¿Quieres arruinar tu noviazgo? Ten sexo

Las consecuencias emocionales del sexo prematrimonial nadie las enseña, pero son una realidad. Muchos jóvenes las sufren todos los días.
Novios / Foto: Cathopic
Novios / Foto: Cathopic

Aquel chico me decía que estaba super enamorado de su novia. Se habían conocido en un antro y desde la primera noche de noviazgo habían tenido relaciones sexuales. Él era muy detallista con ella. Llevaban algunos años de novios, el sexo formaba parte de su romance y todo parecía marchar bien, hasta que él descubrió que ella lo había engañado con un amigo. Fue un verdadero drama. El mundo se le vino abajo y lloró durante semanas como una Magdalena. “¿Por qué, por qué –se preguntaba– si todo iba muy bien y teníamos planes de casarnos?”

En sus clases de educación sexual escolar le habían informado muy bien del uso del condón, de los métodos anticonceptivos, de las principales enfermedades venéreas, de la responsabilidad que debían tener para no procrear hijos durante el noviazgo. Pero nunca le hablaron de la castidad ni de las consecuencias emocionales de llevar una vida sexual activa.

Jamás le dijeron que cuando un hombre y una mujer se relacionan sexualmente, se forma entre ellos un poderoso vínculo –como un super pegamento emocional– que provoca el querer estar juntos y ponerse una venda en los ojos del corazón para no verse los defectos uno al otro.




Las relaciones sexuales no son algo que se hace con el cuerpo mientras que el cerebro se queda allá lejos, fuera de la habitación. El sexo crea una hormona llamada oxitocina que, en sus efectos, provoca un apego, fuera de toda explicación lógica, a la otra persona. La misma hormona se produce cuando la madre, en su período de lactancia, amamanta a su bebé, y se crea también ese super vínculo emocional entre los dos, dificilísimo de romper.

En el caso del chico super enamorado de su novia, ellos, a través de mantener relaciones sexuales, crearon la oxitocina que los vinculó fuertemente, y por ese motivo la ruptura fue una experiencia tremendamente dolorosa. El vínculo emocional o apego al otro funciona maravillosamente en el matrimonio.

Dios creó esa hormona con el propósito de mantener unidas a las parejas casadas. Pero cuando la hormona se crea en el noviazgo al mantener una vida sexual activa, la relación fácilmente puede desembocar en un desastre. Nadie tiene la fuerza para impedir la acción de ese super pegamento. Es algo que ocurre en la psique de las personas a niveles profundos, de manera inconsciente y es extremadamente poderoso.

Es falso creer que los varones no experimentan ese vínculo emocional. Si bien es cierto que las mujeres se sienten más vinculadas, los hombres también lo hacen, y las experiencias de ruptura suelen dejarlos devastados. He conocido jóvenes varones que estuvieron a punto del suicidio cuando la novia decidió cortar la relación.

Algunos jóvenes que piden consejo a los sacerdotes nos comentan que ellos no han tenido relaciones sexuales con sus parejas en el noviazgo, pero que se han ido deslizando por una pendiente de tocamientos cada vez más permisivos hasta casi llegar al sexo completo.

¿Qué sucede en esos casos? ¿Se crea el vínculo emocional? Si bien es cierto que el apego a la otra persona es más poderoso cuando las relaciones sexuales son totales, un vínculo creado por tocamientos permisivos o besos muy apasionados es suficientemente fuerte para estropear el noviazgo.

Chicas y chicos que tuvieron relaciones sexuales –incompletas o completas– con sus parejas jamás olvidarán a ese “primer amor” de su vida que los dejó marcados para siempre.

Dios no es el aguafiestas de la juventud al prohibir a los solteros abstenerse de relaciones sexuales. La ley moral de Dios es sabia y por eso establece que el sexo es exclusivo del matrimonio. Es en la vida de casados donde el hombre y la mujer hablan un lenguaje que es “para siempre”, y donde ese vínculo emocional que se crea con la hormona oxitocina, funciona muy bien. En cambio no funciona bien en el noviazgo, donde no existe el compromiso total y donde la inmadurez afectiva suele estar presente.

Estas consecuencias emocionales del sexo prematrimonial nadie las enseña, ni las quieren enseñar en las clases de educación sexual escolar. En las aulas sólo se informa sobre condones y anticonceptivos, y así se establecen las bases para que ocurran futuros desastres emocionales.

Artículo publicado antes en el blog del P. Eduardo Hayen, quien es Director del Semanario Presencia, de la Diócesis de Ciudad Juárez.