Papa Francisco: La humildad es el camino que conduce al Cielo

El Santo Padre reflexionó sobre la Asunción de la Virgen María y pidió preguntarnos: ¿Cómo está mi humildad? ¿Busco ser reconocido por los demás, reafirmarme y ser alabado, o más bien pienso en servir?
El Papa Francisco reflexionó sobre la Solemnidad de la Asunción de María. Foto: Vatican News/Cathopic.
El Papa Francisco reflexionó sobre la Solemnidad de la Asunción de María. Foto: Vatican News/Cathopic.

El Papa Francisco aseguró este domingo, con motivo de la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, que la humildad es el camino que conduce al Cielo e invitó a preguntarse hoy: ¿Cómo está mi humildad?

En su mensaje previo a dirigir el Ángelus, el Papa Francisco hablo del pasaje del Evangelio que leemos hoy, en el que se muestra la gracia de María.


“La humildad es el secreto de María. Es la humildad la que atrajo la mirada de Dios hacia ella. El ojo humano busca siempre la grandeza y se deslumbra por lo que es ostentoso. Dios, en cambio, no mira las apariencias, Dios mira el corazón (cf. 1 Sam 16,7) y le encanta la humildad”, expresó el Santo Padre.

“La humildad de los corazones le encanta a Dios. Hoy, mirando a María Asunta, podemos decir que la humildad es el camino que conduce al Cielo”.

El Papa recordó que la palabra “humildad” viene del latín humus, que significa “tierra”.

“Es paradójico: para llegar a lo alto, al Cielo, es necesario permanecer bajos, como la tierra. Jesús enseña: ‘El que se humilla será exaltado’ (Lc 14,11). Dios no nos exalta por nuestros dones, riquezas, por las habilidades, sino por la humildad”.

“Dios levanta a quien se abaja, levanta a quien sirve”.

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Haz este ejercicio de humildad

En su mensaje, el Papa Francisco recordó que María no se atribuye más que el “título” de sierva, servir: es “la esclava del Señor” (Lc 1,38). No dice nada más de sí misma, no busca nada más para sí misma. Solamente ser la sierva del Señor

Por ello, invitó a hacer una reflexión interior con las siguientes preguntas:

-¿Cómo está mi humildad?

-¿Busco ser reconocido por los demás, reafirmarme y ser alabado, o más bien pienso en servir?

-¿Sé escuchar, como María, o solo quiero hablar y recibir atención?

-¿Sé guardar silencio, como María, o siempre estoy parloteando?

-¿Sé cómo dar un paso atrás, apaciguar las peleas y las discusiones, o solo trato siempre de sobresalir?

-Pensemos en estas preguntas, cada uno de nosotros. ¿Cómo está mi humildad?

El que está lleno de sí mismo no da espacio para Dios

El Papa Francisco aseguró que María nos muestra un camino de salvación: siempre estar necesitados de Dios.

“El secreto de su éxito reside precisamente en reconocerse pequeña, en reconocerse necesitada. Con Dios, solo quien se reconoce como nada es capaz de recibirlo todo. Solo quien se vacía es llenado por Él. Y María es la ‘llena de gracia’ (v. 28) precisamente por su humildad”.

“También para nosotros, la humildad es el punto de partida, siempre, es el comienzo de nuestra fe. Es esencial ser pobre de espíritu, es decir, necesitado de Dios. El que está lleno de sí mismo no da espacio a Dios, y tantas veces estamos llenos de nosotros, y quien está lleno de sí mismo no da espacio a Dios, pero el que permanece humilde permite al Señor realizar grandes cosas (cf. v. 49)”. 

María, la llena de gracia, pasó la mayor parte de su vida en lo ordinario

El Santo Padre agregó que es hermoso pensar que la persona más humilde de la historia, la primera en conquistar los cielos con todo su ser, cuerpo y alma, pasó su vida mayormente en lo ordinario, en la humildad.

“Los días de la Llena de gracia no tuvieron mucho de impresionantes. A menudo se sucedieron iguales, en silencio: por fuera, nada extraordinario. Pero la mirada de Dios permaneció siempre sobre ella, admirando su humildad, su disponibilidad, la belleza de su corazón, nunca tocado por el pecado”.

“Este es un gran mensaje de esperanza para nosotros; para ti, para cada uno de nosotros, para ti que vives las mismas jornadas, agotadoras y a menudo difíciles. María te recuerda hoy que Dios también te llama a este destino de gloria”.

“No son palabras bonitas, es la verdad. No es un final feliz artificioso, una ilusión piadosa o un falso consuelo. No, es la verdad, es la pura realidad, viva y verdadera como la Virgen Asunta al Cielo. Celebrémosla hoy con amor de hijos, celebrémosla gozosos pero humildes, animados por la esperanza de estar un día con ella en el Cielo”.

El Santo Padre pidió que la Virgen María nos recuerde siempre la humildad.  “Y que la pequeñez y el servicio son los secretos para alcanzar la meta, para alcanzar el cielo”.

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Su corazón con Afganistán

En el mensaje posterior al rezo mariano, el Papa Francisco habló sobre la situación de Afganistán, controlada ya en su mayoría por el régimen talibán.

“Me uno a la preocupación unánime por la situación en Afganistán. Les pido que recen conmigo al Dios de la paz para que cese el estruendo de las armas y se encuentren soluciones en la mesa del diálogo. Solo así la atormentada población de ese país -hombres, mujeres, ancianos y niños- podrá volver a sus hogares y vivir en paz y seguridad con pleno respeto mutuo”.

Su oración por Haití tras el terremoto

En las últimas horas se produjo un fuerte terremoto en Haití que ha causado muertos, heridos y cuantiosos daños materiales.

“Quisiera expresar mi cercanía a esa querida población que ha sido duramente golpeada por el sismo. Mientras elevo mis oraciones al Señor por las víctimas, dirijo mi palabra de aliento a los sobrevivientes, esperando que la comunidad internacional se interese por ellos. ¡Que la solidaridad de todos alivie las consecuencias de la tragedia! Recemos juntos a la Virgen por Haití. Dios te salve, María…”

 

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