3 cosas que sienten los hijos al recibir la bendición de sus padres

La bendición que los hijos reciben de sus padres les trae múltiples beneficios espirituales, ¿conoces cuáles son?
Bendecir a los hijos es una oración. Foto: Cathopic
Bendecir a los hijos es una oración.

Cuando tenemos la fortuna de ser padres, sin importar si se trata del primero, tercero o sexto hijo, o hija, el amor que despierta en nosotros desborda el corazón, deseamos siempre su bien y hacemos todo lo posible para que sea feliz conscientes de que cada hijo es una gran bendición.

En su camino a la madurez, quizá como papás no logremos evitarle sufrimientos, desencantos, peligros y adversidades, pero siempre, siempre, podremos acompañarle con nuestra oración constante y las bendiciones que pronunciamos, invocando para ella o él, la protección de Dios.

“Bendecir a un hijo es una oración” nos dice el Papa Francisco, y nuestra oración es lo único que podrá acompañarle por siempre con la certeza de que le hacemos un gran bien.

Puedes leer: Papa Francisco: la esperanza del mundo reside en la bendición de Dios

Los beneficios espirituales que podemos obtener para el hijo, son la primera y principal razón para bendecirlo, pero además le reafirma tantas veces como pronuncies la bendición, el sentirse amado, único y valioso para sus papás, para su familia y para Dios; no importa que pareciera distraído o quizá hasta molesto, tampoco si está ausente, las bendiciones tocarán su corazón y, llegará el día, en que con sencillez la pida, para sentirse protegido y acompañado espiritualmente en sus proyectos y quehaceres, o ante cualquier problema, preocupación o amenaza.

Desde el Antiguo Testamento podemos descubrir el poder de las bendiciones; esta hermosa práctica se ha transmitido de generación en generación en muchas culturas y familias. Pero bendecir a los hijos no es solo “una tradición antigua”, por el contrario, debiera ser una práctica imprescindible y constante de los católicos, con la certeza de que a través de nuestra oración que invoca la bendición de Dios sobre nuestros hijos, ellos quedarán protegidos de muchos peligros espirituales o materiales.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que “toda persona bautizada está llamada a ser bendición y a bendecir”.

La dulzura que contiene la bendición de los papás, nos da la oportunidad de aliviar las heridas que con acciones, palabras o desatinos, les hemos provocado a nuestros hijos.

Nos permite acariciar su rostro, su corazón y su alma, deseándoles lo mejor para ellos: la presencia y el cuidado de Dios en su vida.

Dar la bendición a un hijo o hija, es transmitirle la bendición de un Dios que le ama con ternura, que lo mira con infinita misericordia y que le ofrece paz y bondad.

Roguemos también al Señor la Gracia siempre para (aunque indignos) bendecir a cada hijo y que nuestro amor sea un leve reflejo del gran amor de Dios por él. “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz”. Números 6,22-27

 

Más de la autora: El buen juez por su casa empieza, ¿aplicas este refrán en tu vida?

Compartir