Ángelus Dominical

Mal, mal y muy mal

LEVANTÉ MIS PIES y tomé impulso para dar vueltas y vueltas, sentado ante la computadora en la silla de la oficina, cerrando los ojos e imaginando (¿a quién se le ocurre?) que el mundo entero y el cosmos completo eran los que giraban en torno a mí; el resultado (sí, ya lo esperaba) fue poco menos que decepcionante, pues no llegué siquiera a cinco vueltas y terminé muy mareado luego del segundo intento por superar mi marca…

SI ACASO QUIERES DEJAR de leer aquí y dedicarte a algo más provechoso harás bien, pero no conocerás la finalidad de mi travesura; de entrada te diré que aún en la ociosidad ando queriendo sacar algo de provecho, y si me atreví a menuda y burda cosa, fue para ver qué se siente ser político de 2ª, de 3ª, o de las que vengan…

ANALIZO OTRA VEZ el resultado de mi intento y no tienen la exclusividad los políticos en sentirse como de 1ª cuando buscan que todo gire en torno a su punto de vista, a su miope opinión, a sus datos particulares, amañados, reinterpretados para volver a decir que no quisieron decir lo dicho y que sus adversarios se empeñan en entender mal; eso de pretender ser ombligo del mundo tiene el clarísimo nombre de egoísmo y de eso todos padecemos…

QUÉ DARÍA Y A QUIÉN (si alguien me responde, dígame y lo hago) para que toda cocinera fuera de primera, para que el conductor del metrobús fuera de primera, para que el taquero y la enfermera, el albañil y el músico, el pailero y el hortelano (y así seguiría hasta terminar tantas especialidades y oficios) fueran de primera…

ES MUY CLARO QUE hay variedad de calidades y no todo resulta óptimo a la primera, de ahí que siento un gusto enorme cuando veo que alguien –sea quien sea- se anima a continuar en su preparación, se atreve a leer un libro más, investiga sobre cómo mejorar sus procedimientos, renueva sus herramientas para que no merme la utilidad de su trabajo, y casi me atrevo a decir con Jesús luego de escuchar el así llamado “Sermón del Monte” (Mt 5): bienaventurados los que buscan ser de primera porque así mero es la Vida Eterna…

MAL, MAL Y MUY MAL cuando nos acostumbramos, nos acomodamos o nos resignamos a lo que está mal hecho, mal parado, mal cosido o mal cocido, mal sazonado, mal sintonizado, mal afinado, mal acomodado, mal partido, mal informado, mal presentado, mal escrito; hay una sola cosa que está bien aunque digamos que es tamal…

CUANDO DIOS HIZO el cielo, la tierra y todas las cosas (¿te acuerdas?) terminó diciendo que todo estaba bien; y cuando terminó de crear al ser humano terminó diciendo que ¡estaba muy bien! (abro paréntesis no sólo para dar la cita bíblica –Gén 1, 31- sino para que abras tu biblia y vuelvas a leer ese relato tan poético, tan contundente); así que fuimos creados para ser de primera, ¡ya está dicho!…

CUANDO DAMOS VUELTA Y VUELTA –como lo hice en mi silla de oficina- y nos quedamos en nuestros humanos pensamientos, en nuestras ideologías parciales, en opiniones terciadas, en propuestas sesgadas, en análisis a modo, en medias verdades o en mentiras dobles (¡son prácticamente lo mismo!) pues ahí es donde el asunto se empieza a torcer, ahí ya salimos perdiendo y empezamos a ser de tercera o de cuarta…

CUANDO UNA FAMILIA es capaz de dejar su casa y su patria en busca de oportunidades mejores, ya está dicho por qué se convierte en migrante: ¡porque no se conforma con lo menos y lo malo!; cuando una empresa capacita e invierte en sus empleados y los promueve más en su dignidad que en su salario, ya está dicho por qué alcanza liderazgo: ¡porque no se queda sólo en la acumulación de capital!…

POR EL CONTRARIO: si es que nos acostumbran o nos conformamos con dádivas adornadas, a becas para no hacer nada, a subsidios para continuar chaparros, a huecas diversiones para olvidar las exigencias justas, seguramente es porque no sólo algo -más bien ¡mucho!- anda mal…

DESDE EL RINCÓN de este medio propio de la Arquidiócesis de México, destinado a quienes buscan crecer en su fe, abierto a toda buena voluntad, comprometido con sumarle a la Patria, con enormes ganas de ser de primera, y sin dar vueltas sobre la propia silla, me atrevo a anunciar que vienen tiempos mejores, que se acercan oportunidades que aprovecharemos para crecer y en paz, que nadie nos llevará a su rancho se llame como se llame, pues Dios nos hizo de primera y ni malos políticos ni buenos narcos nos bajarán de categoría…

 

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