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Transformar la realidad, pide el Cardenal Aguiar en fiesta de Juan Diego

El Arzobispo de México señaló que con la ayuda del Espíritu Santo podemos solucionar problemas como la violencia y la inseguridad.
Antigua Capilla de Indios celebra a san Juan Diego.
Pueblos indígenas acuden cada año a la fiesta de san Juan Diego.

Este 9 de diciembre, en la Antigua Parroquia de Indios del santuario del Tepeyac, el Arzobispo de México, Cardenal Carlos Aguiar Retes, celebró una Santa Misa con motivo de la fiesta litúrgica de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin, a la que año con año comunidades indígenas de distintos estados de la República asisten a interpretar danzas, cantos y otras muchas expresiones artísticas.

Durante la Celebración Eucarística -que fue concelebrada por monseñor Salvador Martínez, rector de la Basílica de Guadalupe, y monseñor Salvador González, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada-, el Cardenal Carlos Aguiar explicó que cuando la liturgia habla de un “canto nuevo”, no se refiere a una nueva letra ni a una nueva melodía, sino a las maravillas de Dios, como el que haya hecho venir a nuestras tierras a la Virgen María en la imagen de Santa María de Guadalupe, y mostrársele a un indio, a un hombre que representaba a un pueblo despreciado y marginado, a un excluido de la sociedad.

“(Pero) María de Guadalupe le dice a Juan Diego: ‘Hijito mío, ¿por qué te preocupas?, ¿por qué estás triste?, ¿no estoy yo aquí que soy tu Madre?’. María fue la Madre de Jesús, el Hijo de Dios vivo, una gran maravilla. María de Guadalupe se presenta también como la Madre del indio san Juan Diego”.

El Cardenal Aguiar dijo que, como san Juan Diego, los mexicanos seguimos sintiendo en la Guadalupana a nuestra Madre, y experimentando su cercanía y su ternura al mirarla en la imagen que nos dejó. “El Acontecimiento Guadalupano fue una maravilla, así como el hecho de la Encarnación. Tenemos motivos para cantarle a Dios un canto nuevo, pero quizá hace falta que esas maravillas también se den en nosotros, como pueblo, en este tiempo”.

Externó que Dios nos llama hoy a cantar un canto nuevo, como expresión de que Él interviene en nosotros por medio de su Espíritu para poder transformar la realidad sociocultural actual, los problemas de inseguridad, la violencia y la falta de respeto a la dignidad humana, sea en el varón como en la mujer.

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