Iglesia en México
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Ya no sólo son falsos sacerdotes, ahora también hay falsos obispos

La Arquidiócesis de Toluca tiene identificadas a unas seis personas que se dedican a engañar a los fieles católicos, entre ellos, dos que dicen ser obispos.
Mitra de obispo
Mitra de obispo

Desde hace tres años, la Arquidiócesis de Toluca ha venido denunciando la presencia de falsos sacerdotes católicos que ofrecen sus servicios a los fieles en salones de fiestas, funerarias y casas particulares; sin embargo, esto se ha hecho más común a raíz de la pandemia, a pasar del esfuerzo que ha hecho esa Iglesia particular por seguir atendiendo al Pueblo de Dios en sus necesidades espirituales.

En entrevista para Desde la fe, el responsable de Comunicación Social de la Arquidiócesis de Toluca, el sacerdote Jorge Rosas Suárez, asegura que se tienen ubicadas a unas seis personas que pertenecen a otras asociaciones religiosas, pero que celebran misas y administran los sacramentos como si fueran ministros de la Iglesia Católica.


“Han hecho un verdadero negocio –dice el sacerdote–; dos de ellos, incluso dicen ser obispos y celebran ‘confirmaciones’. Las autoridades municipales y estatales están informadas de ello, pero estas personas se escudan en el hecho de que las iglesias a las que pertenecen están registradas en México como asociaciones religiosas”.

De estos sacerdotes y obispos falsos, algunos son anglicanos, otros pertenecen a la Iglesia Tradicional Mexicana y otros más, a la llamada Nueva Jerusalén. “El problema no es que sean ministros de esas asociaciones religiosas –explica el padre Rosas– sino que ejercen sus servicio fuera de sus templos, con feligresía católica y siguiendo el rito católico-romano“.

“Además, utilizan los ornamentos católicos: alba, casulla y estola; nuestros vasos sagrados y misales, es ahí donde confunden a la gente, y se aprovechan”.

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La invalidez de los sacramentos

El padre Jorge Rosas considera que los fieles católicos tienen parte de responsabilidad en este engaño, pues quienes contratan sus servicios son, por lo general, católicos que no son asiduos a la práctica de su fe, y a quienes se les hace más cómodo que un sacerdote vaya a celebrar a su domicilio y no les pida ningún requisito para ello, sólo la cuota.

“Por ejemplo, hay un sacerdote, que si bien dice que no es católico, celebra con nuestro rito, pero hace una serie de bromas y chistes durante la celebración. Es una persona con mucho carisma que se gana la simpatía de quienes lo contratan porque la gente lo ve como el ‘padrecito agradable’. Incluso, en sus celebraciones alaba a Dios con cumbias y salsas. Dice que él no es anticuado… y la gente lo busca”.

En el caso de las dos personas que se hacen pasar por obispos católicos –refiere– estos tampoco exigen la formación de quien buscan recibir el sacramento de la Confirmación, ni pláticas pre sacramentales para papás y padrinos; sólo les extienden al final una boleta sin validez ante la Iglesia católica.

“La gente cree que ya tiene el sacramento, pero en realidad ha sido engañada, porque el día de mañana, cuando solicite el siguiente sacramento, se le pedirá la fe de Bautismo o de Confirmación, y entonces en la iglesia le harán ver que el sacramento no fue válido, pues no lo celebró un sacerdote católico”.

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Medidas para evitar ser engañados

Es por ello que el arzobispo de Toluca, Francisco Javier Chavolla Ramos, ha emitido varias notificaciones en su diócesis para advertir de la presencia de estos individuos, a quienes ha exhibido con nombre y foto a través de boletines.

El arzobispo Chavolla también ha insistido en que todo sacerdote diocesano que vaya a celebrar una Misa de  acción de gracias o administre un sacramento o sacramental, debe mostrar su identificación y licencia ministerial, la cual debe llevar el escudo de la arquidiócesis, su firma y la fecha de vigencia.

Sin embargo, acabar con esta farsa no ha sido sencillo, pues los falsos obispos y sacerdotes pactan con los dueños de los salones de fiestas y funerarias, y el dinero recabado se distribuye entre ambos. “La gente da por hecho que al trabajar en estos lugares, el sacerdote es católico, y no cuestiona más”.

“Durante la pandemia, en medio del dolor por la enfermedad y la muerte, estas personas se han aprovechado de las familias que tienen a algún ser querido contagiado de COVID-19 o que ha fallecido“, lamenta el sacerdote.

El padre Jorge Rosas se refiere en particular a un sacerdote no católico que responde al nombre de Sergio Plata, y quien ha estado muy activo principalmente en las funerarias: “En los comunicados que hemos publicado aparece su nombre y fotografía. Aclaramos que no pertenece al clero de la Arquidiócesis de Toluca. Por favor, no caigan en engaños”.

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