La voz del Papa

En víspera de Año Nuevo, el Papa pide pensar en las personas sin hogar

En el último día de 2018, el Papa Francisco encabezó el Te Deum, visitó el Nacimiento de la Plaza de San Pedro y saludó a los fieles.
Foto: Vatican Media

Para recibir el Año Nuevo, el Papa Francisco presidió el canto del Te Deum y la celebración de las Vísperas de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios. El Te Deum es un canto de agradecimiento y celebración reservado para las grandes festividades. Tradicionalmente, los Papas lo encabezan el último día del año.

En su Homilía, el Sumo Pontífice hizo una breve reflexión sobre el nacimiento de Jesús, la maternidad de María -solemnidad que se celebra este 1 de enero- y un llamado a acercarse a las personas sin hogar, que sufren las inclemencias del tiempo durante el invierno.

Jesús “nació de una mujer, la Virgen María; nació bajo la ley, un niño judío, sujeto a la ley del Señor. Pero, ¿cómo es posible? ¿Cómo puede ser este el signo de la plenitud del tiempo?, es cierto que por el momento aquel Jesús es casi invisible e insignificante, pero en poco más de treinta años desatará una fuerza sin precedentes, que todavía permanece y perdurará a lo largo de toda la historia. Esta fuerza se llama amor”.

Las esclavitudes de nuestros tiempos

En su mensaje, el Papa también habló sobre las personas que viven “en condiciones de esclavitud”.

“En este año, que llega a su fin, muchos hombres y mujeres han vivido y viven en condiciones de esclavitud, indignas de personas humanas. También en nuestra ciudad de Roma hay hermanos y hermanas que por distintos motivos se encuentran en esta situación, en particular pienso en tantas personas sin hogar, son más de 10,000. Su situación es especialmente dura en los meses de invierno.

Todos son hijos e hijas de Dios, pero diferentes formas de esclavitud – a veces muy complejas- los han llevado a vivir al borde la dignidad humana. También Jesús nació en una condición parecida, pero no por casualidad o accidente, quiso nacer de esa manera para manifestar el amor de Dios por los pequeños y los pobres”, agregó.

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El Pontífice terminó su mensaje diciendo que la Iglesia “no quiere ser indiferente a las esclavitudes de nuestro tiempo, sino que quiere estar dentro de esta realidad, cercana a esas personas y esas situaciones, una cercanía materna”.

Al finalizar la Misa, el Papa visitó las instalaciones del ambulatorio Madre de Misericordia, un centro recién inaugurado en el columnario de la Plaza de San Pedro y que sustituye al ambulatorio San Martín, que funcionaba desde 2016. Este sitio es un lugar de atención para personas sin hogar, en el que trabajarán especialistas de salud y voluntarios.

Posteriormente, el Papa saludó y convivió con los feligreses que lo esperaban reunidos en la plaza de San Pedro, y rezó delante del Nacimiento monumental de arena que fue instalado en la Santa Sede a principio de diciembre.