Fray Claqueta

Mis dos vidas

El multiverso se expande a la comedia romántica

Natalie es una ilustradora recién graduada de la universidad con un proyecto establecido: alcanzar sus metas profesionales en cinco años. Pero en ese proyecto de vida no todo saldrá de acuerdo a lo planeado porque un acontecimiento divide la historia de Natalie al más puro estilo de aquella película noventera: Si Yo Hubiera.

Después de la noche de graduación la historia de Natalie se divide en dos: por un lado se muda a Los Angeles junto con su mejor amiga y empieza a tocar puertas en las productoras de cine animado, siguiendo su plan. Pero en el lado B de la película hay una Natalie completamente distinta, que acepta continuar con un embarazo no deseado, pausar su proyecto personal y asumir con valentía las consecuencias de su decisión.

Natalie se desenvuelve en una sociedad superficial que no tiene empacho en presentar el aborto como una decisión de un jueves por la tarde, y ante esta cultura del descarte la protagonista asume su embarazo como algo que tiene que hacer, que es parte de su naturaleza y acepta este nuevo plan sabiendo que el camino no será fácil. Encontrará la fuerza que necesita en su familia y en el apoyo incondicional del papá de su hija.

A momentos confusa, la película va alternando entre las dos Natalies y nos presenta un díptico con luces y sombras en ambas caras de la historia.

No se trata de una película moralista y eso es rescatable de la historia, que es honesta y nos muestra la vida de tantas mujeres que ponen en pausa su proyecto de vida personal por asumir un proyecto más trascendente, ser madre. En el caso de Natalie este proyecto la complementa y plenifica.

Directora: Wanuri Kahiu. Disponible en Netflix.

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