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¿Cuáles son los 7 Pecados Capitales?

Conoce más sobre los pecados capitales y cómo puedes vencerlos.
Un pecado es mortal cuando implica la pérdida de la gracia.
Un pecado es mortal cuando implica la pérdida de la gracia.

A mediados del Siglo IV d.C. nació san Juan Casiano, monje piadoso que se dio a la acuciosa tarea de elaborar una lista de los vicios y pecados que ponían en peligro la vida espiritual de sus hermanos ascetas. San Casiano se hizo el propósito de que dicha lista no fuera tan grande, sino que cada una de las malas acciones ahí definidas fueran la causa y el origen de los demás.

Después de un tiempo, logró encontrar estas ocho: soberbia, avaricia, lujuria, ira, envidia, gula, pereza y tristeza.

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A estas acciones se les llamó capitales. De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica, el término no se refiere a la magnitud del pecado, sino a que da origen a muchos otros pecados.

En principio eran ocho, pero el Papa Gregorio magno consideró que la tristeza, después de todo, no era un pecado “tan capital”. Y de esta manera se igualó al número de los sacramentos.

¿Cuáles son?

En las siguientes líneas, diversos expertos explican las consecuencias de permitir que los pecados capitales dominen la vida del cristiano, pero también la manera de combatirlos si de verdad se quiere avanzar hacia la santidad:

Soberbia. El padre Jesús Priego, autor de más de 15 libros, uno de ellos sobre los pecados capitales, asegura que “la soberbia es una concepción exaltada de la propia persona, una actitud engañosa con la que el individuo intenta hacer alarde de superioridad, la misma que usó el demonio en el desierto para tentar a Jesús con la promesa de darle todos los reinos del mundo, cuando ninguno de ellos le pertenecía. Es decir que, en principio, el soberbio es un mentiroso”.

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Avaricia. El avaro, dice el padre Francisco Crisanto, director de la Fundación San Felipe de Jesús, halla placer en acumular riquezas. “Pero en el fondo lo que tiene es miedo a quedarse sin sus cosas para cuando las necesite: quiere asegurar su bienestar para no depender de nada ni de nadie. Es decir, tiene un impulso contrario a la fe”.

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Envidia. De los siete pecados capitales, la envidia es un caso particular, pues no se sacia con la consecución de un placer, sino cuando otro pierde un bien, explicó el doctor Jorge Medina Delgadillo, profesor de Ética en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP). “Cada pecado busca un móvil, un placer o una ventaja. En cambio, la envidia no persigue estrictamente ningún bien aparente o real. Al contrario, la envidia es un sentimiento de dolor por el bien ajeno”.

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Ira. Es una emoción básica que los seres humanos aprendemos a regular durante nuestro desarrollo; no obstante, cuando una persona es incapaz de controlarla no sólo se daña a sí misma, también a su entorno más cercano, de acuerdo con Óscar Dlores Cuéllar, maestro en Psicología de las Adicciones.

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Lujuria. El profesor de la Universidad Panamericana y conferencista internacional, Juan López Padilla, explica la lujuria “como un pecado que va despojando a los seres humanos de su capacidad de amar. La persona que practica actos lascivos, explicó, se vuelve un ser egótico, encerrado en sí mismo, incapaz de darse y de descubrir el amor de pareja, pues este sentimiento requiere don, entrega y participación.

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Gula. De las diversas definiciones de gula que existen, la Chef Mariana Orozco se decanta por una muy sencilla: el apetito desmedido en el comer ye l beber. Para entender  por qué, asegura, debemos remitirnos a la carta de San Pablo en la que recuerda a los Corintios que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo, y debemos honrarlo. Pero esa no es la única razón. Mariana, quien también da clases de cocina, explica que el cuerpo humano está diseñado para alimentarse sanamente.

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Pereza. La pereza es el primer frente de la lucha espiritual de los cristianos, pues ese pecado esconde diversas faltas, y muchas veces es casi imperceptible, aseguró el padre Luis Fernando Valdés, capellán de la Universidad Panamericana. De acuerdo con el presbítero, quien también es maratonista, aseguró que “podemos camuflar la pereza de actividad o de lo que sea. La clave está en que, quien no está cumpliendo lo que le toca hacer en este momento, es un perezoso, aunque haga mil cosas más”.

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¿Cómo vencer los pecados capitales?

Podemos vencerlos con las virtudes, por lo que la Iglesia recomienda al cristiano aprender a detectar estas tendencias al mal y practicar: la humildad, la generosidad, la castidad, la paciencia, la caridad, la templanza y la diligencia.