10 advocaciones del Niño Jesús
Estas son 10 advocaciones del Niño Jesús que reflejan la fe popular y la tradición católica en México y el mundo.
Cada 2 de febrero, en la fiesta de la Presentación del Señor, miles de familias en México y América Latina llevan a bendecir la imagen del Niño Dios, una tradición profundamente arraigada en la fe popular. Vestir al Niño Jesús no es solo un gesto simbólico, sino una forma de expresar devoción, gratitud y esperanza.
A lo largo de los siglos, la Iglesia ha reconocido diversas advocaciones del Niño Jesús, cada una con una historia particular, una iconografía propia y una espiritualidad que acompaña a los fieles en distintas circunstancias de la vida. Te compartimos 10 advocaciones del Niño Jesús que puedes considerar para vestir a tu Niño Dios este 2 de febrero y conocer un poco más sobre su origen y significado.
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¿Cuáles son las advocaciones del Niño Jesús?
Santo Niño de Atocha
La devoción al Santo Niño de Atocha está profundamente arraigada en México, especialmente en estados como Zacatecas, Chiapas, Aguascalientes y San Luis Potosí. Su imagen, de origen español, lo representa como un niño peregrino que porta sombrero, capa, bastón, agua y pan.
Esta advocación surge de una antigua tradición de Atocha, España, cuando prisioneros cristianos, privados de alimento y consuelo durante la invasión mora, recibieron la visita milagrosa de un Niño que los alimentaba sin que sus provisiones se agotaran. De esta leyenda nace también la costumbre de ofrecerle zapatitos, en recuerdo de sus visitas nocturnas para socorrer a los cautivos.
Divino Niño Jesús
La devoción al Divino Niño Jesús tiene su origen en Colombia, en 1935, cuando el sacerdote salesiano Juan del Rizzo llegó al barrio 20 de Julio, al sur de Bogotá, una zona marcada por la pobreza y la exclusión social. Profundamente devoto del Niño Dios, deseaba difundir su imagen como un mensaje de esperanza.
Por ello acudió a una tienda de arte religioso llamada Vaticano, atendida por un artista italiano, a quien encargó una imagen especial del Niño Jesús. De este encargo nació la escultura que hoy se conoce como el Divino Niño: una figura con los brazos abiertos y una expresión serena y sonriente, a la que muy pronto se le atribuyeron numerosos milagros.
Niño de la Bola
Esta advocación se venera en la iglesia de San Esteban de Cuéllar, en Segovia, España. Se trata de una escultura barroca del siglo XVII que representa a Jesús en su infancia sosteniendo un orbe o bola del mundo, símbolo de su realeza y señorío universal, rasgo que la vincula iconográficamente con el Niño Jesús de Praga.
La imagen, tallada en madera y de autor anónimo, presenta cabello rizado, ojos de cristal y vestimentas ricamente decoradas. A lo largo del tiempo, ha sido asociada a la devoción popular y a la concesión de favores y milagros.
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Niño Jesús de Praga
Según diversas fuentes, la imagen del Niño Jesús de Praga tiene su origen en España y habría sido esculpida hacia la segunda mitad del siglo XVI, o incluso antes. Una tradición relata que la talla nació a partir de una aparición milagrosa del Niño Jesús a un monje, quien la reprodujo fielmente tras la visión.
Otra versión atribuye la imagen a Santa Teresa de Jesús, gran promotora de la devoción a la infancia de Cristo, quien habría entregado la estatua como obsequio con motivo del matrimonio de la hija de una amiga en Praga.
Niño Milagroso de Tlaxcala
En la Parroquia de San José, en Tlaxcala, se encuentra la capilla dedicada al Niño Milagroso de Tlaxcala. Su historia se remonta a 1913, cuando una mujer humilde ofreció a la familia Anzures una imagen tallada en madera de ayacahuite.
Desde 1914 comenzaron a registrarse milagros y prodigios atribuidos a esta escultura, que, según los testimonios, se movía y parecía crecer día con día. Es considerado protector de los niños recién nacidos, de los nonatos y de mujeres embarazadas en situaciones de alto riesgo.
Niño Mueve Corazones
Esta advocación se encuentra en el Templo de Nuestra Señora de Loreto, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Cuenta la tradición que, cuando el padre Tamariz, proveniente de España, vio por primera vez la imagen, quedó profundamente conmovido y exclamó: “En efecto, mueve corazones”.
A esta imagen se le atribuyen numerosos milagros, y quienes la contemplan aseguran experimentar una emoción profunda y transformadora en su interior.
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Santo Niño Jesús de los Afligidos
El Santo Niño Jesús de los Afligidos es una advocación venerada en distintos lugares, entre ellos el Real Santuario del Cristo de La Laguna, en Tenerife, España, donde se conserva una escultura barroca del siglo XVIII.
Esta devoción también tiene una presencia significativa en México, particularmente en Jalisco. En la comunidad de Mirandillas, en San Miguel el Alto, el llamado Niñito de los Afligidos es reconocido como intercesor en momentos de dolor y necesidad, y recibe la visita de numerosos peregrinos que le atribuyen curaciones y favores.
Niñopa
También conocido como Niñopan, su nombre significa “el niño del Padre celestial”, en referencia a Jesús, Hijo de Dios. Su veneración se remonta al siglo XVI, cuando un artesano indígena elaboró la imagen en madera de colorín. Mide 51 centímetros de altura y pesa aproximadamente 600 gramos.
Los habitantes de Xochimilco aseguran que, por las noches, el Niño sale de su morada para curar a los enfermos. Aunque se encuentra en la parroquia de San Bernardino de Siena, el Niñopa no permanece allí todo el tiempo, sino que es acogido en la casa del mayordomo, quien abre su hogar a los fieles que desean visitarlo.
Niño de las Suertes
Esta advocación se venera en la colonia Tacubaya, en la Ciudad de México. Se trata de una imagen de principios del siglo XIX que muestra al Niño Jesús apoyando su cabeza sobre un cráneo.
La tradición cuenta que dos misioneros, mientras viajaban rumbo a Tlalpan por un camino solitario, escucharon el llanto de un bebé. Al seguir el sonido, encontraron a un niño muy pequeño que, al ser tomado en brazos, se transformó milagrosamente en una imagen. En ese mismo sitio brotó un manantial de agua conocido desde entonces como el Ojo del Niño.
Aunque el arzobispo recibió la historia con escepticismo y ordenó colocar la imagen en un nicho provisional, esa misma noche presenció, junto con otros religiosos, un resplandor extraordinario que emanaba de ella. Convencido de su carácter especial, decidió definir su destino mediante un sorteo. En dos ocasiones consecutivas, el resultado favoreció al humilde convento de San Bernardo, por lo que la imagen fue confiada a ese lugar y recibió el nombre de Niño de las Suertes.
Santo Niño de la Salud
La devoción al Santo Niño de la Salud tiene su origen con una niña de nombre Guadalupe Calderón, quien desde pequeña cultivó una profunda piedad hacia el Niño Dios, influenciada por su familia, su catequista y su sacerdote.
El 12 de mayo de 1919 realizó su Primera Comunión y, años más tarde, el 12 de noviembre de 1939, recibió como obsequio una imagen del Niño Dios de parte de su madrina, María de Jesús Magaña Díaz. Ese mismo día se atribuyó a la imagen el primer milagro: la curación de Rosa, hermana de Guadalupe, quien padecía un tumor en la mandíbula.
En 1940 el acontecimiento fue comunicado a la autoridad eclesiástica y, en 1942, la imagen fue reconocida oficialmente mediante una celebración eucarística con el nombre de Santo Niño de la Salud.



