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COLUMNA

Columna Invitada

La semilla de mostaza

El mero hecho de saber que allá en el recóndito corazón de África hay un bautizado que también ora por el Papa Francisco ya me invita a la comunión y la cercanía.

5 febrero, 2023

HOY MISMO CONCLUYE la visita pastoral del Santo Padre a dos países africanos que se nos pierden en la inmensidad del continente negro, pero que comparten el enorme corazón verde cruzado por el ecuador: República Democrática del Congo (RDC) y Sudán del Sur…

LA DISTANCIA ENTRE México y aquellos países se hace prácticamente nada cuando constatamos similitud en situaciones de violencia, de carestía, de corrupción política, de falta de estado de derecho, de migración y refugiados, de intolerancia religiosa y hasta abierta persecución; todo eso nos hace cercanos, como si pisáramos el mismo suelo…



LA SANTA MISA MULTITUDINARIA que se celebró en Kinshasa (capital de RDC) el miércoles 1° de febrero ciertamente fue el evento “estrella”; tendremos que poner atención a la homilía del Papa, que aunque la pronuncie en el corazón de África, bien se escucha y se aplica en cualquier rincón del mundo…

COMO DATO PARA enmendar los horrores del pasado, podemos notar que de las minas de ese país se obtuvo el uranio con que se fabricó la bomba que asoló Hiroshima, y como dato para ver que todavía hay mucho en qué vincularnos diré que la RDC es el único país africano que figura entre los 10 países del mundo con el mayor número de católicos…



EL PAÍS MÁS JOVEN del mundo es Sudán del Sur: su declaración de independencia apenas se firmó en 2011, su capital es Yuba, ciudad a orillas del río Nilo que ahí toma por apellido el calificativo “Blanco” y al que en ese punto todavía le falta recorrer más de cuatro mil kilómetros para llegar al Mediterráneo; ahí fue otro punto importante del viaje del Papa, en clave ecuménica, es decir, con líderes de otras confesiones cristianas…

VISTO POR ENCIMA un viaje más del Papa, ¿o no?, pero tengamos en cuenta que el Vicario de Cristo y Obispo de Roma, tiene la tarea de unir y confirmar en la fe a todos los bautizados; por eso, si alguien mira como periodista pues andará detrás de lo espectacular y novedoso, si alguien evalúa como político se quedará en la superficie de sus conveniencias, si alguien mira como sociólogo solo verá circunstancias pasajeras…

EL MERO HECHO DE SABER que allá en el recóndito corazón de África hay un bautizado que también ora por el Papa Francisco ya me invita a la comunión y la cercanía; este mismo sentimiento lo pude constatar cuando fui extranjero por vez primera y participé en la Santa Misa en una lengua que poco entendía y en un templo que hablaba de otra cultura: ¡ahí saboreé lo que es la catolicidad de la Iglesia!, ¡ahí experimenté -en concreto- que la fe en Jesús une a los pueblos más dispares!, ¡ahí vi un adelanto del cielo!…

LA SEMILLA DE MOSTAZA crece y llega a ser el mayor de los arbustos, al punto que la variedad de pájaros –mexicanos, sudaneses o polacos- se acogen a sus ramas para confesar la misma fe y para actuar movidos por la misma caridad, la que Jesús nos enseñó y que nos sigue animando para poder enfrentar las adversidad de las que hablaba al inicio…

VUELVO A ESTOS LARES y aunque el Papa ciertamente no podrá hacernos otra visita, ya con saber que él se acerca a otros pueblos me afianza en la tarea que tengo en mi propio sitio pero en un tono de comunión, de vinculación con todos los hombres y mujeres que quieren hacer el bien…

LLEGÓ A LA PUERTA de la parroquia un migrante hondureño –Pedro Miguel- y se identificó verbalmente con su parroquia de origen y su diócesis; pidió la ayuda más elemental –agua y algo de comer- y agradeció como si se le hubiera dado todo un tesoro, en sus ojos y sus palabras constaté la fuerza de la fe: “Tengo que seguir adelante y yo sé que en una parroquia hay muchas necesidades, pero también sé que siempre hay un apoyo para el migrante”, y se fue dándonos muchas bendiciones…

QUE EL SANTO PADRE siga viajando y visitando sudaneses o congoleños, ¡es parte de su tarea!; que en esta parroquia aunque sea una botella de agua y un poco de alimento podamos ofrecer al migrante; que cada ONG también cumpla con su buena labor, pero que también cada uno de los amables lectores de esta columna se ponga en tono de comunión y cercanía -en el servicio- con quien más lo necesita; así daremos constancia de la calidad y calidez de la semillita de mostaza que sigue creciendo…

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*Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad de sus autores.

 






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