Vida Parroquial

San Jacinto, el corazón espiritual del barrio de San Ángel

Debido a su riqueza espiritual y su labor social, en este templo se reúnen personas de toda la ciudad y de distintas edades.
La parroquia de San Jacinto fue construida por los dominicos. Foto: Ricardo Sánchez
La parroquia de San Jacinto. Foto: Ricardo Sánchez

La Parroquia de San Jacinto no sólo reúne belleza y riqueza histórica en su templo y jardines, también tiene la riqueza espiritual y de obra de la comunidad que lideran el padre Alberto Carmona, su párroco, y el padre Carlos Alcázar, vicario de este recinto.

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Una de las grandes preocupaciones de la parroquia, explica el padre Carlos, son los jóvenes, pues muchos de ellos están en la búsqueda de un lugar donde se sientan escuchados, sobre todo los adolescentes.

“Decidimos crear un taller de evangelización y de catequesis presacramental para que los jóvenes puedan recibir la Primera Comunión, Confirmación e incluso algunos el Bautismo. Comenzamos con el temor de si asistirían, pero la respuesta fue hermosa, el primer grupo se conformó con 33 jóvenes, la mayoría vienen de Tizapan, Tlacopac, Plateros”, zonas de la alcaldía Álvaro Obregón.

El vicario comenta que, gracias a la diversidad de la comunidad, se han creado también espacios para los universitarios, quienes provienen de instituciones particulares, así como de la UNAM.

El retablo es uno de los elementos más representativos del templo de San Jacinto.

El retablo es uno de los elementos más representativos del templo de San Jacinto.

“Una vez al mes, los sábados a las 18:00 horas, los universitarios se reúnen en el jardín de la parroquia, acompañados por la luz de las velas, para hacer oración, cantar y convivir. Después de la oración llevamos a cabo una pequeña tertulia y es increíble compartir con estos jóvenes, sobre todo queremos mostrarles la misericordia de nuestro Señor, que tal vez para muchos signifique un reto, pero ellos están abiertos a este amor y compartir la fe con otros jóvenes”, describe el padre Carlos.

Un espacio para la segunda juventud

Otra parte importante de la comunidad son los adultos mayores. “El padre Carmona y yo vamos a visitar a las personas de la tercera edad, pues la mayoría, aunque tienen una situación económica muy desahogada, viven en soledad y les alegra cuando los vamos a visitar; esa es otra de las realidades de esta parroquia”.

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Además de sus jardines, que invitan a la paz espiritual y a la reflexión, se encuentra una pequeña cafetería que todos los viernes sirve como punto de encuentro para las “Charlas de Café”, en las que se reúnen personas de todas las edades, pero hay más adultos mayores.

“Son reuniones que llevamos a cabo desde una realidad no dogmática ni de clases, sino a través de fieles hermanos. Nos reunimos cerca de 20 personas. Es un momento de comunidad que urge, pues vivimos en una ciudad muy ajetreada y despersonalizada”.

El padre asegura que son momentos donde se vive la fe, pues es un espacio de respiro y en comunión con las personas. “No sólo hay abuelos, también hay jóvenes. Es un momento en el que admiro la fe verdadera de los fieles, pues sin saberse formados, tienen esa conciencia recta de fe y de compromiso cristiano”.

El padre Carlos Alcázar con jóvenes de la catequesis presacramental.

El padre Carlos Alcázar con jóvenes de la catequesis presacramental.

Asegura que conviven personas que tienen para comprarse un café y hay quienes no traen para comprarlo. “Es donde se ve lo espiritual y lo solidario, pues no falta quien diga ‘no te preocupes, yo te lo invito’”.

Un templo abierto

El vicario comenta que han tratado de que la parroquia sea un espacio siempre abierto a los fieles, no sólo a los que se acercan para conocer el recinto, sino para quienes buscan un apoyo espiritual.

“Después o antes de cada una de las Misas pueden confesarse. Los domingos las actividades cambian, pues a las 10:00 y a las 13:00 horas son las Misas para los niños, las cuales atraen a familias enteras; posteriormente ellos se esperan para hablar con nosotros y compartirnos sus inquietudes de la vida cotidiana.

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Asimismo, esta parroquia cuenta con diferentes servicios a la comunidad como un dispensario, servicio dental y una bolsa de trabajo. “Nos dimos cuenta de que en esta zona hay mucha gente que viene a pedir trabajo; gracias a un grupo de laicos pudimos llevar a cabo la iniciativa de la bolsa de trabajo, en la cual hay empresas comprometidas socialmente y ofrecen empleos con prestaciones”.

La obra social es también parte de la riqueza de esta comunidad, pues esta parroquia es reconocida desde hace mucho tiempo por su labor en pro de los necesitados.

“Los laicos han sido quienes han buscado un acercamiento con el sector empresarial para que contribuyan a las obras de caridad, aunado a las colectas que se hacen al término de las Misas”, detalla el padre Alcázar.

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