Los números más utilizados en la Biblia y su significado

Desde hace mucho tiempo ha existido curiosidad por querer encontrar significados ocultos en las palabras, imágenes, metáforas, alegorías y números de la Biblia, es decir en sus  símbolos.
El significado de los números en la Biblia
El significado de los números en la Biblia

Desde hace mucho tiempo ha existido curiosidad por querer encontrar significados ocultos en las palabras, imágenes, metáforas, alegorías y números de la Biblia, es decir en sus  símbolos.

Por un lado, es un requisito innegable de madurez en la fe reconocer la necesidad de requerir, al menos, una pequeña experiencia en el arte de la hermenéutica para poder  conocer el significado exacto u original de lo que se expresa en la Sagrada Escritura; pero  ello es más debido al desconocimiento del ambiente cultural en que se escribieron los textos  sagrados que a la intención críptica iniciática de ellos (es decir, ocultar deliberadamente un  mensaje para ser comprensible sólo para unos cuantos). Suponer esto contradice la  pedagogía de Dios quien “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento  de la verdad” (1ª Tim 2,4).

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Por otro lado, también es necesario reconocer que cada cultura expresa su escala de  valores con una serie de símbolos, comprensibles fácilmente para aquellos que comparten  las mismas raíces históricas.

Piénsense lo que significa el “grito de independencia” y los  símbolos que lo acompañan para un mexicano y lo extraño que pueden aparecer para los miembros de otras culturas. Un amigo español una vez me expresó lo chocante que se le  hacía que los “mexicanos se comieran los platos”. Él se refería a una tostada, pero la consideraba como el plato en donde se ponía la tinga, por desconocimiento de la cultura gastronómica mexicana.

Lo mismo sucede cuando nos enfrentamos a los símbolos del Pueblo de Dios que aparecen en la Biblia, algunos de los cuales se comenzaron a escribir desde hace poco menos de tres mil años ¿Qué pensaban los seres humanos de aquella época? ¿Cómo lo representaban? Es difícil entenderlo sin un poco de estudio. A modo de ejemplo, se  presenta el siguiente fragmento bíblico:

Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a  veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. (Ap. 4,4-8)

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En este fragmento aparecen explícitamente los números 24, 7, 1, 4, 6 y, de manera implícita,  el 3. A ellos habría que añadir, por ejemplo, el 12, el 40, el 9, el 5 entre otros varios que son utilizados a lo largo de los pasajes de la Sagrada Escritura.

De hecho, cualquier número puede ser utilizado como símbolo de algo. Pero como la redacción de la Biblia fue un proceso muy largo (casi 12 siglos), el significado de cada uno de ellos puede variar de libro en libro, aunque existen ciertas constantes. Por ejemplo, el 3 se refiere a la divinidad. En el fragmento del apocalipsis citado, aparece repetido 3 veces la palabra “Santo”, porque es referida a la perfección (Kadosh, santidad) de Dios.

No solo para la cultura hebrea, sino para los griegos, por ejemplo, también, el 4 es altamente simbólico, pues representa la naturaleza. Son los elementos de los cuales se creía constituían el mundo material; son los ejes de orientación en nuestra realidad: de frente, atrás, a la izquierda, a la derecha (puntos cardinales, se les llamará después). Ahora bien, la acción en conjunto de la divinidad con la naturaleza en el acto de la creación, también es simbolizada numéricamente. Así, el 3 y el 4 se mezclan, de ahí el 7, suma de estos números, representando la acción acabada de Creación y, por ello, se convierta en un número con  especiales tintes sagrados.

El siete, que en el texto del apocalipsis aparece como los 7 “espíritus” de Dios indica cómo Dios sigue presente en su creación a lo largo de historia. Por eso, quien se aparta de Dios lo hace por medio de los 7 pecados capitales. Pero, si el 3 y el 4, en vez de sumados se multiplican, dan como resultado 12, por ejemplo, en las 12 tribus de Israel o los 12 apóstoles de Jesús. Es el número de la soberanía perfecta, lo que aparece perfectamente ordenado y en armonía, como lo es el universo y su movimiento manifestado en los 12 meses del año  judío: Tishrei, Jeshván, Kislev, Tevet, Shevat, Adar, Nisán, Iyar, Siván, Tamuz, Av y Elul.

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Así los demás números, el 40 que significa tiempo de vida material en el que habremos de  esforzarnos, el 6 puede significar fracaso, por ejemplo, en Jn 2,6, donde seis son las tinajas de agua que Jesús convierte en vino, etcétera.

En fin. Lo importante como se decía al principio, es recordar que Dios habla a través de su palabra y que quiere que todos lo escuchemos y comprendamos. Habla en los términos comunes de cada época, y, por ello, a veces se hace necesario pensar cómo veían el mundo los seres humanos cuando se escribieron los textos bíblicos.

Así que una tendencia hacia la numerología o la “gemetría” (que es un método de interpretación de nombres, palabras y frases basadas en las letras del alfabeto hebreo consistente en la asignación de valor numérico a cada carácter), buscando mensajes ocultos, desdice siempre la pedagogía que Dios nos ha manifestado y no deja de tener su riesgo. En cambio, un deseo de querer comprender lo que se dijo en aquella época es provechoso y laudable.

El Mtro. Jorge Luis Ortiz Rivera es Director de la Licenciatura en Filosofía de la Universidad Intercontinental (UIC)

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