Papa León XIV: Miércoles de Ceniza, un llamado urgente a la conversión en un mundo que arde

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Papa León XIV: Miércoles de Ceniza, un llamado urgente a la conversión en un mundo que arde

En Santa Sabina, el Papa León XIV explica la importancia del Miércoles de Ceniza, el papel de los jóvenes y la conversión en un mundo herido.

POR  Jorge Reyes
18 febrero, 2026
Papa León XIV: Miércoles de Ceniza, un llamado urgente a la conversión en un mundo que arde
La ceniza, indicó el Papa León XIV, es una pedagogía realista que desenmascara la ilusión de autosuficiencia y enfrenta el pesimismo que ve la vida como absurda o vacía. Foto Vatican Media.

Al presidir por primera ocasión durante su Pontificado la Santa Misa con motivo del inicio de la Cuaresma, el Papa León XIV mandó un mensaje claro al mundo: el Miércoles de Ceniza no es una tradición vacía, sino una llamada urgente a la conversión personal y comunitaria, en medio de una humanidad herida por la guerra, la injusticia y la pérdida del sentido de lo sagrado.

El Santo Padre recordó que cada tiempo litúrgico nos devuelve la alegría de ser Iglesia, es decir, una “comunidad convocada para escuchar la Palabra de Dios” y, citando al profeta Joel, subrayó que la conversión no es un asunto individualista, sino una tarea que involucra a todos: ancianos, niños, esposos, sacerdotes.

La Cuaresma, también hoy, es un tiempo fuerte de comunidad: «Reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea» (Jl 2,16). Sabemos cuán difícil resulta hoy en día reunir a las personas y sentirse pueblo, no de manera nacionalista y agresiva, sino en la comunión en la que cada uno encuentra su lugar”, indicó durante la Santa Misa de bendición e imposición de la ceniza en la Basílica de Santa Sabina.

El Papa León XIV impone la ceniza a un obispo en la Basílica de Santa Sabina, Foto Vatican Media.

Un pueblo que reconoce sus pecados

En un contexto donde resulta más fácil señalar culpables externos, el Papa León XIV advirtió que el mal no proviene solo de “supuestos enemigos”, sino que ha entrado en los corazones y también en las estructuras económicas, culturales, políticas e incluso religiosas.

Reconocer el propio pecado, afirmó en su homilía, es una actitud contracorriente, pero profundamente necesaria en un mundo que con frecuencia se declara impotente ante sus crisis, ante las cuales la Iglesia está llamada a ser profecía de comunidades que no temen admitir sus errores y buscar un cambio real.

“Sí, la Iglesia existe también como profecía de comunidades que reconocen sus propios pecados. Ciertamente, el pecado siempre es personal, pero toma forma en los entornos reales y virtuales que frecuentamos, en las actitudes con las que nos condicionamos mutuamente, no pocas veces dentro de verdaderas ‘estructuras de pecado’ de orden económico, cultural, político e incluso religioso”, indicó.

Los jóvenes, sensibles al llamado del Miércoles de Ceniza

Uno de los puntos más significativos de la homilía del Obispo de Roma fue en el momento en el que se refirió a los jóvenes y en el que señaló que muchos de ellos, incluso en contextos secularizados, sienten hoy con fuerza el llamado del Miércoles de Ceniza.

Los jóvenes, explicó, perciben que es posible una vida más justa y que también ellos tienen responsabilidad ante lo que no funciona en la Iglesia y en el mundo. De ahí que la Cuaresma sea una invitación a iniciar procesos de renovación “por donde se pueda y con quien esté dispuesto”.

“Percibamos, entonces, el alcance misionero de la Cuaresma, no para distraernos del trabajo que corresponde hacer sobre nosotros mismos, sino para abrirlo a tantas personas inquietas y de buena voluntad, que buscan caminos para una auténtica renovación de la vida, en el horizonte del Reino de Dios y de su justicia”, planteó el Papa.

El Papa León XIV durante la Santa Misa con motivo de la celebración del Miércoles de Ceniza y el inicio de la Cuaresma. Foto Vatican Media.

La ceniza, una pedagogía realista: Papa León XIV

Recordando las palabras de Pablo VI, quien tras el Concilio Vaticano II calificó el rito de imposición de las cenizas como una “ceremonia penitencial tan severa e impresionante”, León XIV destacó que esta práctica sigue siendo profundamente actual, ya que el gesto de recibir ceniza nos confronta con la fragilidad humana, pero también con la esperanza cristiana.

En este tenor, el Santo Padre, retomó las palabras del Papa Pablo VI, y aseveró que la ceniza es una pedagogía realista que desenmascara la ilusión de autosuficiencia y enfrenta el pesimismo que ve la vida como absurda o vacía.

“Hoy podemos reconocer la profecía que contenían estas palabras y sentir, en las cenizas que se nos imponen, el peso de un mundo que arde en llamas, de ciudades desintegradas completamente por la guerra; las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos, las cenizas de ecosistemas enteros y de la concordia entre las personas, las cenizas del pensamiento crítico y de la sabiduría local ancestral, las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en toda criatura”, dijo.

Miércoles de Ceniza: del polvo a la resurrección

El Papa León XIV aseguró que reconocer nuestros pecados ya es un signo de resurrección, ya que no se trata de quedarse entre las cenizas, sino de levantarse y reconstruir.

La Cuaresma, explicó, es un camino que conduce al Triduo Pascual, al paso de la muerte a la vida y recordó que el Evangelio nos invita a liberarnos del deseo de ser vistos y a vivir el ayuno, la oración y la caridad en lo secreto, en sintonía con el Dios de la vida.

Así, apuntó, el Miércoles de Ceniza se presenta como una provocación saludable para el mundo contemporáneo: aceptar la verdad sobre nuestra fragilidad, asumir responsabilidades y, desde ahí, dar testimonio de que la última palabra no la tienen las cenizas, sino la Resurrección.

“La Cuaresma, como nos sugiere el Evangelio, liberándonos del deseo de ser vistos a toda costa (cf. Mt 6,2.5.16), nos enseña a ver más bien lo que nace, lo que crece; y nos impulsa a servirlo. Es la profunda sintonía que se establece con el Dios de la vida, nuestro Padre y el de todos, en el secreto de quien ayuna, ora y ama. A Él reorientamos, con sobriedad y con gozo, todo nuestro ser, todo nuestro corazón”, concluyó el Santo Padre.

El Papa León al concluir la Santa Misa con la bendición e imposición de las cenizas. Foto Vatican Media.


Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.