Esto quiere el Papa Francisco: Una Iglesia valiente, sin muros ni cadenas

El Santo Padre pidió "una Iglesia sin cadenas y sin muros, en la que todos puedan sentirse acogidos y acompañados".
El Papa Francisco en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo 2022. Foto: María Langarica.
El Papa Francisco en la Solemnidad de San Pedro y San Pablo 2022. Foto: María Langarica.

El Papa Francisco aseguró que el Sínodo  en el que participa actualmente la Iglesia Universal, debe servir de impulso para todos los católicos, para convertirnos “en una Iglesia que se levanta, que no se encierra en sí misma, sino que es capaz de mirar más allá”.

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“Una Iglesia sin cadenas y sin muros, en la que todos puedan sentirse acogidos y acompañados, en la que se cultive el arte de la escucha, del diálogo, de la participación, bajo la única autoridad del Espíritu Santo”.




“Una Iglesia libre y humilde, que ‘se levanta rápido’, que no posterga, que no acumula retrasos ante los desafíos del ahora, que no se detiene en los recintos sagrados, sino que se deja animar por la pasión del anuncio del Evangelio y el deseo de llegar a todos y de acoger a todos”.

Durante la Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo, Francisco alertó una vez más sobre los peligros del clericalismo en la Iglesia, una “peversión” que nos lleva a un camino equivocado.

El Santo Padre llamó a los pastores y fieles de la Iglesia a establecer gestos de cuidado por la vida humana, por la protección de la creación, por la dignidad del trabajo, por los problemas de las familias, por la situación de los ancianos y de los abandonados, rechazados y despreciados.

“En definitiva, ser una Iglesia que promueve la cultura del cuidado, de la caricia, la compasión por los débiles y la lucha contra toda forma de degradación, incluida la de nuestras ciudades y de los lugares que frecuentamos, para que la alegría del Evangelio brille en la vida de cada uno: este es nuestro ‘combate’, este es nuestro desafío.

Francisco renovó su llamado a no encerrarnos en nuestros círculos eclesiales y quedarnos atrapados en ciertas discusiones estériles.

“Las tentaciones de quedarnos son muchas, la tentación de la nostalgia que nos hace pensar que otros fueron los tiempos mejores. Por favor, no caigamos en la tentación de ‘retroceder’, que hoy está de moda en la Iglesia”.

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