Opinión

El efecto espectador

En México hay una falta de cultura para denunciar delitos de los que en ocasiones somos víctimas o espectadores. Esto no es de extrañarse ya que existe una falta de credibilidad en las instituciones encargadas de procurar justicia, y como consecuencia una falta de confianza de la ciudadanía. Muchas personas consideran una pérdida de tiempo denunciar cualquier delito por la percepción de la corrupción que ocasiona la impunidad.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2019 del total de averiguaciones previas iniciadas por el Ministerio Público, en el 51.1% de los casos no pasó nada o no se resolvió la denuncia.

Hace poco se hizo en México un experimento social, que consistía en realizar un supuesto secuestro a plena luz del día, frente a cientos de personas; desafortunadamente los mexicanos nos hemos acostumbrado a ser indiferentes ante los hechos delictivos que ocurren a nuestro alrededor, por lo que ninguna persona hizo nada por ayudar a la supuesta víctima, ni denunciar el crimen que estaban observando en ese momento. Lo único que hicieron fue grabar la escena con sus teléfonos celulares.


El efecto espectador, como se ha denominado a este fenómeno, es la razón por la que las personas que se encuentran alrededor de una situación de riesgo o conflicto no actúan, ni brindan ningún tipo de ayuda a las víctimas.

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De acuerdo con los especialistas, hoy en día las personas han desarrollado la necesidad de mostrar en redes sociales que ellos fueron testigos de los hechos y por lo tanto su prioridad es grabar y obtener las mejores imágenes para subir en popularidad y numero de likes en sus perfiles. Por lo tanto, prestar ayuda no les interesa.

Es verdad que en muchas ocasiones el miedo es lo que nos lleva a no querernos involucrar, y la falta de confianza en las instituciones encargadas de la seguridad nos empujan a mantenernos al margen de estas situaciones. Sin embargo, el ser indiferentes nos niega la oportunidad de unirnos como sociedad y luchar por el bien común; somos los mismos ciudadanos los que damos la pauta para que no se tomen cartas en el asunto y entonces nuestros derechos se vean vulnerados.

No se trata de exponernos, ni querer hacer justicia por nuestra propia mano, se trata de no quedarnos como espectadores. Antes de tomar el teléfono para grabar, utilicémoslo para pedir ayuda a los servicios de emergencia, denunciar y alzar la voz ante los hechos con los que no estamos de acuerdo es muy importante. No debemos permitir que las próximas generaciones vivan en una sociedad indiferente, enseñemos a nuestros hijos a denunciar cuando sean testigos de un abuso, que no se callen ante una injusticia y que en la medida de lo posible sean solidarios con las personas que lo necesiten.

La compasión, la honestidad y la solidaridad son valores que se enseñan en la familia, seamos el ejemplo para nuestros hijos que son los futuros ciudadanos.

* Mario Alberto Romo es Director Nacional de Red Familia.

Los artículos de opinión no necesariamente responden al punto de vista de la revista Desde la fe.

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