El Papa critica a quienes hacen el mal y lo justifican con motivos religiosos

'Me he aprovechado de mi rol, pero he ayudado a los pobres', es un ejemplo de justificación; con el mal no se negocia, advirtió.
El Papa Francisco en el Ángelus de este 22 de agosto de 2021. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco en el Ángelus de este 22 de agosto de 2021. Foto: Vatican Media.

En su mensaje previo al Ángelus, el Papa Francisco reflexionó sobre la lectura del Evangelio de hoy, primer domingo de Cuaresma, en el que vemos a Jesús en el desierto, donde es conducido por el Espíritu Santo durante cuarenta días para ser tentado por el diablo (cf. Lc 4,1-13).  

El desierto simboliza la lucha contra las seducciones del mal, para aprender a elegir la verdadera libertad.


El diablo se dirige a él dos veces diciendo: Si eres el Hijo de Dios… (vv. 3.9). Es decir, le propone sacar provecho de su posición. “Si eres el Hijo de Dios, saca provecho”.

“Cuántas veces nos sucede esto a nosotros: ‘Estás en esa posición, ¡aprovéchate! No pierdas la oportunidad, la ocasión’, es decir, ‘piensa en tu propio beneficio’. Es una propuesta seductora, pero conduce a la esclavitud del corazón: nos obsesiona con el ansia de tener, lo reduce todo a la posesión de cosas, de poder y de fama. Este es el núcleo de las tentaciones”, afirmó el Papa Francisco a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro.

Jesús se opuso al mal y lo hizo respondiendo a las tentaciones con la Palabra de Dios. 

“Hermanos y hermanas, estas tentaciones también nos acompañan a nosotros en el camino de la vida. Debemos estar atentos, no nos asustemos —le ocurre a todos— y estar atentos, porque a menudo se presentan bajo una aparente forma de bien. De hecho, el diablo, que es astuto, siempre utiliza el engaño. Quería que Jesús creyera que sus propuestas eran útiles para demostrar que realmente era el Hijo de Dios”.

Y sobre todo, señaló el Papa Francisco, es importante destacar que Jesús nunca dialogó con el diablo, porque con el mal no se dialoga ni se hacen tratos.

“Jesús nunca dialogó con el diablo. O lo expulsaba, cuando sanaba a los endemoniados, o como en este caso, teniendo que responder lo hace con la Palabra de Dios, jamás con su palabra. Hermanos y hermanas, nunca entren en diálogo con el diablo, es más astuto que nosotros. ¡Jamás! Aférrense a la Palabra de Dios como Jesús y, al máximo, respondan siempre con la Palabra de Dios. Y por esta vía no nos equivocaremos”.

El mal a menudo llega con  “con ojos dulces”, “con cara de ángel”; ¡incluso sabe disfrazarse de motivaciones sagradas, aparentemente religiosas!, advirtió el Papa.

“Por ejemplo, cuántas veces hemos escuchado esto: ‘He hecho cosas extrañas, pero he ayudado a los pobres’; ‘me he aprovechado de mi rol —de político, de gobernante, de sacerdote, de obispo—, pero también para hacer el bien’; ‘he cedido a mis instintos, pero al final no le he hecho daño a nadie’.

¡No hay que hacer tratos con el mal!, afirmó el Papa.  ¡Con el diablo, nada de diálogo!

“Con la tentación no se debe dialogar, no debemos caer en ese adormecimiento de la conciencia que nos hace decir: ‘Pero en el fondo, no es grave, ¡todos lo hacen así!’. Fijémonos en Jesús, que no busca acomodarse, no pacta con el mal. Se opone al diablo con la Palabra de Dios, que es más fuerte que el diablo, y así vence las tentaciones.

En Cuaresma dediquemos un espacio al silencio y la oración

Que este tiempo de Cuaresma sea también para nosotros un tiempo de desierto, pidió el Santo Padre.

“Dediquemos un espacio al silencio y a la oración —un poquito, nos hará bien—, en estos espacios detengámonos y miremos lo que se agita en nuestro corazón, nuestra verdad interior, aquella que sabemos que no puede ser justificada. Hagamos claridad interior, poniéndonos ante la Palabra de Dios en la oración, para que tenga lugar en nosotros una lucha beneficiosa contra el mal que nos hace esclavos, una lucha por la libertad”.

Da gracias a los periodistas en Ucrania

El Santo Padre también dedicó un espacio de sus palabras este domingo al conflicto armado en Ucrania.

“En Ucrania corren ríos de sangre y de lágrimas. No se trata solo de una operación militar, sino de guerra, que siembra muerte, destrucción y miseria. El número de víctimas aumenta, al igual que las personas que huyen, especialmente las madres y los niños. En ese país atormentado crece dramáticamente a cada hora la necesidad de ayuda humanitaria”

El Santo Padre imploró que cesen los ataques armados y que prevalezcan las negociaciones.

“Y también quiero dar las gracias a los periodistas que, para garantizar la información, arriesgan sus propias vidas. Gracias, hermanos y hermanas, por este servicio. Un servicio que nos permite estar cerca del drama de esa población y nos permite evaluar la crueldad de una guerra. Gracias, hermanos y hermanas”.

Además, informó que la Santa Sede está al tanto y participando por la paz.

En estos días, dos cardenales han partido a Ucrania, para servir a la gente, para ayudar. El Cardenal Krajewski, Limosnero, para llevar ayuda a los necesitados, y el Cardenal Czerny, Prefecto ad interim del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. “La presencia de los dos cardenales allí es la presencia no solo del Papa, sino de todo el pueblo cristiano que quiere acercarse y decir: ‘¡La guerra es una locura! ¡Deténganse, por favor! ¡Miren qué crueldad!’.