La voz del Papa

Papa: Jesús, a través de nuestras manos, ayuda a otros a levantarse

El Papa Francisco aseguró que el lisiado a quien cura Pedro es un paradigma de los excluidos en la sociedad.
La mano del Papa Francisco durante una audiencia general. Foto: Vatican Media
La mano del Papa Francisco durante una audiencia general. Foto: Vatican Media

“La mano extendida para ayudar al otro es la mano de Jesús, que a través de nuestra mano, ayuda a los demás a levantarse”, aseguró el Papa Francisco en su audiencia general de este miércoles 7 de agosto.

Leer: Papa Francisco: El cristiano siempre camina hacia adelante

Este miércoles, el Papa reanudó su ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles y reflexionó sobre el tema “¡En el nombre de Jesucristo, el Nazareno, ¡levántate y camina!” (Hechos 3,6).

El Papa comenta la curación de un inválido por el apóstol Pedro, quien la realiza “en el nombre de Jesús” y en la puerta del Templo de Jerusalén, en la puerta llamada ‘Hermosa’. “La Ley mosaica (cf. Lv 21,18) impedía el ofrecimiento de sacrificios a los que tenían discapacidades físicas, pues eran consideradas la consecuencia de alguna culpa. Y más tarde se les negó, incluso, el acceso al Templo”.

De acuerdo con el Papa Francisco, el lisiado, paralítico de nacimiento es un paradigma de los muchos excluidos y descartados de la sociedad. Y añade: “Es el rostro de una Iglesia sin fronteras que se siente madre de todos, y que vive el arte del acompañamiento que se caracteriza por la delicadeza con que se acerca a la tierra sagrada del otro; así nuestro caminar tendrá el ritmo sanador de la projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión y que, al mismo tiempo sana, libera y alienta el madurar en la vida cristiana”.

Además, el Papa saludó a los peregrinos de lengua española provenientes de España y Latinoamérica. “En particular saludo a la Hermandad Nuestro Padre Jesús Hospitalario, de Ciempozuelos, acompañados de su obispo Mons. Ginés García Beltrán. Pidamos al Señor que nunca olvidemos que la verdadera riqueza de nuestra vida está en su amor infinito, y que nos esforcemos en compartirlo también con los demás. Que Dios los bendiga”.

Con información de Zenit y Vatican News