Los jóvenes nos exigen hacer algo: Papa en mensaje por la creación 2022

Te explicamos los principales puntos del mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2022.
El Papa Francisco ha hablado sobre cómo tener fe es también proteger a la creación y al medio ambiente. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco ha hablado sobre cómo tener fe es también proteger a la creación y al medio ambiente. Foto: Vatican Media.

El Vaticano dio a conocer el mensaje del Papa Francisco para la Jornada de Oración por el Cuidado de la Creación 2022, que se realizará del 1 de septiembre al 4 de octubre y viene con un fuerte llamado: los jóvenes nos exigen a los adultos actuar por el medio ambiente, aseguró el Santo Padre.

“Escucha la voz de la creación” es el tema y la invitación de este año. “Es un momento especial para que todos los cristianos recemos y cuidemos juntos nuestra casa común”, agregó.

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Estos son los principales puntos que expone.

Los jóvenes nos exigen hacer lo posible por la creación

Si aprendemos a escuchar la voz de la creación, podemos notar una disonancia, aseguró el Papa Francisco.

Por un lado, es un dulce canto que alaba a nuestro amado Creador; por otro, es un amargo grito que se queja de nuestro maltrato humano. 

Grita la hermana tierra, gritan los pobres, “que son los que más sufren el impacto de las sequías, las inundaciones, los huracanes y las olas de calor, que siguen siendo cada vez más intensos y frecuentes”. Gritan también los pueblos nativos, recuerda el Papa, que por intereses económicos ven depredados sus territorios.

“También nuestros hijos gritan. Amenazados por un egoísmo miope, los adolescentes exigen con ansiedad que los adultos hagamos todo lo posible para evitar o al menos limitar el colapso de los ecosistemas de nuestro planeta”, afirmó el Papa.

Ser personas de fe implica también cuidar el planeta

Los católicos están llamados a escuchar a la creación a la llamada evangélica «Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca» (Mt 3,2), que invita a tener una nueva relación con Dios, con los demás y con la creación.

“El estado de degradación de nuestra casa común merece la misma atención que otros retos globales como las graves crisis sanitarias y los conflictos bélicos. ‘Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios es parte esencial de una existencia virtuosa, no consiste en algo opcional ni en un aspecto secundario de la experiencia cristiana’. (Carta enc. Laudato si’, 217)”.

“Como personas de fe, sentimos además la responsabilidad de actuar, en nuestro comportamiento diario, en consonancia con esta necesidad de conversión, que no es sólo individual”.

El Papa recordó que la cumbre COP27 sobre el clima, que se celebrará en Egipto en noviembre de 2022, representa la próxima oportunidad para impulsar juntos una aplicación efectiva del Acuerdo de París. Y la cumbre COP15 sobre la biodiversidad, que se celebrará en diciembre en Canadá, ofrecerá a la buena voluntad de los gobiernos una importante oportunidad para adoptar un nuevo acuerdo multilateral que detenga la destrucción de los ecosistemas y la extinción de las especies.

Corporaciones y gobiernos, dejen de matar al planeta

En su mensaje, el Papa Francisco también hizo un llamado a los gobiernos y las corporaciones a valorar lo verdaderamente importante.

“Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos”.

Y enfatizó, como lo hizo en su encíclica Laudato si’, que existe una deuda ecológica de las naciones económicamente más ricas, que son las que más han contaminado en los dos últimos siglos; ello las obliga a tomar medidas más ambiciosas tanto en la COP27 como en la COP15.

“Esto implica, además de una acción decidida dentro de sus propias fronteras, mantener sus promesas de apoyo financiero y técnico a las naciones económicamente más pobres, que ya están soportando el peso de la crisis climática. Asimismo, debería considerarse urgentemente la posibilidad de conceder más ayudas financieras para la conservación de la biodiversidad”.

“También los países menos ricos económicamente tienen responsabilidades significativas, pero “diversificadas” (cf. ibíd., 52); los retrasos de los demás nunca pueden justificar su propia inacción. Es necesario que actuemos, todos, con decisión. Estamos llegando a “un punto de quiebre” (cf. ibíd., 61)”.

“Lloremos con el amargo grito de la creación, escuchémoslo y respondamos con hechos, para que nosotros y las generaciones futuras podamos seguir alegrándonos con el dulce canto de vida y esperanza de las criaturas”.

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