3 mitos sobre san José

Leer más
COLUMNA

Cielo y tierra

3 mitos sobre san José

San José es uno de los santos más importantes, pero también uno de los más malinterpretados. ¿Sospechó de María?, ¿era realmente un anciano?, ¿tuvo otros hijos? Tres mitos muy difundidos que la Biblia resuelve.

13 marzo, 2026
3 mitos sobre san José
Ilustración devocional de san José cargando al Niño Jesús. La imagen destaca la cercanía y el afecto entre ambos, presentando a san José como protector y guía del Hijo de Dios.
POR:
Autor

Es escritora católica y creadora del sitio web Ediciones 72, colaboradora de Desde La Fe por más de 25 años. 

De san José, el más importante de todos los santos, porque fue esposo de la Virgen María y padre adoptivo del Hijo de Dios, se habla muy poco en la Biblia, pero aun eso poco ha sido malinterpretado por algunos cuyo desconocimiento de los textos bíblicos, y falta de sentido común han provocado que se difundan falsedades sobre san José. Conviene conocer los tres mitos más conocidos, para saber refutarlos:

Primer mito: que san José sospechó que María le fue infiel.

En el Evangelio según san Mateo se narra que José y María estaban desposados, pero antes de que vivieran juntos, ella concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. Dice que José “pensó dejarla en secreto” (Mt 1, 19).

Hay quien supone que san José tomó esa decisión porque creyó que María lo había engañado con otro hombre. Esa conclusión es falsa y absurda. María, por haber sido concebida sin pecado original, seguramente irradiaba una pureza que nadie más tiene en este mundo.

San José la conocía de toda la vida, pues Nazaret era un pueblito y su taller estaba cerca de la casa de María. Le constaba su honorabilidad, su rectitud; era imposible que pensara mal de Ella. Lo que le sucedió fue que como buen israelita conocía la Sagrada Escritura y la profecía de que la virgen concebiría y daría a luz al Dios-con-nosotros (ver Is 7, 14), y en seguida captó que María había sido la elegida y no se sintió digno de participar en ese plan. Entonces decidió dejarla en secreto “para no ponerla en evidencia” (Mt 7,19) es decir, sin dar a conocer que Ella era la escogida, la Madre del Salvador.  

También puedes leer: ¿María y José estaban casados?

Por eso Dios le envió un Ángel que se la apareció en sueños y lo llamó “hijo de David”, como para recordarle que pertenecía al linaje al que Dios le había hecho la promesa de enviar un Salvador, así que tenía el derecho y el deber de participar en ese plan, y le pidió no tener miedode tomar a María como su esposa porque concibió por obra del Espíritu Santo (Mt 1,20). Hay quien lee esta frase como si la segunda parte fuera una explicación, como diciendo: ‘no temas tomar a María porque debes saber que concibió por obra del Espíritu Santo’, pero no es así. Debe leerse de corrido para captar que el Ángel le estaba pidiendo a san José que no tuviera miedo de recibir a la que concibió por obra del Espíritu Santo. No era explicación, sino exhortación.

Cabe notar que le pidió no tener miedo. Si san José hubiera pensado mal de María, el Ángel le hubiera pedido que no sospechara, o que no se enojara, o que no tuviera celos, pero lo que le pidió fue que no temiera.  ¿Por qué le pidió esto? Porque san José tenía temor de ser parte de un proyecto divino que traería la salvación al mundo entero, se sentía insignificante, no se creía capaz.

Dicen los Padres de la Iglesia que le pasó como cuando tras la pesca milagrosa san Pedro cayó de rodillas ante Jesús y le pidió: “aléjate de mí, que soy un pecador” (Lc 5,8)). No se creía merecedor del llamado que Jesús le hacía. Tampoco san José se creía merecedor del honor de ser esposo de la Madre de Dios. Pero Dios no juzga según nuestros limitados criterios humanos.

