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Mitos y realidades de la devoción a San Martín Caballero

Ser devoto de este santo implica seguir su ejemplo y actuar con rectitud en la labor que se ejerce.
La devoción a San Martín Caballero
La devoción a San Martín Caballero

La imagen de san Martín Caballero está presente en tiendas, taquerías, farmacias, entre otros negocios porque se le conoce como el patrono de los comerciantes; sin embargo, es importante que sus devotos también se interesen en conocer más sobre las virtudes de este santo y aplicarlas en su vida diaria.

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Algunas personas lo usan “para atraer a los clientes’, pues ven en él un amuleto mágico; y aseguran que aunque que no le recen, ‘él se pone contento con que no le falte agua y yerbita a su caballito’”, explica el padre José de Jesús Aguilar, canónigo de la Catedral Metropolitana.

El sacerdote recuerda que la devoción a los santos implica conocer su vida e imitar su ejemplo, así como solicitar su intercesión con el propósito de estar más cerca de Dios. No hay necesidad de usar la imagen como un talismán o amuleto, ni de acompañarla de listones rojos, plantas u otros objetos.

La falta de conocimiento

A decir del padre Rubén Sandoval, responsable de la Comisión de Religiosidad Popular de la Arquidiócesis de México, la falta de conocimiento sobre la fe, propicia que ésta se desvirtúe.

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“Muchas devociones son desviadas del camino del Evangelio porque no hay quién se detenga a explicar y a evangelizar a los fieles sobre cómo se debe venerar a un santo y el significado de sus obras. Si no hay quien evangelice sobre la vida de los santos, entonces la gente admirará más al caballo que al propio san Martín”.

¿Cómo cambiar el rumbo?

Mantener una devoción apegada al Evangelio depende tanto de fieles como de los sacerdotes, explican ambos.

“Cuando un sacerdote va a bendecir locales comerciales, tiene el deber de preguntar si conocen a san Martín y por qué es  su patrono; si lo desconocen, entonces el sacerdote debe instruir acerca de su vida para que, en su labor diaria, imiten las virtudes del santo”.

Por otra parte, los comerciantes también tienen mucho qué hacer. A decir del padre Aguilar, no se trata de regalar sus mercancías porque su negocio se vendría abajo, pero “si atienden con amabilidad, con precios y medidas justas, con paciencia, entre otras virtudes, están dando todo lo que está de su parte y el cliente se sentirá agradecido por su servicio”.