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La lujuria: el despojo del amor y la belleza

Quienes viven la castidad como un don, buscan la trascendencia y no sólo los actos sexuales incompletos.
Lujuria

El ‘tsunami’ sexual que golpea las sociedades, ha creado un mundo sobreerotizado que confunde las conciencias: la castidad hoy es vista como una actitud retrógrada, mientras que los actos de la lujuria son vistos como expresiones de libertad, cuando en realidad es un pecado que va despojando a los seres de su capacidad de amar”, asegura el profesor y filósofo Juan López Padilla.

Conferencista internacional sobre el tema del “Sentido de la vida”, López Padilla afirma que la persona que practica actos lascivos se vuelve un ser egótico, encerrado en sí mismo, incapaz de darse y de descubrir el amor de pareja, pues este sentimiento requiere don, entrega y participación.

“El amor va más allá de la sexualidad, pues ésta no es biológica, sino espiritual. Como dijera Tomás de Aquino: ‘Todas nuestras células son espirituales por participación, porque el alma informa al cuerpo’”, dice el también catedrático de la Universidad Panamericana campus Guadalajara.

El lujurioso –dice–  no alcanza a ver la verdadera belleza de la sexualidad, pues desde un sótano de oscuridades no se puede ver lo que hay en niveles superiores.

“Pero hay quienes viven la castidad como un don preciado, ejemplos inspiradores, como Kaká, de la selección brasileña, entre muchas otras personas que buscan la trascendencia, y no sólo actos incompletos”.

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