¿Por qué suenan matracas en los oficios de Semana Santa?
Durante el Triduo Pascual, las campanas dejan de sonar y son sustituidas por matracas. Te explicamos el origen y significado de esta tradición.
Durante el Triduo Pascual, que comienza con la celebración de la Cena del Señor en la tarde del Jueves Santo, continúa con la conmemoración de la pasión y muerte de Cristo el Viernes Santo y culmina con la Vigilia Pascual en la noche del Sábado Santo, cuando se celebra la Resurrección, las campanas de los templos guardan silencio en señal de luto. Esto se debe a que son instrumentos musicales festivos, tradicionalmente dedicados a los santos. En su lugar, durante estos días, los campaneros y sacristanes utilizan matracas tanto en el momento de la consagración eucarística como para llamar a la celebración de la Santa Misa.
Origen de las matracas en Semana Santa
La palabra matraca proviene del árabe “mitraqa”, que significa martillo, y de “taraq”, que significa golpear. Fueron muy usadas durante la Edad Media.
La Catedral de México, por ejemplo, cuenta con dos grandes matracas de un metro de largo, aproximadamente, pero ya no se utilizan desde los últimos sismos registrados, que causaron algunos daños en el templo y que actualmente se están restaurando. En esta catedral, también hay una pequeña campana llamada Gloria, que solo suena una vez al año para anunciar la conmemoración de la Resurrección de Cristo, ya sea durante la ceremonia de encendido del cirio pascual y en las Misas del Domingo de Resurrección o de la Pascua.
Matracas que sustituyen a las campanas
Algunos suponen que las matracas fueron inventadas por los árabes y que ellos las llevaron a Europa. No solo se empezaron a usar en sustitución de las campanas de las iglesias, sino que además autores musicales como Beethoven las incluyeron en sus obras, como en La victoria de Wellington; también aparecen en la Sinfonía de los juguetes, atribuida a Edmund Angerer, en El niño y los sortilegios de Ravel o en Don Quijote de Strauss.
En España, las matracas sonaban desde tiempo remoto durante las procesiones de Semana Santa, especialmente en el Oficio de Tinieblas, que se celebraba el Miércoles Santo, aunque esta ceremonia casi ya no se realiza.
Las matracas, junto con las panderetas, también suenan en eventos festivos no religiosos, imprimiendo un carácter alegre y popular a las celebraciones.
Cómo se usan hoy las matracas en Semana Santa
En la actualidad, las matracas se siguen utilizando en muchas parroquias y catedrales de México durante los oficios del Jueves Santo y el Viernes Santo, especialmente en el momento del Gloria y en la liturgia de la Pasión del Señor. En diversos templos, esta tradición se ha retomado o se combina con otros recursos sonoros para subrayar el silencio de las campanas y ayudar a los fieles a vivir con mayor intensidad el ambiente de duelo y recogimiento propio de estos días.
En algunas parroquias de la Ciudad de México, por ejemplo, los acólitos utilizan matracas durante el Gloria del Jueves Santo y el Viernes Santo para marcar los momentos clave de la celebración y recordar simbólicamente la ausencia de las campanas. También en otras diócesis del país se emplean matracas en las procesiones y en las visitas a los Sagrarios, manteniendo viva una tradición que forma parte del patrimonio sonoro de la Semana Santa.
En los últimos años, muchas comunidades han redescubierto el valor simbólico de las matracas para vivir más intensamente los oficios de Semana Santa, especialmente en un contexto en el que se busca recuperar signos tradicionales que ayuden a explicar mejor el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo a niños, jóvenes y adultos.
Significado de las matracas en los oficios de Semana Santa
Así, el uso de matracas en Semana Santa recuerda a los fieles el silencio de luto por la Pasión del Señor y prepara el corazón para la alegría que estallará con la Resurrección de Cristo.


