Opinión

No hablen por todas

Creo que todos podremos identificarnos con la siguiente anécdota: situémonos en fin de semana, en el carro junto con tus padres y hermanos decidiendo el lugar al cual irían a comer. Entonces comienzan a escucharse varias voces haciendo algunas propuestas: “vamos por tacos”, “vamos por pizza”, “aquel lugar está cerca” o “tal lugar tiene precios muy accesibles”. Empiezas a hablar de igual manera, pero te ignoran, propones alguna opción, pero siguen sin ni siquiera voltearte a ver. Entonces uno de tus hermanos trata de poner orden y dice: “vamos por sushi, ya que hace mucho tiempo no comemos y a todos nos gusta”. Fin de la discusión la propuesta parece justa y conciliadora. Sin embargo el sentimiento de no haber sido escuchado ni tomado en serio deja un amargo sabor en tu boca durante el resto del día.

Esta anécdota es más común de lo que pensamos, nos sucede a cada rato: ¿A dónde vamos a pasear? ¿Quién lava los trastes y quién recoge la mesa? ¿Quién hace qué parte del trabajo? ¿Quién hace de desayunar? ¿Quién se mete a bañar primero?… Y bueno, digamos que es normal en nuestras vidas y no tendría que haber mayor problema cuando se trata de decidir en nombre de varias personas. No siempre nos tocará elegir, ni hacer lo que más nos gusta, digamos que es parte de la sana convivencia ganar en algunas ocasiones y ceder en otras.


Decidí narrar esta anécdota porque quizá se pueda pensar que lo mismo pasa en la política, en donde casi nunca hay unanimidad y se abren muchas mesas de discusión para llegar a conclusiones. Si organizarse entre familiares para un plan de fin de semana es complicado, ¿Cómo será organizarse para construir una mejor nación? La gran diferencia entre ambos casos, es que las decisiones que se toman para armar planes de recreación son triviales, y cuando se trata de política, siempre se trata sobre personas y cómo mejorar su situación de vida.

Hace unos días, el 28 de septiembre algunas personas celebraron el día de acción global por el aborto legal y seguro. En los comunicados se leían las siguientes ideas: “lo que las mujeres necesitamos es aborto”, “lo que las jóvenes hoy necesitan es interrupción legal del embarazo para salir adelante”, “el aborto es un tema de salud pública” e ideas similares que hablaban a voz y nombre de todas las mujeres.

En ese momento me di cuenta de muchísimas cosas, pero la más evidente es que en esos comunicados estaban hablando en mi nombre y definitivamente ese no es mi sentir, ni expresa mis verdaderas necesidades. Como joven quiero oportunidades reales de educación para trabajar por mis metas profesionales y no un aborto. Como joven necesito oportunidades laborales para demostrar mi talento y lo mucho que puedo hacer por la nación, y no un aborto. Necesito un país con estado de derecho que haga cumplir la ley para que me sienta más segura al salir de mi casa, y no un aborto. Así que decidí alzar la voz junto con amigas mías para decirles a los colectivos que piden aborto, que no hablen por todas y sucedió lo inimaginable: miles de mujeres pidiendo que no hablen en su nombre, que el aborto es lo último que necesita una mujer para salir adelante.

No todo es trabajo de nuestros políticos, la ciudadanía tiene que hacerse oír de forma organizada y con autoridad, exigiendo a las autoridades que obren siempre buscando el mejoramiento de la nación, y los mejores intereses de cada ciudadano. Porque cuando se habla de política se habla de personas.

*Alison González es vocera de la organización Pasos por la Vida.

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