para que nuestras futuras generaciones salgan de la pobreza laboral.
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