Opinión

Ángelus dominical: Si deseas un futuro mejor, deja de culpar al pasado

“EL PAPA ESTÁ METIDO en múltiples, añejos y difíciles problemas”, así podría resumirse lo que desde hace años y siglos han opinado, juzgado y criticado comentaristas, periodistas, teólogos, pastoralistas, viejitas ‘de botas’ y no tan devotas, lo mismo que políticos, sociólogos y hasta opinólogos, todos superficiales -advierto-, porque los buenos teólogos y pastoralistas, los excelentes periodistas y sociólogos, las viejitas realmente devotas y yo, sabemos que el Papa y la humanidad entera, siempre han estado enfrentando problemas múltiples, añejos y dificilisísimos…

EN CUANTO A LOS “opinólogos” -palabra inexistente en el diccionario- me acabo de dar cuenta que ni para tomarlos en cuenta, porque ya estaríamos a merced de cualquier ocurrencia, como las que se suelen repetir sencillamente porque alguien tiene un micrófono enfrente aunque en la frente no se tenga ni pizca de la realidad neta…

ME GUSTA ASOMARME a la historia porque la experiencia de otros me ayuda a entender mi entorno, porque lo sucedido con pueblos y culturas me ilumina para dilucidar por dónde hay que continuar, me sumerjo un poco -por ejemplo- en lo que sucedió con los Tracios (¿los qué?) porque supieron enfrentar su entorno con tales y cuales resultados, y porque sus carencias y errores hoy son luces preventivas para lo que estamos viviendo…


NO TE DEJARÉ con la duda y rápido te comento que el actual territorio de Bulgaria y la parte europea de Turquía fueron hogar de aquellos antedichos hombres que nunca se cohesionaron como un pueblo, pero que dejaron huella especial de su cultura y creencias; a los griegos (sus vecinos) les extrañaba mucho que los tracios hicieran fiesta y bromas y cantos cuando alguien moría, porque afirmaban que sus sufrimientos en la tierra se habían acabado y comenzaban una vida eterna y feliz…

HE DICHO QUE la gente tracia nunca se preocupó por consolidarse como un gran pueblo con leyes, instituciones y gobierno centralizado, más bien prefirieron organizarse como pequeños reinos que pleiteaban y pleiteaban y seguían pleiteando toda la vida; de hecho, su destreza como jinetes la empleaban para la guerra y la cacería y así eran felices (y como diría aquel disléxico que además era dislálico: cualquier semejanza con la coincidencia es mera realidad)…

VUELVO A VER al Santo Padre, y sin caer en terreno del que opina sino de quien descubre y vuelve a descubrir, aplaudo los afanes y empeños que invierte en sanear las finanzas del Vaticano, en dar pautas y orientaciones concretas para la renovación de la Iglesia, en su preocupación por desplazados y descartados, así como las perspectivas que nos plantea para seguir profundizando en el mensaje y acción de Jesucristo: más que verlo con muchos y difíciles problemas yo aprecio que quiera poner bellas y profundas soluciones…

SOSPECHO A BUEN RECAUDO que tú -amable lector- has de pertenecer al innumerable grupo de personas que acaban su día recordando las bellas acciones -hechas o recibidas-, agradeciendo los momentos de crecimiento, haciendo cuenta de las oportunidades en que hiciste el bien, sonriendo por la presencia y amabilidad de los que te rodean, feliz porque no te quedaste con rencor alguno y dichoso porque a pesar de la caída ¡te volviste a levantar!…

TUVE QUE INTERRUMPIR lo que estaba escribiendo -pero ya retomé el hilo- justo porque vino un feligrés a compartir sus cuitas; lo escuché y me permitió reflexionar junto con él para constatar, una vez más, lo importante y valioso que es poner soluciones en lugar de seguir agrandando los problemas, en lo crucial y necesario que es la medicina para poder vencer la enfermedad, en lo bello y eficaz que es ampliar la perspectiva para poder apreciar el bosque y no quedarnos llorando frente a un sólo árbol como si ya no hubiera camino…

OTRA VEZ SOSPECHO, pero ahora quisquillosamente, que habrá por ahí algún lector empedernido en sus pesares, anclado a sus quejas, obsesivo con sus dolores, aferrado a sus dudas, encaramado a sus problemas, anquilosado en sus calamidades, repleto y cebado de angustias y hasta carcomido por minúsculas dificultades; a ése tal -con un grito y todos a coro- digámosle juntos, a la una, a las dos, y a las tres: ¡ya párale!…

Y DE PASO Y CON TINO, también digámosle a quien quiera oír aunque no lea estas líneas, que si desea un futuro mejor ya deje de estar culpando al pasado, que si anhela saltar más alto ya no se quede tirado al suelo, que si busca sanar la herida ya deje de rascarse, que si busca un México más limpio deje de usar combustibles sucios, que si quiere gobernar más allá de su casa comience por gobernar su boca, que si aspira a seguir la luz ya deje de andar husmeando sombras, que si quiere un país unido ya deje de sembrar divisiones, que si en verdad quiere ser auténticamente feliz comience por hacer realmente felices a los demás; de otro modo seguirá metido en múltiples, añejos y difíciles problemas…

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México. 

 

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