Así fue la crónica en vivo del atentado contra el Papa Juan Pablo II

El 13 de mayo de 1981, el comunicador Benedetto Nardacci intentaba poner en palabras lo que acababa de ver: habían disparado contra Su Santidad.
Juan Pablo II fue herido en el abdomen. Foto muyhistoria.es
Juan Pablo II fue herido en el abdomen. Foto muyhistoria.es

Aquel 13 de mayo de 1981, Benedetto Nardacci -una de las voces más famosas de Radio Vaticano-, transmitía desde uno de los ventanales de la Basílica de San Pedro los detalles en torno a la Audiencia General del Papa Juan Pablo II, quien, alrededor de las 17:17 horas recorría la plaza saludando a los presentes a bordo un Jeep blanco.

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En ese momento, un hombre dispara su Browning calibre 9 contra la humanidad del Papa Juan Pablo II, dejando en la Plaza de San Pedro una escena surrealista: Su Santidad desplomándose hacia atrás en brazos de su secretario, Don Estanislao; una comunidad enmudecida, y un ilustre conductor de radio intentando alcanzar la sensatez que requiere su oficio de informador.


“La multitud está toda de pie… -dice sentado frente a su micrófono, sin poder controlar del todo sus palabras-. La multitud está toda de pie… casi no comentan la trágica escena que han presenciado. Están casi todos en silencio, esperando noticias…”.

Benedetto Nardacci trata de dar sentido a lo que ocurre: el vaivén de la multitud en las inmediaciones del crimen, la excitación del servicio de seguridad, la prisa febril, los gritos en torno al Jeep blanco que pasa por el Arco de las Campanas, y poco después el efecto Doppler de la sirena de una ambulancia que se aleja entre el tráfico de Roma.

El atentado contra Juan Pablo II ocurrió hace 40 años, el 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro. Foto Zenit

El atentado contra Juan Pablo II ocurrió hace 40 años, el 13 de mayo de 1981, en la Plaza de San Pedro. Foto Zenit

La ambulancia que lo traslada al Hospital Gemelli

Un día antes, el 12 de mayo, el Papa Juan Pablo II quiso hacer una visita al Centro Médico del Vaticano, en la que recorrió las instalaciones y platicó con el personal del nosocomio. Al finalizar dicho recorrido, el doctor Rento Buzzonetti, director del recinto, lo acompañó a la salida, y señalándole una ambulancia nueva que estaba estacionada cerca de ellos, le pidió que bendijera la unidad.

Mientras rociaba el nuevo vehículo con agua bendita, Juan Pablo II dijo: “Bendigo también al primer paciente que usará esta ambulancia”. Y justo él sería el primer paciente que viajaría a bordo; iba herido de gravedad rumbo al Hospital Gemelli.

Mientras tanto, Benedetto Nardacci seguía conmovido tras su micrófono, sin saber exactamente cómo conectar sus emociones con sus deberes de comunicador:

“Nosotros… -decía- intentaremos conseguir noticias y dejaremos abierto el canal; o mejor dicho, preguntamos a la sala de control si el canal debe permanecer abierto o no. Yo abandono mi puesto un momento y buscaré noticias, voy a intentar averiguar qué ha pasado…”

Por unos momentos, la magnitud de lo sucedido parece abrumar a un maestro del micrófono.

“Mi tarea era sólo informar sobre una Audiencia General, una de las muchas y afectuosas audiencias generales concedidas por Juan Pablo II…”.

Tras unos instantes logra dominar la voz, y a dar mayor fluidez a su relato:

“La audiencia general truncada por cuatro, cinco disparos, en rápida sucesión… El Santo Padre fue evidentemente, ciertamente herido. Ha sido ciertamente herido, lo vimos tendido en el coche abierto que ha entrado a toda velocidad en el Vaticano… “He aquí. Por primera vez se habla de terrorismo también en el Vaticano. Se habla de terrorismo en una ciudad de la que siempre han salido mensajes de amor, mensajes de armonía, mensajes de pacificación…”.

