“El bien no hace ruido y el ruido no hace bien”
¿Acabarás bien el año 2026?, yo supongo que si acaso aparece algún inconveniente estarás preparado para enfrentarlo como Dios manda
SERÁ MAÑANA, O PASADO mañana, cuando leas lo que escribo al iniciar 2026, y te comparto sin afán de jugarle al agorero o al merolico, pero muy en serio: sucederán hechos tan especiales que marcarán tu vida personal, familiar, nacional y ¡mundial!… “EL BIEN NO HACE RUIDO y el ruido no hace bien”, así dicta uno de tantos dichos populares, y lo recuerdo porque las bondades que ocurren suelen pasar desapercibidas: ¡son los problemas y las calamidades los que nos roban siempre la atención y la paz!… NO LO TOMES A MAL, pero –así como el último temblor- habrá más de un hecho que no caerá del todo bien: el fallecimiento de un ser querido, la pérdida de tal oportunidad, una enfermedad inesperada, acaso una crisis económica, el accidente doméstico o la calamidad pública que no imaginaste, ¡sucederá!… HAGO RECUENTO DE posibilidades negativas para mantener un sano estado de alerta, no para amarrarnos a un pesimismo tremendista; date cuenta que los males son peores cuando andamos despistados, cuando ha faltado previsión… SUELE SUCEDER que vemos cómo pasa la vida y nos enganchamos en un ritmo que luego deriva en rutina normal y natural -sin sobresaltos ni angustias-, y en un tris todo cambia: ¡suponíamos que nada pasaría!, ¡no imaginamos que sucediera en casa!, ¡es que en la familia no habíamos vivido algo así!… JESÚS ADVIRTIÓ -una y otra vez- que estuviéramos en vela, alertas y despiertos; así que me ahorro felicitaciones que luego acartonamos, y más bien te invito a conservar atentos los sentidos y firme el corazón… ¿ACABARÁS BIEN el año 2026?, yo supongo que tomarás las debidas precauciones y si acaso aparece algún inconveniente estarás preparado para enfrentarlo como Dios manda…

