Opinión

Ángelus dominical: ¿Para qué sirve un disfraz?

UN DISFRAZ SIRVE -básicamente- para dos cosas: o para guasa, fiesta, chorcha y cotorreo (de ahí a la burla puede no haber tanta distancia), o para esconder, engañar, despistar, espiar y confundir (de ahí a la injusticia puede no haber tanta distancia)…

SI POR OFICIO SOY albañil, no hay mayor problema en que me vista de albañil, hable como albañil, me comporte como albañil y coma como albañil (cuando tengo albañiles en casa me gusta acompañarlos en su trabajo y su modo de ser: suelen ser sencillos y prácticos); pero si por oficio soy enfermero y llego al hospital “disfrazado” de albañil, de plano estaré en el plano de la burla o del engaño…

ENTRE OTROS PUEBLOS, yo admiro a los japoneses pues suelen tener la honestidad y la coherencia como base de una vida privada y pública (no se “disfrazan” ni andan jugándole al vivo); y sospecho que tales virtudes -además de la laboriosidad y el respeto- les han hecho levantarse luego de la terrible derrota que vivieron en la segunda guerra mundial…


A SIETE DÍAS DE VIVIR una jornada del todo especial, en México estamos viviendo el tremendo riesgo de seguir disfrazados de demócratas, haciendo de la vida política una chorcha y cotorreo que se cuaja en lo engañoso de “juanitos”, “toritas”, “chapulines”, y toda clase de simulaciones, o haciendo de la acción política una palestra donde la injusticia campea y mancha de sangre y lodo a todo el que piense diferente a como piensa el que grita más, el que se hace notar más, el que se cree más…

DESDE AQUÍ APLAUDO a tantos periodistas que no han cejado en su búsqueda de libertad de expresión (sobre todo libertad política) y que se saben en riesgo por no pertenecer a las huestes de lacayos focaleros, domesticados por su propio interés (la palabreja “focalero” no aparece en el diccionario, pero quise decir: que aplauden como focas); de los que se disfrazan de comunicadores y no pasan de ser paleros, ni hablar…

CUANDO LLEVAMOS a la criatura de tres años (tan sólo tres -3- pequeños años) para darle gracias a Dios por su vida, solemos disfrazarlos de adultos -o de caricaturas- con vestido largo o traje de etiqueta: terminamos por hacer el ridículo gastando dineros por quedar bien con los invitados; mejor haríamos en presentarlos de acuerdo a su edad y hasta los niños serían felices…

HAN CALIFICADO DE “chavorrucos” a los que -ya creciditos en años y mañas- solemos vestir como si la juventud no fuera pasajera, como si el disfraz juvenil nos ayudara a resolver las reumas y los achaques seniles; con el disfraz hacemos chanza cuando ya no tenemos chance…

EL DICHO POPULAR declara: “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”, y así andan los que se disfrazan de estadistas y no pasan de ser merolicos, así los que se visten de seda y no pasan de ser una mona cualquiera, así cuando mantenemos una sonrisa hipócritamente diplomática que esconde nuestras intenciones impresentables…

EL ACTOR DE TEATRO o cine busca representar a un personaje: utiliza maquillaje, vestuario, pelucas y hasta recrea el ambiente adecuado; más que un disfraz, decimos que “caracteriza” a Fulanito o Sutanita, y sabemos que lo hace con calidad y aplaudimos su trabajo que resuma seriedad; el actor cómico -por el contrario- se disfraza y nos hace reír sabiendo que es broma y burla lo que está haciendo, así que todos disfrutamos…

SE ME FUE EL SUEÑO cuando a tan altas horas de la noche vi al Niño Dios (Jesús, el Hijo de la Virgen María) disfrazado de soldado en un artículo presentado en este mismo medio, y traigo a colación el asunto en nombre de una equilibrada autocrítica que nos ha de conducir a aceptar la equivocación y corregir del mejor modo: ¡y así lo hicimos!…

EN ESTE MEDIO -Desde la fe- soy una “opinión” más (así aparece mi página y me alegro) y me asumo como responsable de lo que personalmente digo y pienso; y si en el párrafo anterior hablé en plural, es porque también soy parte de la Iglesia y co-responsable -de algún modo- de lo que aquí aparece; si en aquel entonces (en torno al 2 de febrero) me congratulé con una infografía en torno al mejor modo para vestir la imagen del Niño Jesús (y hasta se decía que no era lo correcto “vestirlo” del santo de nuestra devoción), ahora me molestó que -en franca contradicción- se justificara con un argumento de “flexibilidad” de la Iglesia, lo que resultaba a todas luces una barbaridad…

LOS BÁRBAROS INVADIERON Europa allá en el siglo V y lo hicieron con lujo de incultura y grosería, y ahí está el origen de la palabra “barbaridad”; en efecto, a eso nos exponemos cuando el sentimentalismo, la complacencia, o acaso un falso sentido de inculturación nos gana y entonces “aguangamos” los criterios…

EL VERBO ETERNO de Dios se encarnó y se hizo hombre: ni se disfrazó, ni aparentó, ni jugó a ser imitación del ser humano; asumiendo nosotros tal verdad, mucho creceremos si dejamos a un lado disfraces y apariencias para hacernos responsables como ciudadanos (que votamos con responsabilidad), como bautizados (que vivimos y celebramos con dignidad nuestra fe), como seres humanos (compartiendo un mismo destino en este mundo) o como lo que cada quien sea con autenticidad y respeto…

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