Segundo mito: que san José era un viejito

En la mayoría de las obras de arte antiguas -y todavía en alguna que otra contemporánea- se representa a san José como un viejito, para dar a entender que respetó la virginidad de María porque no le quedaba más remedio dada su avanzada edad. Esto es falso. La Biblia no dice ni da a entender que san José fuera anciano, y en cambio sí lo dice de otros personajes como Abram (luego llamado Abraham), padre del pueblo judío (ver Gen 12,4; 17,1; 21,5), y de Zacarías e Isabel, papás de Juan el Bautista (ver Lc 1, 7. 36).

Se requería un hombre joven, fuerte que pudiera trabajar y sostener a su familia, no alguien que más bien necesitara que lo cuidaran. Un viejito no hubiera resistido el pesado viaje cuando tuvieron que huir a Egipto, ni hubiera podido enfrentar allá las difíciles condiciones de no conocer a nadie, tener que buscar trabajo, mantener y proteger a su familia.

Te recomendamos leer: ¿Qué podemos aprender de la Sagrada Familia?

Dios sin duda alguna puso al lado de María a un hombre que, como dice san Josemaría Escrivá era ‘bello por fuera y por dentro’, un hombre joven y vigoroso, que aceptó vivir en perfecta continencia y castidad por amor a Dios y a Ella.

Tercer mito: que José tuvo muchos hijos con María

Este mito se debe a quienes han malinterpretado varios textos bíblicos.

Leen que san Mateo dice que José no tuvo relaciones conyugales con María “hasta que Ella dio a luz a su hijo(Mt 1, 25), y creen que la palabra “hasta” significa que después sí las tuvo. Pero en la Biblia la palabra “hasta” no significa que algo termine después. Por ejemplo, Jesús prometió estar con nosotros “todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20), lo cual no significa que luego del fin nos abandonará.

Leen también que los Evangelios mencionan a los “hermanos” de Jesús y creen que se refieren a otros hijos de María y san José. Ignoran que la palabra “hermanos” se usaba para referirse a primos e incluso a tíos y sobrinos. Vemos por ejemplo que en el libro del Génesis dice que Lot era hijo del hermano de Abram (ver Gen 12,5) y más adelante Abraham llamó “hermano” a Lot (Gen 13, 8).

Y les falta hacer dos consideraciones de simple sentido común:

Por una parte hay que considerar que si Dios respetó la virginidad de María, san José jamás se hubiera atrevido a no respetarla también.

Y por otra parte hay que tener en cuenta que san Mateo menciona por nombre a 4 “hermanos” de Jesús (ver Mt 13,55) y habla de “todas sus hermanas” (ver Mt 13, 56), lo cual implica que al menos eran tres. Es completamente ilógico y absurdo pensar que tras recibir de Dios la encomienda de criar nada menos que a su propio Hijo, san José hubiera decidido tener ¡siete hijos más! que hicieran difícil, si no imposible, prestarle toda su atención al Hijo de Dios. Y cabe mencionar que más adelante el propio san Mateo deja claro que esos “hermanos” y “hermanas” no eran hijos de María ni de José (ver Mt 27, 56).

Además, cuando la gente habla de Jesús, lo llaman “el hijo del carpintero” (Mt 13, 55), no ‘un hijo del carpintero’. También lo llaman “el hijo de María” (Mc 6, 3), no ‘un hijo de María’, como hubieran dicho si hubiera habido otros hijos.

Puedes leer también: Bastan estas dos razones para amar a San José

Por último recordemos que desde la cruz, Jesús encomienda a Su Madre al discípulo amado (ver Jn 19, 25-27). Si hubiera tenido hermanos, se las hubiera encomendado a ellos.

En este 19 de marzo en que la Iglesia celebra la Solemnidad de san José, dediquemos un momento a reflexionar en las grandes virtudes que tiene quien ha sido llamado el ‘santo de los santos’, en especial su humildad, su disponibilidad para renunciar a sus propios planes para amoldarse a la voluntad de Dios, y su amor a Jesús y a María, y encomendémonos a su intercesión para que nos ayude a imitarlo en amarlos y servirlos más y mejor cada día.

Nota: Los artículos de la sección de opinión son responsabilidad única del autor y no representan necesariamente el punto de vista de Desde la fe.


Autor

Es escritora católica y creadora del sitio web Ediciones 72, colaboradora de Desde La Fe por más de 25 años.