Opinión

Ángelus dominical: Un viaje a la vida de santa Juana de Arco

ESTOY VIAJANDO POR Francia, y más concretamente en la zona norte del país, en las regiones que miran hacia Inglaterra; mi viaje está ubicado en el siglo XV y tiene como destino principal las ciudades de Orléans, Reims y Ruán, sin dejar de lado un pequeño poblado llamado actualmente Domrémy-la-Pucelle, donde nació una ilustre hija de Francia: Jeanne d’Arc…

PARA HACER EL VIAJE sólo fue necesario volver a leer una biografía novelada escrita por Mark Twain, prolífico y aclamado autor estadounidense –fallecido en 1910- que se rindió a esta muchachita de origen campesino, de palabra sencilla y profunda, metida en afanes militares, de vocación libertadora, con profunda fidelidad a su conciencia y con la gloria de la canonización, que sigue desconcertando a los más avezados, concienzudos y escrupulosos investigadores, teólogos, historiadores, novelistas y directores de cine…

EN EL VIAJE QUE HAGO desde el sitio donde me pongo a leer, y que lleva a través del tiempo, vuelvo a emocionarme con las respuestas concretas, prácticas, sencillas y profundas que La Doncella de Orléans supo dar lo mismo a sus padres, al rey, a teólogos y militares de carrera, a sus enemigos ingleses y al mismo tribunal amañado que la juzgó y la condenó a morir en la hoguera…


DIRÉ QUE MARK TWAIN ni católico era, pero terminó casi casi como hagiógrafo, y si bien recibió el reconocimiento popular por sus múltiples cuentos y novelas, él mismo afirmó que ninguna obra le era tan cercana y querida como la que dedicó a Juana de Arco y que publicó en 1896, justo trece años antes de que fuera beatificada por el Papa San Pío X (1909) y luego canonizada por el Papa Benedicto XV (1920)…

RESULTA MUY CURIOSO que han sido los ingleses quienes mejor han escrito sobre la francesa Santa Juana de Arco, y baste con mencionar la biografía –muy seria y documentada- escrita por Vita Sackville-West (1936), que presumía de ser agnóstica y supo reconocer en Juana de Arco a una tremenda mujer del todo singular, digna de sus estudios y hasta de sus elogios…

PERO DEJEMOS EN PAUSA el tal viaje que sigo haciendo en el tiempo y en el espacio, para resaltar la entereza y la fuerza de aquella jovencita campesina, pues supo inyectar en sus compatriotas tales ímpetus de libertad pero siempre en sintonía con el amor a Dios y al prójimo; te anoto lo siguiente: al momento de liderar la batalla enardecía a sus tropas con su arrojo y determinación, y concluida cada contienda se deshacía en lágrimas y atenciones para los heridos y muertos de uno y otro bando…

JUZGO QUE JAMÁS de los jamases la humanidad ha vivido tiempos 100% gratos y apacibles, de ahí que cuando alguien opina que estamos viviendo “tiempos muy difíciles” me pongo al borde de la risa y me pregunto: ¿en dónde y cuándo hemos vivido tiempos de holgura y bienestar? (¡ah!, con ésta última palabra me viene a la mente el dicho que reza: “dime de qué presumes y te diré de qué careces”)…

EL DOMINGO PASADO comenté que los santos no son seres perfectos y a ninguno se le ha exentado de dificultades; son hombres y mujeres en constante conversión y crecimiento; y de ahí me amarro para decir que La Doncella de Orléans también tendría sus bemoles, pero ni me escandalizan ni me espantan, más bien confirman que cuando alguien se abre a la Gracia de Dios, de plano que Dios hace el milagro que quiere…

Y TE SUGIERO QUE no te acerques a los santos porque “hagan milagros” (yo no sé de alguno que haya hecho Santa Juana) sino porque son ejemplo de fidelidad a la voluntad de Dios y ejemplo de entrega a sus deberes con el prójimo, y de eso nos da cuenta Juana que supo ganar batallas sin haber levantado jamás la espada contra nadie…

RECUERDO QUE YA había abordado en estas líneas la figura de esta mujercita super-requete-archi-extra-ordinaria y hasta mencioné una película silente del año 1928 (La pasión de Juana de Arco), casi de las últimas y mejores en ese formato; a partir de entonces se han hecho casi 15 películas y no se agota el tema…

¡Y ME ESTOY ENTERANDO –ahoritita mismo-¡, que está en la cartelera de la Cineteca Nacional el más reciente filme sobre esta muchachita, hecho apenas en el año 2019 (Juana de Arco, dirigida por Bruno Dumont), azí ke aunque notermine de haser las bebidas rebisiones a estaclumna semanal, meboy corrriendo a verlaen vibo ya todo color, noleaunque me kede sin comer, pues se proyecta desde ayer sábado 6 y hasta el jueves 11 de noviembre, en punto de las 14:45 hrs. (¡Y aunque alguien juzgara que no vale la pena, de todos modos la veré!)…

 

[email protected]

El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México.

 

Más del autor: Ángelus dominical. Los santos no son seres perfectos