La voz del Papa

El Papa Francisco pide una economía con enfoque ético

El Papa Francisco aseguró que urgente aspirar a un sistema económico justo.
El Papa Francisco. Foto: Vatican Media
El Papa Francisco. Foto: Vatican Media

Ante los crecientes niveles de pobreza y desigualdad en el mundo, el Papa Francisco pugnó por un sistema económico justo, capaz de responder a los desafíos más radicales a los que se enfrentan la humanidad y el planeta.

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“No se trata simplemente de ‘tener más’, sino de ‘ser más’. Lo que se necesita es una profunda renovación de los corazones y de las mentes para que la persona humana pueda estar siempre en el centro de la vida social, cultural y económica”, dijo al recibir en audiencia a los integrantes del Consejo para un Capitalismo Inclusivo.

El Santo Padre reconoció la importancia de la actividad empresarial para el bien común, principalmente por su capacidad de generar empleos, pero alertó que su objetivo no se puede limitar al crecimiento económico; en cambio, dijo, debe buscar el crecimiento de “cada hombre y de todo el hombre”.

“Un sistema económico sin preocupaciones éticas no conduce a un orden social más justo, sino a una cultura “usa y tira” de los consumos y de los residuos”.

“Por el contrario, cuando reconocemos la dimensión moral de la vida económica, que es uno de los muchos aspectos de la doctrina social de la Iglesia que debe ser plenamente respetada, somos capaces de actuar con caridad fraterna, deseando, buscando y protegiendo el bien de los demás y su desarrollo integral”, dijo el Papa.

El Consejo para un Capitalismo Inclusivo fue uno de los resultados del Fortune – Time Global Forum del 2016, que asume el reto de reducir la brecha que separa a la mayoría de las personas de la prosperidad de la que pocos gozan.

El Papa manifestó su gratitud a dicho organismo por el compromiso de promover una economía más justa y humana para construir un mundo mejor, teniendo en cuenta a toda la persona y a las generaciones futuras, porque un capitalismo inclusivo, que no descarta a nadie, es una aspiración noble, digna de esfuerzos.

Con información de Vatican News