Opinión

Ángelus dominical: ¿En qué se parece la vida a los espejos?

LA PRIMERA Y DIRECTA utilidad de un espejo es reflejar la luz, de modo que si estamos en la oscuridad total o cerramos los ojos, un espejo no será útil porque no hay algo que sea reflejado o no hay alguien que perciba el reflejo…

LA SUPERFICIE LISA y uniforme del agua en reposo es un espejo natural; y acaso habrá alguna formación mineral que –extraordinariamente- tenga las funciones de espejo (como el salar de Uyuni, en Bolivia) pero ni es lo común ni lo tenemos al alcance de la mano: prácticamente todos los espejos son producto de artificio, son elaboración humana…

CON ESPEJOS EXPLORAN el universo infinito los astrónomos y la cavidad bucal los dentistas, con espejos nos peinamos mejor y gracias a los espejos retrovisores un conductor tiene mejores posibilidades de conducir en medio del tráfico; con espejos adornamos, trabajamos, nos divertimos pero también ¡engañamos!…




COMO TANTOS OBJETOS (juguetes, herramientas, utensilios, máquinas, muebles) también los espejos los utilizamos en buen provecho (¡felicidades!) y en mala intención (¡nunca lo hagas!): con espejos podemos espiar, engañar, confundir, distraer…

EN AQUEL CUENTO que conocimos en la infancia -y que los hermanos Grimm supieron darnos una versión popular- aparece el espejo mágico que es capaz de responder a la malvada reina para decirle quién es la dama más hermosa; incapaz de aceptar la verdad y necia esclava de su propia vanidad, aquella mujer no soporta que la hermosura de Blancanieves sea mayor…

SI EL ESPEJO QUE USAS está bien hecho y limpio, siempre reflejará la realidad -¡ni dudarlo!- pero si al mirarte en el espejo no aceptas que ya tienes canas o que se multiplicaron las arrugas, si no acabas de despertar y te ves borroso, o si te pasas horas y horas de la mañana repitiéndote ante tu espejo que eres el más guapo del palacio, y hasta te rodeas de enanos que repitan que eres tú el más guapo del mismo palacio, pues ya está mal el asunto…

TAL PARECE QUE me estoy alejando de la versión de los hermanos Grimm, pues en su relato los enanos están de parte de Blancanieves; pero no te preocupes, porque seguramente tú recordarás mucho mejor que yo lo que se escribía al final de filmes históricos de los años 40´s y en historietas de bolsillo (como “Lágrimas y risas” o “Chanoc”) y que decía más o menos así: Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia…

MIENTRAS CONDUCE, el chofer de automóvil o de camión de carga espejea por el retrovisor para evitar alguna colisión antes de cambiar de carril o rebasar, lo mismo cuando debe echar reversa (y eso es momentáneo), pero ¡muy mal haría el conductor de cualquier vehículo si se queda mirando hacia atrás y olvida que el camino es hacia adelante!…

QUE SI LOS ERRORES del pasado, que si tus abuelos, que si hace veinte o treinta años, ¡sí!, todo eso puede ser cierto, pero el camino andado por definición queda atrás, y debes hacerte responsable de tu presente y enfrentar con buen ánimo el futuro; dicho en palabras “espejiles”: si miras hacia atrás, que sea solo por momentos y para avanzar con mayor seguridad, y no para seguir llorando lo que dejaste y menos para seguir hurgando el tremendo bache lleno de lodos…

UN LABERINTO DE ESPEJOS confunde y pierde, y como diversión ocasional pues pasa; pero en tal podemos convertir la propia vida marcada por vanidad, soberbia o ignorancia; en tal también podemos convertir nuestra sociedad a fuerza de repetir y multiplicar reflejos falsos de lo que no somos o volteando para todos lados sin identidad y ávidos de novedades sin fundamento…

NADIE OLVIDE QUE la vida es trabajo y disciplina, que la realidad es dura pero es verdadera, que la vida no se endulza con algodones de azúcar ni con palabras halagüeñas, menos si son fruto de lenguas rastreras o encuestas hechas a modo; con tales lenguas y zalamerías te puedes quedar encerrado en un palacio de espejos, en una ficción que repita tu imagen y termines peor que Narciso junto al agua del estanque…

AYER LEÍ EL RELATO evangélico del rico que banqueteaba espléndidamente y Lázaro que mendigaba a las puertas de su palacio, y quiero referirme a estos personajes como auténticos espejos de los somos y a su destino como real espejo del nuestro; son espejos de cuerpo entero y observa bien lo que ves en él: si ves al rico tal vez te estás perdiendo en tu propia mentira, si ves a Lázaro ciertamente estás ante una realidad que debes atender de todo corazón…

 

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El padre Eduardo Lozano es sacerdote de la Arquidiócesis Primada de México.

 

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