“No pierdan la fe”: Iglesia a familiares de mineros

El párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, padre Teodoro Durán, motivó a los familiares de los mineros a seguir orando por un milagro.
La Iglesia ha permanecido cercana a los familiares de los mineros en todo momento. Foto: Especial.
La Iglesia ha permanecido cercana a los familiares de los mineros en todo momento. Foto: Especial.

El pasado sábado, en que se cumplieron tres días del derrumbe registrado en una mina de carbón de Agujita Sabinas (Coahuila), el sacerdote de la comunidad, padre Teodoro Durán Ramírez, celebró una Misa para los familiares de los diez mineros que quedaron atrapados, en la que les pidió no perder la fe.

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“Nadie sabe, hermanos, como dice el Evangelio, el día ni la hora. Ellos, como cualquier trabajador, se levantaron temprano el miércoles, y como cualquier trabajador se presentaron en el área de su trabajo…”, señaló el párroco de Nuestra Señora de Guadalupe, quien, sin embargo, les pidió no perder la fe en que puedan ser rescatados con vida.

El incidente se registró a las 13:35 horas del miércoles, provocado por el reblandecimiento de las paredes de la mina, la cual estaba comunicada con tres pozos inundados. Hasta el momento, las brigadas de rescate están haciendo lo humanamente posible para traer con vida a los mineros a la superficie.

Cabe señalar que desde que se dio a conocer el lamentable suceso, el obispo de Piedras Negras, monseñor Alonso Gerardo Garza Treviño, se presentó en la mina para acompañar espiritualmente a los familiares de los trabajadores, ofrecerles todo el apoyo de la Iglesia Católica y pedir a Dios para que permita a los mineros atrapados regresar con bien a su hogar.

Obispo de Piedras Negras, Alonso Gerardo Garza Treviño con los familiares de los mineros atrapados / Foto: Diócesis de Piedras Negras

Obispo de Piedras Negras, Alonso Gerardo Garza Treviño con los familiares de los mineros atrapados Foto: Diócesis de Piedras Negras

Asimismo, varios sacerdotes de la Diócesis de Piedras Negras acudieron a la zona de desastre, donde instalaron una capilla de oración improvisada para que la gente pudiera reunirse a orar. Aunque, debido a los intensos calores, la capilla fue desmontada, y habitantes de la zona facilitaron un lugar muy cerca de la mina para que los feligreses lo tuvieran como espacio de oración permanente.

Con información de adn 40

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