Opinión

Hora Santa en Adviento. ¡Te compartimos esta guía práctica!

Mucha gente busca momentos, fuera de Misa, para acudir a visitar a Jesús y hacer una ‘Hora Santa’: 60 minutos de oración ante el Señor. Esta práctica cada vez se hace más común en Adviento.

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Entre quienes realizan esta hermosa devoción, numerosas personas han expresado interés de aprovecharla para prepararse mejor para Navidad. Surgió así la idea de presentar aquí esta guía práctica.

5 sugerencias para la Hora Santa en Adviento:

El Santísimo Sacramento. Foto: Cathopic

El Santísimo Sacramento. Foto: Cathopic

1. Dedica 5 minutos a alabar al Señor

Alábalo por atributos Suyos que valoras más en este Adviento. Por ejemplo considera que si sólo fuera Todopoderoso, pero malo o vengativo, le tendríamos terror, pero es tan Bueno y Misericordioso, que ante el pecado del ser humano no reaccionó borrándonos del universo, sino viniendo a salvarnos.

2. Dedica 5 minutos a darle gracias

Agradécele por lo que hace en tu vida, en especial por lo que ha significado para ti que haya venido a compartir nuestra condición humana para rescatarnos del pecado y de la muerte.

Mucha gente está viviendo un Adviento muy doloroso, por la pérdida de seres queridos, pero eso no impide darle gracias a Dios, al contrario. Te comparto que mi mamá falleció un 23 de diciembre. La noche de Navidad estábamos en la funeraria. De ahí me fui a casa y me senté largo rato a contemplar el Nacimiento, agradeciendo a Jesús el haberse encarnado para rescatarnos del pecado y de la muerte, pues con ello me daba la esperanza de volver a ver y abrazar a mi mamá. No importa qué tan grande sea tu dolor, siempre, siempre hay algo que le puedes agradecer al Señor.

3. Dedica 5 minutos a pedirle perdón

Aquí la propuesta es no sólo pedir perdón por tus faltas, sino por tantos pecados que se cometen en este tiempo de Adviento: por ejemplo, el de papás que mienten a sus niños para que esperen con ilusión al inexistente santa Claus en lugar de al Niño Dios; el de gente que se dedica a consumir, a embriagarse, a enfocarse sólo en lo que va a recibir. Pide al Señor perdón y ofrécele tu amor y oración en reparación.

4. Dedica 30 minutos a una lectura espiritual

Aquí tienes 3 sugerencias para leer y reflexionar:

  1. Lee cada semana un texto de la primera parte del volumen I de “Jesús de Nazaret”, maravillosa obra escrita por nuestro querido Papa emérito Benedicto XVI, quien tiene la rara virtud de hallar siempre un significado nuevo y rico a textos bíblicos que creíamos ya conocer. Es una delicia. La consigues gratis en internet.
  2. Lee cada semana un capítulo del libro “La alegría de Belén”, del genial teólogo Scott Hahn, obra profunda pero muy accesible. Me gusta tanto que ¡la releo cada año! Te la recomiendo. Está disponible, como libro electrónico y también impreso, en Amazon.
  3. Lee cada semana una de las clases de mis cursos gratuitos de Biblia. Las puedes imprimir o leer en tu celular. Están en www.ediciones72.com
  • En la primera semana, puedes leer el relato de la Anunciación (clase #4 del curso sobre el Evangelio según san Lucas).
  • En la segunda semana, puedes leer el relato de la Visitación (clase #5 del mismo curso).
  • En la tercera semana, aprovechando el final del Año de san José, puedes leer sobre él (clase #3 del curso sobre el Evangelio según san Mateo).
  • Y en la cuarta semana, puedes leer el relato del Nacimiento de Jesús (clase #8 del curso sobre el Evangelio según san Lucas).
  • Todas las clases van explicando frase por frase el texto bíblico y plantean muchas propuestas para reflexionar, por lo que son ideales para llevar a tu Hora Santa.

5. Dedica los últimos 15 minutos a dialogar con Jesús

Preséntale tus peticiones, platica con Él de lo que acabas de leer y meditar, o simplemente calla y deja que Su Palabra resuene en tu corazón.

Conforme avanza el Adviento, tus ratitos de silencio y oración en tu Hora Santa semanal te salvarán de perderte en el ajetreo de una temporada en la que el mundo nos tienta a ocuparnos sólo de lo mundano y material. Lograrás mantener el enfoque en lo verdaderamente esencial: prepararte para celebrar que Dios nos ama tanto que nos entregó a Su Único Hijo para salvarnos.