Si necesitas, toma. Si tienes, dona: Así funciona la “Mesa de la Providencia”

Los seminaristas de la Parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Portales, instalaron una mesa en la que los fieles pueden tomar o donar despensa.
Santiago Adame hace una invitación a la gente: "Si necesitas, toma; si tienes dona"
Santiago Adame hace una invitación a la gente: "Si necesitas, toma; si tienes dona"

A la velocidad con que se llena, también se vacía la “mesa de la providencia” instalada por los seminaristas de la Parroquia de la Sagrada Familia, en la colonia Portales, para ayudar a las personas que hoy resienten la escasez de alimento en el hogar, debido a la difícil situación económica causada por la pandemia del COVID-19.

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Al respecto, Santiago Adame Alemán, seminarista de 29 años de edad, y quien es el coordinador de dicha iniciativa, señala que la mesa fue instalada el 26 de abril, por recomendación del padre Horacio Palacios, coordinador arquidiocesano de la Vicaría Episcopal de Laicos en el Mundo, a fin de ayudar a las personas de la zona que hoy sufren de hambre.


Así, la primera tanda de ayuda en la “mesa de la providencia” corrió a cargo de los propios seminaristas, quienes instalaron frente a la iglesia una mesa con diversos productos para que la gente pudiera tomar los que necesitara, y sobre ella colocaron dos letreros muy sencillos: “Si necesitas, toma” y “Si tienes, dona”.

“Al principio -confiesa Santiago-, no teníamos mucha idea de cómo la gente se iba a llevar esos productos; nadie se los llevaba, si acaso había quienes, con mucha timidez, tomaban apenas algo. Y en cambio, había gente traía y traía. Y de repente trajeron tanto que tuvimos que disponer otra mesa”.

Lo que sucedió entonces fue que los grupos parroquiales y otros más no precisamente católicas, sino organizados para cuestiones civiles y de seguridad, empezaron a difundir que en la parroquia había una mesa con productos para que la gente carente de recursos pudiera llevarse a su casa,.

“Empezaron pronto a llegar muchas personas que tenían necesidad y no sabían adónde acudir, varias seguramente de otros lugares. Las mesas comenzaron a vaciarse rápidamente, y luego a llenarse rápidamente, y así de manera sucesiva. Hay quienes siguen tomando con pena los productos que necesitan, pero nosotros los animamos a llevarse más”.

Lo que hoy salta a la vista, es que, si bien hay necesidad, también hay gente muy generosa. “Los seres humanos -opina Santiago Adame-, tenemos naturalmente impulsos generosos, pero también egoístas; sin embargo, hay situaciones dolorosas, como la pandemia que hoy vivimos, que hacen que la generosidad aflore, y eso es lo que hemos podido ver en este tiempo: que nuestra generosidad puede ser mucho más grande que nuestro egoísmo”.