Por su labor en la Sierra Tarahumara, este mexicano se volvió santo

El estado de Chihuahua cuenta con un santo y mártir de la Cristiada: Pedro de Jesús Maldonado, quien misionó entre los tarahumaras.
Fue asesinado y sepultado en cementerio de Dolores, Chihuahua, con la inscripción: "Tú eres sacerdote"
Fue asesinado y sepultado en cementerio de Dolores, Chihuahua, con la inscripción: "Tú eres sacerdote"

El estado de Chihuahua cuenta con un santo mártir de la Cristiada: Pedro de Jesús Maldonado, quien nació en Sacramento, Chihuahua el 8 de junio de 1892.

Él fue sacerdote diocesano y misionó entre los tarahumaras. Fue asesinado en la madrugada del 11 de febrero de 1937, y sepultado en cementerio de Dolores, Chihuahua, con la inscripción: “Tú eres sacerdote”.

Dos años antes del nacimiento de Maldonado, el etnógrafo noruego Carl Lumholtz llegó a México para estudiar a los tarahumaras de Chihuahua, y el gobierno de Porfirio Díaz le dio facilidades, aquí permaneció hasta 1910, cuando estalló la Revolución. Él escribió: “me dejaba estupefacto la ignorancia de los mexicanos acerca de los indios que vivían a sus puertas”. 

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Este era el México en el que nació Pedro de Jesús Maldonado. En 1908 ingresó al Seminario de Chihuahua, que tenía serios problemas económicos y amenazaba con cerrar sus puertas, lo cual ocurrió en 1914, cuando Pancho Villa lo clausuró y los padres Paúles tuvieron que exiliarse.

Jesús Maldonado y otros seminaristas continuaron sus estudios en casas particulares, ocultándose de las autoridades y de los revolucionarios.

En ese tiempo aprendió música, cultivó la poesía y procuró atender a los heridos de la Revolución. Aun así, pudo estudiar latín de 1908 a 1910; filosofía de 1910 a 1913 y teología de 1915 a 1917. 

Durante la Cristiada recorrió la Sierra Tarahumara

Jesús Maldonado estaba enfermo y emigró a los Estados Unidos para recibir el diaconado en 1917 y fue ordenado sacerdote en la Catedral de San Patricio, en El Paso, Texas, el 25 de enero de 1918, por imposición de manos del obispo Antonio Jesús Schuler.

Luego regresó a su tierra natal donde ofició su primera misa en el templo de La Sagrada Familia, el 11 de febrero de 1918.

Como parte de su labor como sacerdote, al padre Maldonado le tocó hacer largos recorridos por rancherías y pueblos de Chihuahua. Se dedicó a la catequesis de niños, promovió con éxito la adoración nocturna y la devoción mariana.

Trabajó en las parroquias de San Nicolás de Carretas, San Lorenzo y San Francisco de Borja, en 1918; en 1923 fue enviado a la de Santa Rosa de Lima, en Cusihuiriachic, un pueblo minero; en octubre le dieron la parroquia de Ciudad Jiménez, donde permaneció hasta el 27 de diciembre, y el 1º de enero de 1924 fue nombrado Cura de la parroquia de Santa Isabel, que tiene su sede en el pueblo del mismo nombre en Chihuahua, donde estuvo hasta su muerte en 1937.

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Fue capellán de los Caballero de Colón; promovió la fraternidad, la unión y las obras sociales entre los indígenas que estaban dispersos entre cañadas y sierras. 

En 1926 se suspendió el culto público pero el padre Maldonado continuó su ministerio con discreción. En 1929 el presidente Emilio Portes Gil entabló los acuerdos para dar fin a la Guerra Cristera, sin embargo, en 1931 hubo una persecución más agresiva en varias entidades del país. Sin embargo, con motivo de los 400 años de las apariciones del Tepeyac, como recuerda José Vasconcelos, en su Ulises Criollo estuvo “prohibida por la ley toda manifestación externa, había, sin embargo, bastante tolerancia para no impedir que las familias, a su antojo, decoraran las fachadas, iluminasen balcones y azoteas.”

Entre 1931-1932 se incrementó la violencia contra el clero en Chihuahua, cuando era Presidente de México Pascual Ortiz Rubio. Y hacia finales de 1932, Abelardo L. Rodríguez, quien fue presidente interino, intensificó la enseñanza socialista. A partir del 1° de diciembre de 1934, gobernó el país Lázaro Cárdenas.

Lo desterraron y en cuanto pudo regresó a Chihuahua

El 14 de marzo de 1934, el Padre Maldonado fue golpeado y desterrado de México, se refugió en El Paso, Texas, donde lo acogieron los jesuitas. Estaba enfermo y débil, sin embargo, regresó a México para trabajar en rancherías. En 1936 se ubicó en La Boquilla del Río, cerca de su parroquia: Santa Isabel. Trataron de asesinarlo a balazos. Combatió la masonería, y era especial devoto de Santa Teresita del Niño Jesús.

El 10 de febrero de 1937, Miércoles de Ceniza, llegó a su casa un grupo armado a cuyo frente estaba Rafael Armendáriz. Culparon al sacerdote de haber quemado el salón de una escuela, lo apresaron y obligaron a caminar descalzo delante de sus caballos hasta que llegaron al pueblo de Santa Isabel, donde el Presidente municipal Jesús Salcido Pérez lo tomó de los cabellos y le dio un golpe.  Andrés Rivera, cacique de la región, le dio un pistolazo en la frente, quebrándole el cráneo y saltándole el ojo izquierdo. Fue llevado al Hospital Civil de Chihuahua. 

El obispo Antonio Guízar y Valencia (1879-1971), hermano de San Rafael, Obispo de Veracruz, envió al padre Espino (después obispo) y al padre Sixto Gutiérrez para investigar el estado del sacerdote. Estaba irreconocible, con el cráneo levantado, los dientes quebrados, y una pierna rota. Murió en la madrugada del 11 de febrero de 1937. Fue sepultado en el lote de la Familia Enríquez, en el cementerio de Dolores, Chihuahua, con la inscripción: “Tú eres sacerdote”.

Pedro de Jesús Maldonado fue beatificado el 22 de noviembre de 1992 y canonizado en el Jubileo del 2000, en la Plaza de San Pedro, en Roma, por Juan Pablo II.

 

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