Papa Francisco: las suegras son especiales, pero no son el diablo

En su Audiencia General de este miércoles, el Papa reflexionó sobre la figura de Noemí, suegra de Rut.
El Papa Francisco promueve el papel de la mujer. Foto: LOR
El Papa Francisco promueve el papel de la mujer. Foto: LOR

En su Audiencia General de este 27 de abril, el Papa Francisco continuó con su catequesis sobre el tema de la vejez, que en esta ocasión se centró en la figura de Noemí, narrada en el Libro de Rut, un relato bíblico que ilumina la belleza de los vínculos familiares formados a partir de la relación de pareja.

Puedes leer: El “mal de monja” vuelve a atacar al Papa y suspende sus actividades

“Vínculos de amor capaces de ser igualmente fuertes -explicó el Papa Francisco-, en los cuales se irradia la perfección de ese poliedro de los afectos fundamentales que forman la gramática familiar del amor”.


El Papa Francisco explicó que, en el imaginario colectivo, los vínculos que se forman a partir del matrimonio, sobre todo entre suegra y nuera -como en el caso de Noemí y Rut- no son afines al relato bíblico, “pero precisamente por esto la Palabra de Dios se vuelve valiosa”.

En un primer momento, la anciana Noemí, por afecto de sus nueras -Orfa y Rut- que han quedado viudas de sus dos hijos, las anima a volver a sus familias para rehacerse una vida. Pero Rut se niega a esta oferta generosa, decide permanecer con ella, y el vínculo que se establece entre suegra y nuera es bendecido por Dios.

Noemí instruye y anima a Rut, viuda de su hijo, a conquistar un nuevo marido en Israel. Booz, el candidato, muestra su nobleza, defendiendo a Rut de los hombres que trabajan para él. Y Noemí, que estaba llena de amargura, conocerá en su vejez la alegría del nacimiento de un hijo engendrado por el nuevo matrimonio, superando los celos por el propio hijo.

“Retomo lo que he dicho al principio -señaló el Papa Francisco-, hoy la suegra es un personaje mítico; la suegra no digo que la pensamos como el diablo, pero siempre se piensa en ella como una figura mala. Sin embargo, la suegra es la madre de tu marido, es la madre de tu mujer”.

Así, el Santo Padre animó a los presentes a pensar en ese sentimiento bastante difundido de que la suegra cuanto más lejos mejor. “¡No! Es madre, es anciana. Una de las cosas más bonitas de las abuelas es ver a los nietos, cuando los hijos tienen hijos, reviven”.

De esta manera, animó a la comunidad a mirar bien la relación que todos tienen con sus suegras: a veces son un poco especiales -dijo-, pero les han dado la maternidad del cónyuge, les han dado todo. “Al menos hay que hacerlas felices, para que lleven adelante su vejez con felicidad. Y si tienen algún defecto hay que ayudarlas a corregirse”.

Pero también el Papa Francisco pidió a las suegras estar atentas a la lengua, pues la lengua puede dar pie a uno de los pecados más graves. “Rut en este libro acepta a la suegra y la hace revivir. Y la anciana Noemí asume la iniciativa de reabrir el futuro para Rut, en lugar de limitarse a disfrutar de su apoyo”.

En este sentido, el Papa Francisco explicó que si los jóvenes se abren a la gratitud por lo recibido, y los ancianos toman la iniciativa de relanzar su futuro, nada podrá detener el florecimiento de las bendiciones de Dios.

“Por favor, que los jóvenes hablen con los abuelos, que los jóvenes hablen con los ancianos, que los ancianos hablen con los jóvenes. Este puente debemos restablecerlo fuerte, hay ahí una corriente de salvación, de felicidad”, finalizó.

Con información de Religión en Libertad y Vatican News