Sabías que

¿Por qué encendemos una vela a la Divina Providencia cada 1 de mes?

Somos bien educados y por eso damos gracias a Dios porque nos ha dado casa, vestido y sustento. Y, además, muchas cosas más.
La Santísima Trinidad. Foto: Especial
La Santísima Trinidad. Foto: Especial

Ya desde los últimos días del año que termina y sobre todo el día 1 del año que comienza, los católicos compran sus doce velas y las llevan a bendecir al templo. Cada día primero de mes, encienden una vela en su hogar y la dejan consumirse en honor de la Divina Providencia.´

Ese día van a la iglesia y asisten a la Misa de la Divina Providencia, oran ante la imagen de la Santísima Trinidad y depositan tres monedas en la alcancía especial que suele tener tres ranuras para la ofrenda.

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Esa es la tradición que hemos recibido de nuestros mayores y que cumplimos celosamente y enseñamos a los que vienen detrás de nosotros. Pero, ¿qué significa esa tradición?

¿Quién es “la Divina Providencia”?

La palabra providencia viene del Latín y significa ver por. Los papás tienen providencia sobre sus hijos, siempre están viendo que no les falte salud, educación, comida, ¡todo lo bueno que los hijos necesitan y que los papás dan con tanto amor! Ni siquiera esperan que se lo pidan, el amor prevé las necesidades del ser amado y las resuelve con generosidad.

Así es Dios con nosotros. Es un papá bueno y lleno de amor que nos da lo que necesitamos en el momento preciso y nos da aunque nosotros ni siquiera lo pidamos ni sepamos que nos hace falta. En cambio, como buen papá, no nos concede aquello que le pedimos si él sabe que nos hará daño.

Eso es la Divina Providencia: el amor paternal de Dios.

¿Cómo se dice?

Cuando un niño recibe un regalo, los papás le dicen “¿Cómo se dice?” y el niño, que ha sido bien educado, contesta inmediatamente “¡Muchas gracias!” y el donante se alegra con el agradecimiento. Nos gusta que nos den las gracias y eso nos predispone a seguir dando.

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Somos bien educados y por eso damos gracias a Dios porque nos ha dado casa, vestido y sustento. Y, además, muchas cosas más.

Nuestra vela del primero de mes significa nuestra acción de gracias.

Las velas

Las velas, para nosotros los católicos, tienen diversos significados.

El primer signo es el de la luz. Jesús es la luz que viene a iluminar nuestras tinieblas de muerte y de pecado. El Cirio Pascual es signo de Cristo resucitado, luz, vida y salvación.

La vela es signo de fe. En el bautismo recibimos una vela encendida en el Cirio Pascual que se confió a nuestros padrinos y papás para que la mantuvieran encendida hasta el final de nuestras vidas.

La luz es signo de alabanza. Ante el sagrario arde una luz roja para hincar nuestra oración constante a Jesús. Cuando encendemos una vela indicamos que queremos estar presentes siempre ante Dios nuestro Señor. Esa vela significa nuestro deseo de gastarnos, consumirnos, al servicio de Dios.

Las tres monedas

El depositar tres monedas es una respuesta cristiana a la generosidad de Dios. De él recibimos casa, vestido y sustento, y nosotros queremos ser como él y proporcionar a los hermanos más necesitados esa casa, vestido y sustento. En algunas parroquias de destina lo recolectado en la alcancía de la Divina Providencia a obras de caridad, a la pastoral social.

¡No contamine!

Cuidado con contaminar tan hermosos signos con vestigios de magia o brujería.

Nada de que una vela de tal o cual color es para el dinero, o para el amor, o para la salud, o para evitar las envidias. Eso es brujería y es pecado contra la Divina Providencia.

Tampoco se vale el llevar a bendecir semillas mágicas, o borreguitos, o cruces de ocote, o monedas, o espejitos, o sábilas elegantemente vestidas con moños rojos. Todo eso está en el campo de la magia y ofende a Dios. No echemos a perder la hermosa costumbre de las velas de la Divina Providencia.

Ocasión para una oración en familia

Podemos aprovechar esta tradición para facilitar una reunión familiar de oración en el momento de encender nuestra vela. Invitemos a cada miembro de la familia a dar gracias por lo que ese mes ha recibido de Dios y oremos juntos por el bienestar familiar o por el de algún miembro necesitado de la familia.

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