Al hablar de Terrorismo, Nardacci hacía alusión al ambiente de hostilidades que se estaba viviendo en Italia, un goteo diario de asesinatos provocados por la subversión armada de ideologías, que habían alcanzado su mayor impacto un año antes con los 76 muertos de la masacre de Bolonia, muy viva para entonces en el recuerdo de la comunidad.

“… Sólo hemos visto al Santo Padre primero vacilar, tambalearse y luego caer en los brazos de su secretario, Don Estanislao, y en los de su ayudante de cámara. En ese momento el coche descubierto que transportaba al Santo Padre partió a toda velocidad, pasó entre la gente, entre el horror del pueblo, y entró en el Vaticano por el Arco de las Campanas…”

“… Repetimos que no hubo escenas de pánico, repetimos que la gente, las miles de personas, están quietas, están petrificados en sus lugares, no creen quizás aún lo que han visto. Muchos camilleros circulan entre la gente…Yo mismo no pude encontrar las palabras…”.

“No sabemos aún la gravedad o no de las heridas sufridas por Juan Pablo II; Juan Pablo II que no ha hecho más que invitar a la pacificación, invitar a la oración…”

En ese momento, los altavoces de la plaza dan el anuncio de lo que ha ocurrido; Nardacci invita a los oyentes a escuchar y también guarda silencio. Tras la primera versión anunciada por los altavoces, el comunicador vuelve a sus deberes:

“…Obviamente, la emoción fue fuerte, nos afectó a todos. Yo mismo no creí que esos disparos fueran de pistola, que fueran balas disparadas contra la persona de Juan Pablo II. Sentimos, evidentemente, que nuestros corazones se aceleraban y al principio yo mismo no encontraba las palabras para describir…”

“Para quienes han comenzado a escuchar en este momento, repito que el Santo Padre sufrió un atentado terrorista, ha sido blanco de disparos de arma de fuego y se desplomó en el coche abierto desde el que ya había estrechado cientos, quizás miles, de manos. El Santo Padre, como decíamos antes, se abandonó siempre con confianza entre la multitud, y nadie podía prever este dramático epílogo de esta audiencia general del 13 de mayo de 1981.”

“En los alrededores de San Pedro -quizá también los escuchen desde el micrófono- se oyen los coches de las fuerzas del orden, la caza del perpetrador probablemente ya habrá comenzado si el terrorista no ha sido detenido, si no ha sido capturado: esto no puedo decírselo. Estoy sobre uno de los ventanales de la Basílica de San Pedro, así que tengo toda la plaza bajo mis ojos…”

Ali Agca disparó dos veces contra Juan Pablo II. Crédito de foto: pronto.es

Ali Agca disparó dos veces contra Juan Pablo II. Crédito de foto: pronto.es

La crónica de Nardacci da la vuelta al mundo

Mientras las palabras de Nardacci se suceden y darán literalmente la vuelta al mundo, Radio Vaticano reacciona inmediatamente. Cinco minutos después de los disparos, se envió un comunicado a todas las redacciones con la noticia del atentado.

Y en cinco minutos, esa misma radio-crónica de Nardacci se emitió con comentarios en varios idiomas en las demás redes de la radio, conectando a los oyentes con la Plaza de San Pedro y luego con el Hospital Gemelli.

Al final de la radio-crónica, las intervenciones de las redacciones lingüística continúan en directo, cada una en su espacio, para poner al día acerca del estado de salud del Papa, hasta la salida del quirófano. La información de primera mano del Hospital Gemelli la proporciona el director general de la radio, el padre Roberto Tucci, que está literalmente acampado en la antesala del quirófano desde donde informa de todo lo que se ha filtrado sobre el estado de Juan Pablo II.

La delicada operación, dirigida por el profesor Francesco Crucitti, durará cinco horas y media y no pocas veces las noticias difundidas por el padre Tucci contrastarán también de manera notable con lo que circula en los demás medios de comunicación, que no pueden gozar de ese observatorio privilegiado para una crónica que ya es historia en cada momento.

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