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¿Cuáles son los códices que el presidente de México pidió al Vaticano?

El presidente López Obrador solicitó al Papa y al gobierno de Italia el préstamo de estos documentos históricos.
Códice Vaticano A, uno de los códices solicitados al Vaticano.
Códice Vaticano A, uno de los códices solicitados al Vaticano.

El presidente de México Andrés Manuel López Obrador solicitó al Papa Francisco y al presidente de Italia, Sergio Mattarella, el préstamo de códices sobre la historia de México, documentos que forman parte de la Biblioteca Apostólica del Vaticano.

En una carta enviada al Papa Francisco, y que entregó Beatriz Gutiérrez Müeller, esposa del presidente, el mandatario explica que los códices se exhibirían en 2021 con motivo de los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán; los 500 años de la invasión colonial española y el bicentenario de la Independencia de México.

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Estos códices fueron hechos en México, entre los siglos XVI y XVII, esto es lo que debes saber de ellos.

Parte del Códice Vaticano B.

Parte del Códice Vaticano B.

Los códices solicitados al Vaticano:

Códice Vaticano B/Codex Vaticanus de la cultura náhuatl

El Códice vaticano latino 3773, también conocido como Vaticano B, es un conjunto de manuscritos pictóricos precoloniales considerados dentro del grupo Borgia. Tratan del arte adivinatorio y de las creencias religiosas de los indígenas, y  su traducción aún conserva algunos enigmas.

Desde el siglo XVI, este documento se conserva en la Biblioteca Apostólica Vaticana, al igual que el Códice Vaticano Latino 3738 conocido como Vaticano A.

 

Ambos están formados por tiras dobladas en forma de biombo, hechas en piel de venado y unidas con pegamento, sobre las cuales se aplicó una fina capa de estuco. En el caso del Vaticano B, cada lámina mide 14.5 centímetros de largo por 12.5 de ancho, y consta de 49 hojas que pintadas por ambos lados resultan 96 páginas.

Muchos investigadores consideran que el Vaticano B proviene de la región Mixteca-Puebla, sin que se pueda determinar un lugar preciso.

Códice Vaticano A.

Códice Vaticano A.

Códice Vaticano 3738 Códex Vaticanus A o Códice Ríos, siglo XVI, la la cultura tolteca-chichimeca

Al igual que el Códice Vaticano Latino 3738 conocido como Vaticano A se conserva en la Biblioteca Apostólica Vaticana desde el siglo XVI.

Aunque la historia conocida de ambos documentos da inicio con el inventario del Vaticano, se puede especular que ambos llegaron juntos a la Biblioteca Apostólica, y en el caso del Vaticano A, fue hecho en la segunda mitad del siglo XVI, y es una versión de un original que se encontraba en el Convento de Santo Domingo de Puebla y que tiene textos en italiano.

Se le atribuye parcialmente a Pedro de los Ríos, un faile dominico.

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En el siglo XIX, Alexander Von Humboldt, durante una breve visita a Roma en 1805, conoció la obra de investigadores como José Lino Fábrega que habían estudiado dichos códices y externó su opinión sobre algunas láminas, pero la primera reproducción completa con dibujos de Aglio la publicó Lord Kingsborough, en el tercer volumen de su colección Antiquities of Mexico, (1831-1848).

Años después, Eduard Seler, fundador de los estudios iconográficos del arte mesoamericano, publicó un comentario muy detallado sobre este códice, que hasta la fecha sigue siendo el más extenso. Su lectura se hace de izquierda a derecha, y de arriba abajo.

Una página del Códice Borgia.

Una página del Códice Borgia.

Códice Borgia

Museo Borgia P.F. Messicano de la cultura mixteca 

En cuanto al Códice Borgia, también fue publicado en 1963 por el Fondo de Cultura junto con una traducción al español del comentario en alemán que Eduard Seler escribió entre 1904 y 1909; el Códice fue reeditado de manera facsimilar en 1993.

El Códice aborda el tema religioso del mundo indígena, y habla sobre las influencias de las fuerzas divinas sobre la vida humana, de las ceremonias paganas, ofrendas, los oráculos y la liturgia.

En la interpretación de este códice, fueron muy útiles los trabajos previos de Carlos Sigüenza y Góngora, y del italiano Lorenzo Boturini, ambos coleccionistas de documentos históricos, y por supuesto, las investigaciones de varios religiosos como Joseph Acosta, Fr. Bernardino de Sahagún, y Motolinía, entre otros como el jesuita Francisco Javier Clavijero.

El nombre del Códice Borgia le fue dado por José Lino Fábrega en honor del propietario, el cardenal Stefano Borgia, cuya familia atesoraba piezas históricas con un espíritu de investigación científica en el campo de la etnología y la arqueología.

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En cuanto a las características del Códice Borgia, está formado por  14 pedazos de piel de venado que unidos forman una sola tira de 1030 centímetros de largo y doblada como biombo, forman 39 páginas de cada lado, y cada una de ellas mide 27 centímetros de ancho y 26.5 centímetros de largo.

La primera edición de este manuscrito fue hecha por Lord Kingsborough, quien incluyó los dibujos hechos por Aglio.

Asimismo, el presidente solicitó mapas de Tenochtitlán, también en posesión de la Santa Sede

¿El préstamo de los códices del Vaticano puede realizarse?, ¿no hay regreso?

En un artículo en el diario El Universal, Javier Tejado Dondé, abogado y maestro en relaciones internacionales asegura que en caso de que el Vaticano y el gobierno de Italia aceptaran otorgar el préstamo, las leyes mexicanas actuales impedirían su regreso a tierras italianas bajo el mismo modelo. 

La “Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos —artículo 36 III— señala que cualquier documento original, manuscrito con la historia de México, con independencia de que haya sido impreso en México o en el extranjero, durante el periodo que comprende los siglos XVI al XIX y ‘que por su rareza e importancia merecen ser conservados en el país’, es un Monumento Histórico”, explica el especialista en el texto.

Y la ley prohíbe la exportación definitiva de monumentos —como todos los códices arriba señalados— al extranjero.

“La única forma en que podrían venir a México los códices que la 4T quiere, según el artículo 37 del Reglamento de la Ley de Monumentos, es que de nuestro país regresen a Italia como un ‘canje o donativo temporal’, por acuerdo expreso del presidente. ¿Los italianos van a aceptar que les regresemos, en préstamo, algo que ellos ya ven como suyo? Me parece que la respuesta es clara y es impensable que acepten alguna condición cuando ya son los poseedores de facto”, aseguró Dondé.

Sobre esto no se ha pronunciado el gobierno federal.

Beatriz Gutiérrez Muller se encuentra actualmente de gira por Europa, buscando acuerdos para conseguir códices, piezas y objetos arqueológicos históricos de México para que se exhiban en el país. Este 12 de octubre se dio a conocer que log´ro un acuerdo de cooperación con el gobierno de Austria para que los mexicanos conozcan el acervo digitalizado de la Biblioteca Nacional de ese país.

 

Publicada originalmente en Crónica 

 

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