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Tres Vírgenes a las que puedes encomendar tu embarazo si quieres un buen parto y la salud de tu hijo

Conoce tres Vírgenes a las que puedes encomendar tu embarazo para pedir un buen parto, la salud del bebé y la protección de tu familia.

POR  Jorge Reyes
4 mayo, 2026
Tres Vírgenes a las que puedes encomendar tu embarazo si quieres un buen parto y la salud de tu hijo
A estas tres vírgenes le pueden encomendar su embarazo las madres para que las acompañen. Foto Especial.

Conoce cuáles son las Vírgenes a las que puedes pedir su intercesión por tu embarazo. Para muchas mujeres y parejas, la maternidad es uno de los mayores regalos de la vida. Se estima que cada día en el mundo nacen cerca de 373 mil niños y niñas, trayendo con ello una gran satisfacción y alegría a sus familias y hogares.

El Papa Francisco ha asegurado que los hijos “son personas que contribuyen al crecimiento de todos, aportando riqueza humana y generacional”, además de las consiguientes satisfacciones que día a día dan tanto a su madre como a su padre.

Pero recordemos que, para que un nacimiento se concrete de manera positiva, es fundamental que desde la concepción se tenga un cuidado especial del embarazo, para que se desarrolle del mejor modo posible y el bebé no tenga complicaciones. A la par, es importante que las parejas eleven sus oraciones para pedir un buen embarazo y pongan en manos de Dios la vida que comienza a crecer.

Por ello, aquí te mostramos tres Vírgenes a las que pueden encomendarse las futuras madres y padres para que les acompañen hasta el nacimiento de sus hijos e hijas.

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Vírgenes para tener un buen embarazo

En la tradición católica existen diversas advocaciones marianas para embarazadas. Muchas mujeres recurren a ellas para pedir un buen embarazo, un parto sin complicaciones y la salud del bebé. Entre las más conocidas se encuentran Santa Ana, la Virgen de la Dulce Espera y la Virgen del Divino Parto.

Santa Ana, Virgen de las mujeres estériles

Existen muchos casos en los que a las parejas se les complica poder embarazarse. Ante estas situaciones, una de las Vírgenes más socorridas por las mujeres que desean ser madres es Santa Ana, cuya festividad se celebra el 26 de julio.

Santa Ana se le conoce como la patrona de las mujeres embarazadas y de las mujeres que padecen de esterilidad, esto debido a que logró embarazarse después de los 40 años gracias a su fe en Dios, quien le permitió la dicha de vivir la maternidad al dar a luz a la Virgen María; por ello, fue abuela de Jesucristo.

Es debido a este hecho que, normalmente, aquellas mujeres que han tenido dificultades para embarazarse recurren en oración a Santa Ana para poder concebir o incrementar dichas probabilidades, pidiéndole un embarazo sano y la gracia de recibir el don de la maternidad.

Virgen de la Dulce Espera

La Virgen de la Dulce Espera es una advocación que representa el momento en el que la Virgen María se encuentra embarazada, por lo que se la asocia con el Adviento o espera de la Natividad de Jesús y la esperanza de un nuevo comienzo; por esto también se le conoce como la Virgen de la Esperanza.

La devoción a Nuestra Señora de la Dulce Espera tiene muchos siglos de existencia; se cree que inició desde el siglo V, por lo que se le ubica como una de las primeras imágenes de culto dentro de la devoción cristiana relacionadas con el embarazo y la maternidad.

A la Virgen de la Dulce Espera, las mujeres embarazadas le piden su protección, la sabiduría y la capacidad de orar y tener fe para enfrentar el milagro y el desafío que es el embarazo. Muchas parejas se encomiendan a ella para pedir un embarazo tranquilo, la salud del bebé y la paz en el hogar durante esos meses de espera.

La Virgen del Divino Parto

Inicialmente llamada la Virgen con el Niño, con el tiempo y debido a que su devoción fue en aumento gracias a las bendiciones que dio a las mujeres embarazadas que recurrían a ella, esta advocación cambió su nombre a Virgen del Divino Parto.

Ubicada en la Iglesia de San Agustín en Campo Marzio, Roma, esta imagen realizada en mármol por Jacopo Tatti “Sansovino”, entre 1516 y 1521, fue muy recurrida en esa época por las mujeres que iban a dar a luz, sobre todo si no contaban con una buena atención médica, para encomendarse a la Virgen y solicitar su protección a fin de tener un buen parto.

La devoción por esta advocación mariana llegó a ser tan popular que, en 1822, el papa Pío VII otorgó indulgencias a quienes besaban el pie de la Virgen; la convocatoria tuvo tanto éxito que el pie de mármol se desgastó a tal grado que fue necesario reemplazarlo por uno de plata.

Actualmente, las parejas embarazadas mantienen esta tradición y piden a la Virgen del Divino Parto que el proceso de alumbramiento de sus hijos se realice sin complicaciones y que la salud del recién nacido sea buena. Muchos también la invocan antes de entrar al quirófano o a la sala de partos, confiando en su cuidado materno.

Hoy en día, muchas mujeres y matrimonios siguen acudiendo a estas Vírgenes para encomendar su embarazo, ya sea de forma presencial en santuarios y parroquias o a través de novenas y oraciones en casa. Confiar en la intercesión de la Virgen María y de estas advocaciones marianas ayuda a vivir el embarazo con más paz, esperanza y fe, sabiendo que la madre de Jesús acompaña cada etapa, desde la concepción hasta el nacimiento del bebé.



Autor

Lic. en Periodismo y Comunicación Colectiva por la UNAM, con una trayectoria de más de 30 años como periodista en medios como Reforma, El Centro y Notimex, así como funcionario de comunicación social en dependencias de gobierno y legislativas. Actualmente trabaja como periodista especializado en temas de religión.