Opinión

Lo que hiciste con esos pequeños…

Lectura del Santo Evangelio

Las ovejas y los cabritos
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del hombre, rodeado de su gloria, acompañado de todos sus ángeles, se sentará en su trono de gloria. Entonces serán congregadas ante él todas las naciones, y él apartará a los unos de los otros, como aparta el pastor a las ovejas de los cabritos, y pondrá a las ovejas a su derecha y a los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, benditos de mi Padre; tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo; porque estuve hambriento y me dieron de comer, sediento y me dieron de beber, era forastero y me hospedaron, estuve desnudo y me vistieron, enfermo y me visitaron, encarcelado y fueron a verme’. Los justos le contestarán entonces: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o encarcelado y te fuimos a ver?’ Y el rey les dirá: ‘Yo les aseguro que, cuando lo hicieron con el más insignificante de mis hermanos, conmigo lo hicieron’. Entonces dirá también a los de la izquierda: ‘Apártense de mí, malditos; vayan al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles; porque estuve hambriento y no me dieron de comer, sediento y no me dieron de beber, era forastero y no me hospedaron, estuve desnudo y no me vistieron, enfermo y encarcelado y no me visitaron’. Entonces ellos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de forastero o desnudo, enfermo o encarcelado y no te asistimos?’ Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo. Entonces irán éstos al castigo eterno y los justos a la vida eterna’”. (Mt 25, 31-46)

Te puede interesar: 5 cosas que debes saber sobre la Fiesta de Cristo Rey


Comentario al Evangelio

Lo que hiciste con esos pequeños…

Cuando Jesús debió enfrentar el juicio ante el procurador romano Poncio Pilatos, observamos cómo éste no lograba concebir la realeza de Jesús. No era un agitador, no lo habían defendido sus partidarios, se presentaba como una persona inofensiva. La respuesta del Señor, que no convenció al funcionario fue “mi reino no es de este mundo”.

Esta misma perplejidad nos provoca el discurso que leemos este domingo en el evangelio de san Mateo, a saber: “cuando el Señor venga en su gloria, acompañado por sus ángeles, se sentará en su trono glorioso…” y unos versículos más adelante lo escuchamos decir: “lo que hiciste con esos pequeños, conmigo lo hiciste”.

Los dos extremos de la escala social se tocan en el mismo rey. Jesús es aquel que se manifestará en un futuro todo poderoso y al mismo tiempo es el soberano que ahora se manifiesta como el pequeño y necesitado. Ante esto la única posibilidad es aceptar que el reinado de Nuestro Señor no es un reinado de este mundo, puesto que los soberanos de este mundo no solamente deben contar con autoridad moral sino también con medios para hacerse obedecer, contar con el poder de un ejército o instituciones judiciales o policiacas.

De acuerdo con su discurso, el Rey del Universo ahora solamente cuenta con la pequeñez y la necesidad, el único medio para procurar la obediencia es la recta conciencia de los individuos, los cuales permanecen atentos y proactivos ante los sedientos, los que pasan hambre y están desnudos, de este mundo.

*Monseñor Salvador Martínez Ávila es rector de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe.

¿Ya conoces nuestra revista semanal? Al adquirir un ejemplar o suscribirte nos ayudas a continuar nuestra labor evangelizadora en este periodo de crisis. Visita revista.desdelafe.mx  o envía un WhatsApp al +52 55-7347-0775

Comentarios