Seis años después: la bendición del Papa en la pandemia sigue pidiendo paz al mundo
A 6 años de la histórica bendición del Papa Francisco ante la pandemia, su oración bajo la lluvia sigue pidiendo fe y paz en un mundo marcado por la violencia.”
Este 27 de marzo se cumplen seis años de la histórica bendición que presidió el Papa Francisco ante una desierta Plaza de San Pedro, en uno de los momentos más álgidos de la pandemia de COVID-19 en el mundo. Las imágenes le dieron vuelta al mundo: el Papa Francisco, solo, bajo la lluvia, en una Plaza de San Pedro vacía, rezando por la humanidad herida por el virus.
Te recomendamos: Mensaje completo del Papa Francisco previo a la bendición Urbi et Orbi 2020
Seis años después, aquella histórica Statio Orbis sigue siendo un símbolo de esperanza y fe. En 2026, cuando el planeta enfrenta nuevas guerras, violencia creciente y millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares, la súplica del Papa por el fin de la tormenta resuena también como un clamor urgente por la paz y el desarme. Vatican News realizó un video conmemorativo de aquel momento que volvió a recordar al mundo la fuerza de la oración compartida en medio de la prueba.
¿Cómo fue la histórica bendición del Papa Francisco?
¿Recuerdas las palabras del Papa Francisco en la Plaza de San Pedro ese histórico día? Millones de fieles católicos de todo el mundo recibieron el viernes 27 de marzo de 2020, a través de la radio, la televisión o el internet, la Bendición Urbi et Orbi (para la ciudad y el mundo) extraordinaria que impartió el Papa Francisco desde la Basílica de San Pedro, en Roma.
La oración, que inició en punto de las 11:00 horas (tiempo de México), fue ampliamente difundida y seguida a través de los medios digitales, en virtud de la Indulgencia Plenaria extraordinaria que concedió el Vicario de Cristo a quienes participaran del acto en vivo y en directo.
Para esta bendición, en el atrio de la Plaza de San Pedro fue colocado el Señor de la Salud, un crucifijo de la iglesia de san Marcello al Corso que es famoso en Roma porque se le atribuye la sanación de la peste en el año 1522; también se colocó el icono de la Santísima Virgen María, invocada como Salud del Pueblo Romano, que fue llevada desde la Basílica de Santa María la Mayor a la Plaza de San Pedro, especialmente para esta ocasión.
Luego, el Santo Padre hizo una de las reflexiones más emotivas que se le hayan escuchado, y llamó a los fieles a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección, porque no es el momento del juicio de Dios, “sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es”.
¿Por qué tienen miedo?, ¿aún no tienen fe?
“Nos encontramos asustados y perdidos. Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente. En esta barca, estamos todos. Como esos discípulos, que hablan con una única voz y con angustia dicen: “perecemos” (cf. v. 38), también nosotros descubrimos que no podemos seguir cada uno por nuestra cuenta, sino sólo juntos”.
“Es fácil identificarnos con esta historia, lo difícil es entender la actitud de Jesús. Mientras los discípulos, lógicamente, estaban alarmados y desesperados, Él permanecía en popa, en la parte de la barca que primero se hunde. Y, ¿qué hace? A pesar del ajetreo y el bullicio, dormía tranquilo, confiado en el Padre —es la única vez en el Evangelio que Jesús aparece durmiendo—. Después de que lo despertaran y que calmara el viento y las aguas, se dirigió́ a los discípulos con un tono de reproche: ‘¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?’ (v. 40)”.
TE RECOMENDAMOS:
León XIV: Mensaje de unidad y paz
Es momento de elegir lo que verdaderamente cuenta
“Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás. Y podemos mirar a tantos compañeros de viaje que son ejemplares, pues, ante el miedo, han reaccionado dando la propia vida”.
Estas palabras, pronunciadas en plena pandemia, iluminan también el presente marcado por la violencia y los conflictos: vuelven a invitarnos a discernir qué tipo de mundo queremos construir y qué decisiones personales y comunitarias conducen a la paz.
Sembrar corresponsabilidad y no pánico
“Frente al sufrimiento, donde se mide el verdadero desarrollo de nuestros pueblos, descubrimos y experimentamos la oración sacerdotal de Jesús: ‘Que todos sean uno’ (Jn 17,21). Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad”.
“Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras“.
En 2026, estas “armas vencedoras” siguen siendo la respuesta cristiana, no sólo ante nuevas emergencias sanitarias, sino ante la guerra, la violencia criminal y todo aquello que amenaza la dignidad y la vida de las personas más vulnerables.
Dios trae serenidad a nuestras tormentas
“‘¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?’. El comienzo de la fe es saber que necesitamos la salvación. No somos autosuficientes; solos nos hundimos. Necesitamos al Señor como los antiguos marineros las estrellas. Invitemos a Jesús a la barca de nuestra vida. Entreguémosle nuestros temores, para que los venza. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo. Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere”.
Oración del Papa Francisco
“‘¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?’. Queridos hermanos y hermanas: Desde este lugar, que narra la fe pétrea de Pedro, esta tarde me gustaría confiarlos a todos al Señor, a través de la intercesión de la Virgen, salud de su pueblo, estrella del mar tempestuoso. Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios“.
“Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: «No tengáis miedo» (Mt 28,5). Y nosotros, junto con Pedro, ‘descargamos en ti todo nuestro agobio, porque Tú nos cuidas’ (cf. 1 P 5,7)”.
De la pandemia a la guerra: una súplica por la paz
“Precisamente hace dos años, en esta plaza, elevamos la súplica por el final de la pandemia. Hoy lo hemos hecho por el final de la guerra en Ucrania”, dijo el Santo Padre al recordar la bendición Urbi et Orbi hace dos años en plena pandemia.
Con esa misma intención, ahora el Papa León XIV sigue invitando en 2026 a rezar por el desarme, a acoger a las víctimas de los conflictos y a trabajar, desde nuestra realidad concreta, por la paz.
Te recomendamos: Papa Francisco. Consagración de Rusia y Ucrania no es fórmula mágica
La agencia Vatican News realizó un video conmemorativo sobre este momento con algunas de las frases más destacadas del Papa Francisco. El video tiene traducción en nueve idiomas (inglés, italiano, francés, alemán, español, portugués, árabe, ucraniano y ruso) y se emitió este domingo en las pantallas gigantes de la plaza de San Pedro.
Aquí puedes verlo:
** Esta nota se actualizó el 26 de marzo de 2026



